Economía

Si no es Hillary Clinton, ¿qué mujer presidirá Estados Unidos?

La senadora de Nueva York, Hillary Clinton. Foto: Archicvo

Esta vez no pudo ser, pero algún día ocurrirá y EEUU escogerá a una mujer como presidenta. Pero una vez que se haga oficial el anunció de que Hillary Clinton se retira de la carrera presidencial, muchas mujeres estadounidenses miran al futuro: ¿quién conseguirá hacer historia, dado que Clinton no ha podido?

Incluso las más nombradas, como Kathleen Sebelius, gobernadora de Kansas, y Sarah Palin, su homóloga de Alaska, son poco conocidas fuera de sus propios estados. Pero en todo el país hay senadoras y mujeres en cargos de autoridad estatal preparadas para convertirse en una nueva marca de políticas en cuatro u ocho años. Añada una líder empresarial a la mezcla y quizás una ministra del gabinete, y ya tiene un selección seria de mujeres que podrían estar destinadas para la Casa Blanca.

El legado de Clinton

Katha Pollitt, una ensayista feminista que ha avalado al senador demócrata de Illinois, Barack Obama, reconoce que el grupo de mujeres posibles candidatas sigue siendo pequeño de manera frustrante. Pero afirma: "Cuanta más gente intente hacer algo, más posibilidades hay de que otros lo consigan. Creo que la campaña de Hillary Clinton será un legado duradero".

Y sin duda lo ha sido, pese a que el pasado martes Obama obtuviera el número de delegados necesarios para asegurarse la nominación demócrata a la candidatura presidencial. El ruido de su posible marcha saltó nada más conocerse los resultados, así como el hecho de que muchos de sus empleados en la campaña tenían contrato hasta mediados de junio, y no se les había renovado.

Cuando examinan la campaña de la ex primera dama, los analistas políticos de todas las franjas están impresionados por su proeza para recaudar fondos y los millones de votos que ha recibido, lo que les induce a pensar que su pérdida no significa que los votantes estadounidenses no están preparados para ser gobernados por una mujer. Simplemente no querían que fuera ésta en particular.

Según Kellyanne Conway, una analista de sondeos republicana, para la próxima cosecha de pioneras presidenciales en potencia, un perfil relativamente bajo puede resultar una buena opción.

Una figura muy famosa

Para bien o para mal, Clinton comenzó su campaña como una figura nacional muy famosa, con un estatus de celebridad que se estableció durante los ocho años en que su marido, Bill, fue presidente. Por el contrario, "nadie sabía quién era Barack Obama hace cinco años", comenta Conway, y al principio el senador de Illinois usaba esto a su favor, posicionándose como un desconocido preparado para romper con el tipo de política -y políticos- que ya habían gobernado el país durante mucho tiempo. Al mismo tiempo, Conway afirma: "Cualquier mujer candidata a las presidenciales cuyo nombre no fuera Hillary Clinton, reportaría frescura y sería una completa novedad".

Aunque Sebelius resultara nueva en el panorama nacional, ella es todo menos nueva en la política. Es una demócrata que creció en Ohio, donde su padre fue gobernador, y cuyo marido es hijo de un ex congresista. Los líderes del partido tomaron nota en 2002 cuando los habitantes de Kansas la eligieron gobernadora por un amplio margen -un logro importante para una demócrata en un estado enormemente republicano- y Sebelius pasó a convertir a varios republicanos de gran peso a su partido.

"Es una gran política," afirma Burdett Loomis, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Kansas, que pasó un año trabajando en su oficina. Mientras que sus discursos en grandes escenarios a veces no son buenos, Sebelius funciona bien con los grupos pequeños, incluso con los hostiles. "Ella se ha criado en un entorno de hombres", añade Loomis, "y es muy buena convirtiéndose en uno de los chicos".

Los nombres que más suenan

Sebelius, con 60 años, ha visto que su estrella se ha elevado en los últimos meses. Apareció en las páginas de Vogue -vistiendo como una de las grandes aspirantes como candidata a la vicepresidencia de Obama- un puesto que la ayudaría a avanzar en su demanda del alto cargo.

Palin, una republicana, también apareció en las páginas de Vogue, pero se mostraba apoyándose contra un hidroavión, algo indispensable en su vasto estado.

Elegida en 2006, cuando tenía 42 años, Palin ha recorrido un camino inusual en política. Una antigua reina de belleza y experta cazadora que trabajó durante un periodo breve como reportera de noticias de televisión, recientemente dio a luz a su quinto hijo, un niño, que tiene síndrome de Down. Es una conservadora dura, que no se amilana para captar gente para su propio partido, y también la han mencionado recientemente como posible candidata para la vicepresidencia este año, junto con John McCain, el senador de Arizona.

