Economía

Empleo e inmigración, prioridades del Gabinete Trump para los primeros 100 días

  • Trump cancelará los decretos de Obama que considere anticonstitucionales
Rex Tillerson, Secretario de Estado de EEUU

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comienza su andadura al frente de la mayor economía del mundo con la intención de dejar huella en sus primeros 100 días en la Casa Blanca. Una tarea contractual entre el republicano y el electorado estadounidense que se promete difícil de lograr en un periodo tan corto.

"Impulsar el crecimiento y crear empleos de calidad no va ser tan fácil, George W. Bush también apostó por bajos impuestos y un Gobierno más limitado y su expansión económica no fue más robusta que la de Barack Obama, de hecho, culminó con la crisis financiera", señala Peter Morici, economista y profesor de la Universidad de Maryland.

En su contrato con los votantes patrios, Trump se comprometió a tomar medidas inmediatas para eliminar la corrupción y los intereses creados en Washington. Los planes incluyen intentar limitar, enmendando la Constitución, el tiempo que un legislador puede permanecer en su cargo, así como congelar el salario de los funcionarios públicos, sin incluir a los militares, los empleados que velen por la seguridad y la salud de los contribuyentes. También busca prohibir que miembros de su Gabinete y el Congreso puedan ejercer labores de lobby hasta que no pasen cinco años tras abandonar su puesto público.

Al mismo tiempo, el republicano busca ensalzar y proteger a los trabajadores americanos a través de una serie de decisiones que ya se han puesto en marcha. Las más inmediatas incluyen activar oficialmente la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta). Precisamente, esta semana, Wilbur Ross, quien liderará el Departamento de Comercio, afirmó a un comité del Senado que se abrirá la discusión de "todos sus aspectos", ya que ese tratado necesita ?una revisión transparente? después de 23 años de vigencia. Con los Gobiernos de México y Canadá ya avisados, está previsto que la nueva Administración anuncie su retirada del Tratado de Libre Comercio con los Países del Pacífico (TPP).

Otra de las prioridades en la lista del Gabinete es calificar a China como un manipulador de su divisa, algo que puede materializarse en abril y que no ocurría desde 1994. Durante su comparecencia ante el Comité Financiero del Senado, el nominado a gestionar el Departamento del Tesoro, Steven Mnuchin, se comprometió a culpar a Pekín de controlar su divisa si fuera necesario. "Creemos que el principal objetivo de esta decisión sería llevar a China a la mesa de negociaciones sin grandes riesgos inmediatos", confiesa Michelle Meyer, economista de Bank of America Merrill Lynch.

Dejando de lado las divisas y sin olvidar que el presidente considera que el dólar "está demasiado fuerte", su equipo pondrá sus miras en el sector energético, donde espera eliminar restricciones de producción para generar empleos en áreas relacionadas con el esquisto, el crudo convencional, el gas natural y el carbón. Trump seguirá adelante con el oleoducto Keystone y cancelará miles de millones en programas relacionados con la ONU y el cambio climático para destinarlos a reparar la infraestructura doméstica medioambiental.

Durante las primeras semanas intentará restablecer lo que ha calificado como la ley constitucional. Se incluye la cancelación de los decretos de Obama que Trump considere anticonstitucionales, además de comenzar el proceso para nombrar al sustituto de Antonin Scalia en el Tribunal Supremo y cancelar la financiación federal de las ciudades que defienden a los inmigrantes ilegales como Nueva York. El presidente deportará a más de dos millones con antecedentes criminales y cancelará la concesión de visados a los países de origen que no acepten acogerlos.

Muchas de estas acciones tendrán que coordinarse con el Congreso, donde la hegemonía republicana debe facilitar la adopción legislativa. Tanto el Senado como el Congreso ya han comenzado el proceso para desmontar la reforma de salud de Obama, pero, de momento, se desconoce cuál será su alternativa, una situación cuya gestión dependerá de Tom Prince, quien si llega confirmar su posición al frente del Departamento de Servicios de Salud será el encargado de implantar un nuevo plan.

Otros proyectos de ley ya han generado rencillas entre Trump y el presidente de la Cámara Representantes, el republicano Paul Ryan, como la reforma del código tributario y el esperado estímulo fiscal, no sólo para las empresas sino también para la clase media y obrera. Mientras tanto, el Senado deberá acelerar el proceso de confirmación del nuevo Gabinete, ya que la Cámara Alta debe dar el visto bueno a más de 1.000 nominados antes de que los nuevos cargos públicos puedan ponerse manos a la obra.

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