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Chequeo al sistema sanitario de EEUU

José Luis de Haro
24/08/2009 - 10:17

Jaya Sri es una mujer de mediana edad residente en Nueva
Orleans cuya hija sufrió una reacción alérgica a una picadura de mosquito. En la sala de urgencias, las dosis de antiestamínicos administrados a la pequeña llegaron a costar más de 800 dólares (560 euros), pese a que Sri contaba con un excelente seguro médico.

Al otro lado del país, en California, Dan Bushlow tuvo que llevar hace un par de semanas a su mujer al hospital tras un repentino y severo dolor abdominal. Su esposa, que no
estaba incluida en el seguro médico de su marido, tuvo que desembolsar 1.075 dólares (750 euros) por una ecografía cuando su precio con seguro costaba 537 dólares (unos
375 euros).

Así funciona la sanidad para buena parte de los estadounidenses. Un enrevesado sistema en el que el pago de más de 5.000 dólares anuales (3.500 euros) por un seguro médico no garantiza una atención adecuada y, a diferencia de otros países, gratuita. De hecho, una biopsia puede tardar meses en realizarse y su precio de saldo se sitúa entre los 700 y los 1.000 dólares (entre 490 y 700 euros).

La frustración es evidente, sobre todo, si se tiene en cuenta que los norteamericanos pagan más cada año por sus servicios sanitarios, pero reciben cada vez menos cobertura. Se espera que EEUU invierta 2,5 billones de dólares (1,7 billones de euros) en sanidad este año, alrededor del 17,6% del PIB, lo que supondría más de 7.400 dólares (5.150 euros) por ciudadano.

En Francia, la inversión sanitaria supone un 11% del PIB, 3.601 dólares por persona (2.520 euros).

Asignatura histórica

El engranaje sanitario de EEUU lleva anquilosado desde hace décadas en una espiral de intereses creados que ha provocado que cerca de 72 millones de estadounidenses hayan acumulado algún tipo de deuda para costear sus facturas médicas. Lo más curioso del asunto es que 61 millones de esos ciudadanos cuenta con un seguro médico.

La pregunta es entonces dónde va a parar la descomunal cifra de dinero invertida en este pozo sin fondo. Bien, oficialmente, por cada dólar invertido en sanidad a este lado del Atlántico, un 31% está destinado a hospitales, un 21% a los médicos, un 10% a las farmacéuticas, un 8%
a hospicios, un 7% a gastos administrativos y un 23% a otros menesteres.

No es de extrañar que, dada la falta de supervisión y la inmensa extensión del propio sistema, EEUU llegara a desembolsar 650.000 millones de dólares (450.000 millones de euros) más de lo previsto en sanidad allá por 2006, según un estudio de la consultora McKensie.

Los intentos por frenar esta sangría han sido en vano. En los 90, las hazañas de la, por entonces, primera dama, Hillary Clinton, para acabar con la trama entre  aseguradoras, farmacéuticas y profesionales sanitarios e imponer una cobertura universal levantó ampollas y fue dilapidada por el bien de la carrera política de los Clinton.

Los intentos de George Bush hijo quedaron frustrados por los atentados del 11-S, las guerras en Irak y Afganistán o la crisis financiera. Ahora es Obama quien ha abierto la caja de los truenos y, de momento, habrá que esperar al otoño para determinar el rumbo de su reforma.

Funcionamiento y coste

Dejando las diferentes políticas a un lado, es necesario hacer un chequeo a cómo funciona la atención médica en EEUU y, sobre todo, cuánto cuestan dichos servicios.

En primer lugar, hay que dejar claro que existen varios tipos de seguros médicos en el país. Entre los más comunes, están las Organizaciones de Mantenimiento Sanitario o HMOs, que ofrecen financiación para  diagnóstico, tratamiento y cuidados. Este plan obliga al cliente a elegir a un solo médico, que será su primer contacto para todas las dolencias.

Otra opción son las PPOs u organizaciones sanitarias, que sólo ofrecen atención a grupos específicos como, por ejemplo, empleados de determinadas compañías. Además,
existen seguros convencionales en los que el paciente adelanta el dinero y la aseguradora reembolsa el dinero posteriormente. 

Entonces, ¿es cierto que sin dinero no existe atención médica? Dicho concepto es algo exagerado, aunque dependiendo del grupo social al que se pertenezca, las opciones son más o menos variadas.


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