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Europa, entre la estupefacción y la prudencia, tiende la mano a Trump

  • Los 'antisistema' Le Pen, Grillo y Farage, exultantes tras la victoria republicana

La incredulidad se apoderó a primera hora de este miércoles de los líderes de la Unión Europea, quienes tardaron varias horas en reaccionar a la victoria electoral de Donald Trump en EEUU. Una excepción llegó de manos de Mariano Rajoy, presidente español, cuyo equipo hizo público el telegrama remitido al líder republicano con bastante rapidez. En ese telegrama Rajoy transmitía sus felicitaciones, destacaba lo importante que es para España "la relación transatlántica" y aventuraba que durante los próximos años nuestro país y EEUU "fortalecerán y estrecharán lazos". Especial | Elecciones en Estados Unidos.

Angela Merkel, Françoise Hollande, Matteo Renzi o Jean Claude Juncker tardaron bastante más en expresarse, silencio que fue aprovechado por los líderes de los partidos más ultras de Europa para hacer suya la victoria del multimillonario y prometer "profundos cambios" en nuestro sistema político en los próximos años. Marine Le Pen, líder del Frente Nacional francés y a quienes muchos sitúan en El Elíseo el próximo año, fue de las primeras en felicitar a Trump "y al pueblo americano libre".

Le secundaron Beppe Grillo, fundador del M5S italiano y abiertamente favorable a un referéndum para que Italia abandone el euro; Viktor Orbán, primer ministro húngaro y partidario del cierre de fronteras; o Nigel Farage, uno de los instigadores del Brexit: "El sistema está en shock. Es el principio del fin de una era en la que los políticos y los grandes negocios han ejercido el control sobre nuestras vidas", escribió en la red social Twitter. También jalearon la victoria de Trump Geert Wilders, de la ultraderecha holandesa; y Frauke Petry, de Alternativa por Alemania (AND).

Diplomacia y disgusto

Más diplomacia entre los jefes de Estado y de Gobierno, quienes no tuvieron más remedio que tragarse el sapo de ver a un victorioso Trump pese a que los pronósticos apuntaban a lo contrario. Matteo Renzi, primer ministro de Italia y abiertamente favorable a Hillary Clinton, no tuvo más remedio que contestar a los periodistas con una felicitación para Trump.

En este año extraño de Brexit, victoria de Trump y pérdida de un referéndum instigado en Colombia por el presidente Juan Manuel Santospara el acuerdo con las FARC, Renzi aparece señalado como potencial próxima víctima: someterá la reforma constitucional italiana a votación entre los italianos y el no va por delante en las encuestas, toda vez que la derecha y el populismo de M5S están aprovechando la ocasión para debilitar al Gobierno.

Por su parte, la primera ministra británica, Theresa May, confió en estrechar con Trump los vínculos de la "relación especial" entre Reino Unido y Estados Unidos. Aunque May había censurado en el pasado algunas de las intervenciones del presidente electo, ayer defendió que ambos "son y continuarán siendo socios fuertes y cercanos en comercio, seguridad y defensa". De su lado, el líder laborista Jeremy Corbyn consideró el resultado un rechazo a un sistema "que no funciona para la mayoría".

A Françoise Hollande, presidente francés, y Angela Merkel, canciller alemana, se les notó más el disgusto por la elección del empresario. El primero reconoció que la victoria de Trump abre "un periodo de incertidumbre", y aunque felicitó a su homónimo, aseguró que Francia "estará vigilante".

Merkel, por su parte, fue diáfana pese al buen tono de su felicitación: "Alemania y EEUU están ligados por valores como la democracia, la libertad y el respeto al derecho y la dignidad del hombre, independientemente de su origen, color de piel, orientación sexual o ideas políticas. Ofrezco cooperación en base a estos valores", zanjó, poniendo en tela de juicio la agresiva campaña llevada a cabo por Trump.

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