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Los millennials dan el pregón y abogan por la unidad de las siglas LGTBQI

Madrid, 4 jul (EFE).- Los millennials han tomado esta tarde la palabra en el clásico pregón del Orgullo LGTBQI, un manifiesto en el que doce jóvenes, presentados por "Los Javis", han abogado por la unidad entre las siglas del colectivo, por la revolución trans, por una mayor participación femenina y por abolir la homofobia.

Una docena de deportistas, cantantes, fotógrafos, activistas y "youtubers" se han subido esta tarde al escenario de la simbólica plaza de Pedro Zerolo para dar el pregón del Orgullo LGTBQI (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales, queer e intersexuales) de 2018, cuando se cumplen 40 años de la primera manifestación en Madrid.

Con la plaza engalanada de banderas arcoíris y repleta de asistentes, el "verdadero" orgullo de la ciudad, el pregón ha comenzado con Javier Ambrossi y Javier Calvo, la pareja de creadores conocidos como "Los Javis", agradeciendo a los mayores LGTBQI su lucha para que hoy "seamos todos más libres".

"Que bonito ver todas vuestras caras, veros a todos sonriendo", decían "Los Javis", que han querido que los asistentes se "comprometan" a que en los próximos 40 años "van a dar un ejemplo de lucha, compromiso y responsabilidad para que las generaciones futuras disfruten de una vida mejor".

Después, Luis Fenero y Javier Raya (patinadores), Lolita Watson (cantante), Marina (cantante de OT), King Jedet (artista), Bast (youtuber y activista), Mapi León (futbolista), Víctor Gutiérrez (waterpolista), Lucía Sun (fotógrafa), Claret Castell (artista), Agoney (finalista de OT) y César Brandon (escritor) han ido tomando la palabra.

"En esta lucha, valga la redundancia, luchamos todos. Todos formamos parte de un movimiento que tiene que sacar las garras hacia el exterior y que a veces, tristemente, las saca hacia el interior, hacia nosotros mismos", denunciaba en el escenario Marina.

La joven de Sevilla ha criticado al colectivo por "no escuchar a las personas trans", porque fuesen "tan pocas mujeres" en este pregón de 2018 y que "ni una sea una mujer trans", y ha abogado por visibilizar más a las personas bisexuales y por luchar por la gente que está aún en el armario.

"También empezar a luchar por dejar de sexualizar a todas las mujeres lesbianas, aunque bueno, en el patriarcado en el que vivimos aún se le sigue llamando al Orgullo, Orgullo Gay.

Así que dejemos de comernos letras", continuaba la joven.

King Jedet coincidía: "Aunque se nos pueda olvidar por los panfletos que vemos durante el Orgullo, no se celebra en exclusiva para los chicos cis -personas no trans-, gais y musculosos de clase alta. Demos más voz e importancia a las mujeres".

Bast, activista trans y pareja de Marina, ha querido reivindicar la ley LGTBQI estatal: "Hoy estamos aquí para recordar que somos visibles, que no tendría que hacer falta operarse u hormonarse para que la sociedad te vea con los ojos que debería verte".

Pero antes del reivindicativo pregón, han tomado la palabra activistas de Cogam y de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (Felgtb) al grito de "aquí está la resistencia trans", para dar mayor visibilidad a la sigla del colectivo que este año protagoniza las demandas del Orgullo.

Un Orgullo que también ha rendido homenaje con un premio póstumo al creador de la bandera arcoíris, Gilbert Baker, fallecido en marzo de 2017. El diseñador de esta bandera "universal" que "nunca se enfrenta a otra bandera" creó la insignia a petición del político Harvey Milk, y ondeó por primera vez en 1978 en el Pride de San Francisco.

Baker cosió unas telas que él mismo había teñido para crear esa bandera arcoíris, que en su primer modelo tenía ocho barras de colores y que más adelante evolucionaría a las seis con las que pasó a la posteridad.

Los ocho colores originales eran el rosa (símbolo de la sexualidad, que acabó eliminando), el rojo (la vida), el naranja (la salud), el amarillo (el sol), el verde (la naturaleza), el turquesa (la magia), el azul (la paz) y el violeta (el espíritu).

Y otro símbolo contra la LGTBfobia ha llegado hoy a Madrid. El Amsterdam Rainbow Dress, un vestido confeccionado con 75 banderas de los países en los que ser LGTBQI es ilegal, se presentaba en la Casa de la Villa mientras la fiesta continuaba en la plaza de Pedro Zerolo.

Con un diámetro de 16 metros, el Amsterdam Rainbow Dress se vestía de largo por primera vez en agosto de 2016 para subrayar aquellas naciones donde la diversidad sexual y la identidad de género están castigadas con prisión, tortura o incluso con pena de muerte.

Cuando un país derogue su legislación anti-LGTBQI, la bandera respectiva será reemplazada por una bandera del arcoíris, y ese es el objetivo del Orgullo de Madrid, y de todos los que abarrotan las calles de ciudades del resto del mundo desde los disturbios de Stonewall de 1969.

Por ello, el pregón de 2018 ha terminado con una petición especial por parte de la maestra de ceremonias, La Plexy.

Todos a una, los orgullosos asistentes a la plaza que homenajea al dirigente socialista Pedro Zerolo, han cantado a capela el estribillo de "A quién le importa" en honor a todas aquellas personas que viven en países anti-LGTBQI.

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