Por supuesto que hay otras mujeres muy famosas en la política estadounidense. Nancy Pelosi, la portavoz de la Cámara de Representantes, es la primera mujer que ostenta ese cargo, pero su etiqueta de liberal de San Francisco hace que le resulte difícil una carrera a la Casa Blanca. A Condoleezza Rice, secretaria de Estado del presidente Bush, se la mencionó en el pasado varias veces como una posibilidad para la presidencia, pero su papel en la guerra de Irak hace que sea poco probable su presencia en ese escenario.

Conway, analista republicana, coloca a dos senadoras actuales en su lista: Kay Bailey Hutchison, de Texas, y Elizabeth Dole, de Carolina del Norte, quien lanzó su corta campaña propia para la Casa Blanca en 2000, cuatro años después de que su marido, Bob Dole, fuera el candidato republicano presidencial. Aunque ambas son mayores que Hillary Clinton, Conway sugiere que su relativa edad y experiencia podrían verse como un activo si Obama gana este año y tiene una dificultad al principio (Dole, sin embargo, debe considerar que podría haber una lucha dura por la reelección en noviembre).

A Carly Fiorina, ex consejera delegada de Hewlett-Packard, también se la nombra a veces entre los republicanos como material presidencial. Fiorina no ha tenido oficina electoral, pero está desempeñanando un importante papel en la campaña de McCain. Algunos sospechan que su intuición empresarial podría impulsarla para que la escogiera como candidata vicepresidencial, lo que fortalecería sus oportunidades como futura rival.

Por el lado demócrata, Loomis destaca a Chris Gregoire, gobernadora de Washington y ex abogada general del Estado, que es vista como una abogada tenaz para mejorar la educación y la expansión de la atención sanitaria.

Janet Napolitano, gobernadora de Arizona, también dispone de informes impresionantes. Esta ex fiscal se ha ganado la admiración de muchos por su manejo de las dificultades de la política de inmigración en la frontera del Estado, donde el problema es bastante acusado.

'Extranjeras' con posibilidades

Jennifer Granholm, gobernadora de Michigan, sería otra tentadora elección, pero nació en Canadá, y al igual que Arnold Schwarzenegger, el gobernador de California nacido austriaco, la Constitución prohíbe que llegue a ser presidente.

Aunque Chelsea Clinton ha sido una defensora enérgica de su madre, América parece inclinada a romper con las disnastías de gobernantes del pasado reciente, pese a que este tipo de conjeturas está cargado de trampas. Y como era Obama hace sólo unos años, el candidato futuro más fuerte puede ser un perfecto desconocido, quizás alguien que aumente en estatura con un puesto en la Administración del próximo presidente.

Sin embargo, los observadores del espectro político están de acuerdo en una cosa: aunque hay muchas mujeres prometedoras en política, sorprendentemente pocas están consideradas preparadas para entrar en el Despacho Oval. "La lista es muy corta", asevera Loomis, el profesor de Ciencias Políticas.

La preocupación de "¿si no es Hillary, entonces quién?" ayuda a explicar por qué algunos de los mayores partidarios de Clinton, especialmente las mujeres mayores, la han presionado mucho para que se mantenga en la carrera, incluso con la mínima oportunidad de ganar.

"Para las mujeres de mi generación que aprendieron a buscar y canalizar su competitividad, para las mujeres trabajadoras que nunca vacilaron frente a la presión, para las mujeres más jóvenes que todavía creen que las mujeres pueden hacer algo, Hillary es una campeona", aseguraba este mes en The Washington Post Ellen Malcolm, fundadora de la Lista de Emily, que ayuda a elegir a mujeres demócratas. [...]La animaremos hasta que el juego haya terminado".

Por las mujeres

La misma Clinton dijo recientemente este último mes, cuando explicó por qué todavía estaba en la carrera que muchos pensaban que debía haber abandonado hacía tiempo: "Continúo por aquellas mujeres que tienen 90 años y que me han dicho que nacieron antes de que las mujeres pudieran votar, y quieren vivir para ver a una mujer en la Casa Blanca", comentó. "Como primera mujer candidata a este puesto, creo que tengo la responsabilidad de terminar la carrera", añadió la ex primera dama.

Sin embargo, los estadounidenses están dispuestos a escoger entre Obama -que sería el primer presidente negro del país- y McCain, quien, a los 72 años, sería el hombre más viejo elegido para este cargo.

Pollitt, que tiene 58 años, hace un cálculo aproximado de cuántas elecciones presidenciales más tendrá que presenciar y las oportunidades de que en una de ellas envíen a una mujer a la Casa Blanca. "Espero poder vivir para verlo", argumenta, "pero no sé qué edad tendré".

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