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Obama consolida un nuevo sistema para financiar las campañas

Agencias
20/10/2008 - 7:22 | 09:10 - 20/10/08
El candidato demócrata a la Casa blanca, Barack Obama. Imagen: Archivo

Cuando Barack Obama rompió su compromiso de utilizar dinero público los analistas de campaña se escandalizaron. Todos esperaban que el candidato presidencial demócrata ayudara a salvar un sistema de financiamiento de campañas ineficaz. En cambio, creó uno completamente nuevo y sentenció a muerte al sistema actual de fondos públicos.

La campaña del demócrata ha anunciado que ha recaudado más de 150 millones de dólares tan sólo en el mes de septiembre, un promedio de cinco millones de dólares diarios que habría sido inimaginable antes.

Su rival republicano, John McCain, que eligió participar en el sistema de financiamiento público se ha limitado a gastar sólo 84 millones de dólares en septiembre y octubre, según lo establece la ley.

Un sistema arcaico

La recaudación de Obama superará por mucho los 650 millones gastados en conjunto por las campañas del presidente George W. Bush y su oponente demócrata, John Kerry, en el 2004.

Al usar su nuevas herramientas de relaciones públicas para alcanzar legiones de pequeños donadores, Obama ya ha superado las expectativas de algunos especialistas en finanzas de campañas que hace dos años pronosticaron que ambos candidatos gastarían cada uno 500 millones de dólares aproximadamente.

La cifra extraordinaria ha validado la decisión de Obama, y también ha hecho que el sistema de financiamiento público creado tras los excesos de la época del escándalo Watergate parezaca completamente arcaico.

"La gente recordará el 2008 como el año en el que Barack Obama destruyó por completo el financiamiento público como lo conocemos hasta ahora", afirma Todd Harris, un estratega republicano que trabajó en la campaña presidencial de McCain en el 2000. "Será muy difícil que en cuatro años cualquier candidato intente justificar que debe participar en el sistema de financiamiento público dadas las ventajas obvias que Obama logró al rechazarlo".

Recuadación a través de Internet

Pero aunque Obama ha reescrito las reglas de financiamiento de campañas con el uso que ha hecho de la tecnología y con su alcance personal, también ha aprovechado el cambio en el panorama político y social. Como resultado, según su campaña, cuenta con 3,1 millones de donadores de los cuales 600.000 se unieron sólo en el mes de septiembre.

Obama se ha acercado a la población a través de las páginas de internet de Facebook y MySpace, por correo electrónico y por mensajes de texto a los teléfonos celulares. Al realizar compras de los productos de Obama en internet los simpatizantes se convertían en donadores, y lo mismo ocurría con aquellos que asistían a sus tumultuosos actos de campaña. Aquellos donadores, a su vez, eran impulsados a su vez a contribuir con más dinero.

"Ha creado un directorio de donadores que se puede comparar al directorio de donadores para un partido político nacional", asevera Anthony Corrado, politólogo y experto en finanzas políticas en la Universidad Colby en Maine.

Cumplimiento de promesas

Los defensores del financiamiento público no están dispuestos a abandonar un sistema que depende de las contribuciones voluntarias que los contribuyentes hacen de sus devoluciones de impuestos cada año. Aunque Obama rompió su promesa de utilizar el dinero público si McCain lo hacía, quieren que cumpla su promesa de mejorar el sistema si se convierte en presidente.

"La pregunta para los demócratas es si elegirán continuar algo que no va en su ventaja inmediata", se pregunta David Donnelly, director de Campaign Money Watch, una organización de vigilancia en las finanzas de campaña.

Comentarios 1

#1
20-10-2008 / 13:01
ernesto
Puntuación 1

La noticia está pésimamente redactada, en un español macarrónico (más inglés que español). Aparte de eso, me pregunto si elegimos presidentes o compramos campañas de publicidad. A partir de ahora ganará el que disponga de más millones, y dispondrá de más millones el que haga más marketing... o en quien más confíen los grupos de presión. Miedo me da.