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La líder demócrata dice que fue engañada sobre el uso de tortura de la CIA

Agencias
14/05/2009 - 20:55

La presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, acusó al ex gobierno estadounidense de George Bush de haber engañado al Congreso sobre el uso de la tortura y se defendió de los cargos por complicidad en el empleo de esas técnicas de interrogatorio.

"La administración indujo a que el Congreso cometiera errores en cada etapa. Esa es la verdadera cuestión", declaró Pelosi a la prensa al tiempo que reclamó la creación de una "comisión de la verdad" para que se haga la luz sobre ese periodo.

¿Conocía las torturas?

Pelosi, importante aliada del presidente Barack Obama, fue acusada la semana pasada por la oposición republicana de haber estado al corriente desde el 2002 de las técnicas de interrogatorio utilizadas contra los sospechosos de terrorismo y de no haber protestado, pese a formar parte de la comisión de los servicios secretos.

"Se trata de una maniobra de distracción para alejar de los proyectores a aquellos que crearon y pusieron en marcha esta política a la que nos opusimos todos durante mucho tiempo", insistió Pelosi, quien llamó a la CIA a publicar el resumen de los informes distribuidos a los parlamentarios en aquella época.

La presidenta de la Cámara de Representantes precisó que en septiembre del 2002 fue informada por la CIA de la utilización de técnicas de interrogatorio como la simulación del ahogamiento (submarino). Pero en aquel entonces los servicios secretos le explicaron que los consejeros jurídicos del presidente Bush habían llegado a la conclusión de que esos métodos eran legales, aunque no se utilizaban.

La CIA admitió recurrir a la tortura durante una reunión parlamentaria en febrero del 2003, añadió Pelosi, que reconoció no haber firmado una carta de protesta a la CIA escrita por un colega demócrata.

"Esto no me convierte en cómplice", declaró Pelosi, al considerar "que ninguna carta u otra cosa les habría impedido hacer lo que hacían".

La utilización de la tortura durante el gobierno de Bush es objeto de una polémica creciente desde que el presidente Obama prohibió esas prácticas de interrogatorios al asumir el poder.


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