San Lorenzo de El Escorial, 17 ago (EFE).- En un verano marcado por los grandes incendios en la Comunidad de Madrid se cumplen dos décadas de las llamas que acecharon el Monte Abantos en San Lorenzo del Escorial, una zona que aún no ha recuperado su valor medioambiental a pesar de las repoblaciones llevadas a cabo.

Un caluroso martes 20 de agosto de 1999, el 112 recibió un aviso a las 15:44 horas alertando de un incendio en una finca particular en el Zaburdón. A las 17.00 horas, las llamas habían alcanzado ya la cima del Monte Abantos y se siguieron extendiendo hasta alcanzar 425 hectáreas de monte y bosque calcinadas y llegar hasta Cuelgamuros.

No hubo que lamentar daños personales, pero la zona resultó tan dañada que dos décadas después no se ha restablecido, entre críticas de los ecologistas por las especies usadas y las continuas replantaciones por la muerte de los ejemplares introducidos.

El diputado de Más Madrid Alejandro Sánchez, ve similitudes entre este suceso y el gran incendio de Cenicientos, el mayor de la historia de la región con más de 2.000 hectáreas quemadas, ya que se prometió "repoblarlo todo y dejarlo estupendo".

El paisaje sigue sin recuperarse y se han "seguido construyendo al pie de la montaña nuevos edificios que también amenazan el ecosistema", explica a Efe el parlamentario ecologista, que defiende una mayor inversión y aboga por tener "paciencia", "estudiar al detalle qué se ha quemado y qué se ha salvado para afrontar cómo actuar, sin prisas".

El cambio climático, advierte Sánchez, "juega en nuestra contra" porque las condiciones del crecimiento del arbolado "no son las mismas". Y aboga por una buena política de prevención: los incendios se "apagan en invierno".

UNA DE LAS MAYORES CATÁSTROFES ECOLÓGICAS

Para el edil de Comunicación y Medio Ambiente de San Lorenzo, Juan Escario, este incendio fue una de las "mayores catástrofes ecológicas de la Comunidad de Madrid".

Además de actuaciones para la vuelta de la fauna autóctona y el crecimiento del arbolado, el Ayuntamiento ha elaborado un Plan de Actuación Municipal ante Emergencias por Incendios Forestales (PAMIF).

El concejal reclama un uso "responsable" del monte, ya que estos incendios suponen una "pérdida del patrimonio natural y paisajístico, perjuicios a las explotaciones del monte, un impacto negativo en el turismo, además del riesgo para la población".

Desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid señalan a Efe que la restauración se inició desde el primer momento, plantando 400.000 árboles entre pinos, encinas, fresnos y otras especies de ribera.

Fuentes de la Consejería de Medio Ambiente precisan que "transcurridos veinte años, se ha conseguido con las plantaciones realizadas y la regeneración natural existente, que la zona siga manteniendo su alto valor forestal, con los usos compatibles y sostenibles que garanticen la preservación de monte y del entorno natural" y aluden a un proyecto ya aprobado para favorecer la evolución de la cubierta vegetal del monte y aumentar la diversidad de la flora.

"LA REPOBLACIÓN FUE UN FRACASO"

En la reforestación también han participado entidades como Entorno Escorial que desde 2004 realiza plantaciones. Su presidente, Michael Harris, reconoce que la zona quemada "ha cambiado mucho", aunque siguen existiendo muchos factores de riesgo, como la sequía o los pinares con resina.

"La presión humana también es muy peligrosa", avisa. Cita como una medida positiva el cierre de una pista forestal, pero reclama más iniciativas para preservar la zona. "La repoblación fue un fracaso. Entraron muy rápido en la zona, plantaron pinos y el 99 por ciento murieron", apunta.

"Lo que se plantó en Abantos fue dinero", subraya Harris, quien confiesa que está "aterrado" ante la posibilidad de que se produzcan nuevos incendios por la sequía y el aumento de las temperaturas.

El monte "no está como estaba antes", advierte también la coordinadora de Ecologistas en Acción de la Comunidad de Madrid, Ángeles Nieto, que apunta a que "los montes centenarios tardan mucho tiempo en recuperarse".

Nieto detalla que se invirtió mucho dinero en las plantaciones, pero las especies no fueron las más adecuadas. "Se tuvo que replantar en varias ocasiones porque los árboles se morían", agrega.

Los planes se hacen en las "oficinas" y "otra cosa es la reacción de la naturaleza que no se recupera en veinte años", resalta. "El monte tiene que asentarse y hay que poner en marcha los planes adecuados. La política que busca grandes titulares no confluye con la naturaleza que lleva otro ritmo", concluye.

También te puede interesar