Desastres naturales

Prosigue la búsqueda de las cajas negras del AirAsia estrellado en Indonesia

Bangkok, 5 ene (EFE).- Más de una semana después de que el avión de la compañía AirAsia se estrellara en el mar de Java con 162 personas los equipos de rescate continúan la búsqueda de las cajas negras y centran sus esfuerzos en encontrar la cola del aparato.

Las autoridades locales informaron de que, por el momento, se han recuperado 34 cadáveres, de los que 9 han sido identificados.

El mal tiempo y las fuertes corrientes dificultan las tareas para acceder a los cinco grandes objetos localizados con radares, que formarían el cuerpo del avión, a unos 30 metros de profundidad en el noroeste del mar de Java.

Los buzos y los submarinos no tripulados aún esperan para proceder a confirmar que los restos pertenecen al avión.

Se cree que parte de los viajeros del Airbus puedan encontrarse atrapados en los asientos en esos posibles restos, que miden entre 7 y 10 metros de largo.

Un total de 27 barcos y 20 aeronaves de diversos países participan hoy en las operaciones de búsqueda y rescate de víctimas y de las cajas negras del avión de AirAsia, indicó la Agencia Nacional de Búsqueda y Rescate (Basarnas) de Indonesia.

En un informe, la Agencia Indonesia de Meteorología, Climatología y Geofísica (BMKG, en sus siglas en bahasa) señaló el sábado que la causa más probable del accidente fue un daño en el motor causado por formación de hielo al atravesar una nube, aunque las autoridades aún buscan las cajas negras para acceder a los registros y saber qué sucedió.

El vuelo QZ8501 despegó de la ciudad de Surabaya, en la isla de Java, el 28 de diciembre y tenía previsto aterrizar unas dos horas después en Singapur, pero se estrelló en el mar de Java cuarenta minutos después de partir.

Transportaba 155 indonesios, tres surcoreanos, un británico, un francés, un malasio y un singapurense, entre 155 pasajeros y una tripulación de 7 personas.

El piloto llamó a la torre de control en Indonesia cuando sobrevolaba el mar de Java por el sur de Borneo y solicitó permiso para virar a la izquierda y subir desde los 32.000 pies de altitud (9,76 kilómetros) hasta los 38.000 (11,59 kilómetros) para eludir una tormenta.

La torre de control aprobó el viraje en el momento pero cuando unos minutos después llamó al piloto para aprobar un ascenso, solo hasta los 34.000 pies, no pudo establecer contacto.

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