Elecciones Estados Unidos 2016

Michael Ignatieff: "El tono de alarma tras la victoria de Donald Trump es excesivo"

  • Michael Ignatieff es exprofesor de Harvard y antiguo líder de la oposición en Canadá
Michael Ignatieff, referencia en el mundo liberal-progresista. Imagen: Reuters

Michael Ignatieff (Toronto, 1947) es una referencia en el mundo liberal-progresista. El exprofesor de Harvard, escritor, experto en Isaiah Berlin, y ahora rector de la Universidad de Europa Central (Budapest), ilustra como pocos la irreconciliable relación en la política entre el mundo de las ideas y la praxis. Antiguo líder de la oposición en Canadá, tras ser elegido el candidato del Partido Liberal, registró el peor resultado en la historia de su formación en las elecciones de 2011. Ni siquiera él retuvo su propio escaño. Su magnetismo todavía lo mantiene, aunque en ocasiones nade contracorriente en estos tiempos turbulentos. En una entrevista con elEconomista tras participar en un evento en la Comisión Europea, criticó a los que no aceptan la victoria de Donald Trump en EEUU.

¿Habrá consecuencias reales tras la victoria de Donald Trump, o estamos entrando en pánico demasiado rápido?

Creo que existe mucho pánico. Los liberales-progresistas en Occidente hemos pasado de pensar que la historia está de tu lado, del lado de la democracia liberal, las instituciones libres, la tolerancia y el multiculturalismo, a de repente creer que la historia está contra nosotros. Y en esta línea Trump es el heraldo de una nueva historia que marcha en una dirección radicalmente diferente. No creo que ninguna de las dos historias sea cierta. Nos tenemos que calmar. Trump es un demagogo peligroso que divide a la gente, que incita hostilidad racial. Esas cosas son terribles en política. Pero le resultará muy difícil gobernar con efectividad, porque no une a las personas.

El resultado puede ser aún peor?

Mi preocupación es, de hecho, que ha prometido ilusiones a la gente que ha sufrido la globalización y la industrialización que, dado su estilo divisorio, incluso si quisiera, no puede realizar. Así que, dentro de cuatro años, tendremos más desilusión y un electorado aun más enfadado y dividido.

Usted experimentó la dificultad de mantener la lealtad a las ideas y los principios al entrar en la arena política. ¿Estamos condenados a un retorno continuo del populismo?

Tenemos que recordar que, antes de Trump, tuvimos ocho años de Obama. Antes de eso, ocho de Bush. En España, existe una alternancia entre gobiernos socialistas y conservadores. El péndulo oscila, lo que es una fuente tremenda de salud para la democracia liberal. La democracia es básicamente un sistema en el que las elites pueden perder, pero en el que saben que si aguantan, pueden ganar la próxima vez. Eso mantiene el sistema estable. El sistema político americano ha producido un resultado extremo, pero no creo que por eso el sistema esté roto. El tono de alarma es excesivo. Por eso no me gusta cuando progresistas como yo despreciamos a los votantes de Trump, diciendo que son estúpidos o no sabían lo que estaban votando, o son racistas. Creo que es terrible. Estas personas han tomado decisiones políticas que no nos gustan. ¿Y que? Supéralo. Y esas personas que marchan por las calles diciendo ?Trump no es mi presidente?, lo siento, pero así no es como funciona el sistema. Él es el presidente.

Hablando de élites, la UE empezó como un proyecto elitista, y hoy continua siéndolo seis décadas después. ¿Cree que este es el origen de la crisis existencial que sufre Europa?

No creo que exista duda alguna sobre que la UE sea un proyecto elitista. El entusiasmo por Europa desaparece tan pronto como abandonas este edificio Berlaymont (sede centra de la Comisión Europea) y cruzas al bar de enfrente. Ése es el problema. Tenemos que crear una Europa que despierte un genuino afecto y apoyo. Pero también infravaloramos el éxito de las ideas europeas sobre la libertad de movimiento, y los valores que representa. El problema es que las instituciones no están peleando para defender esos valores. Estamos levantando alambradas para mantener a la gente fuera. Tampoco nos alzamos cuando los valores europeos son hechos trizas por los propios miembros de la UE, como en Hungría y Polonia. Hasta que no hagamos eso, el apoyo hacia Europa mermará.

Tras la victoria de Trump, ¿cree que es posible 'la tormenta perfecta' el próximo año, con una victoria de Marine Le Pen, y un buen resultado de Geert Wilders en Holanda y AfD en Alemania?

Todos estamos preocupados por la tormenta perfecta. Son escenarios de catástrofe y desastre. Pero creo que implica descuidar a la gente. Los ciudadanos de Francia y Alemania son electores muy sofisticados que conocen las constituciones de sus países, y no elegirán a candidatos que amenazan el mismísimo orden constitucional de sus países. Marine Le Pen no es una candidata normal. Quiere hacer cosas que son inconstitucionales, ilegales o simplemente equivocadas. Parece una candidata normal pero, en las elecciones, mostrará que está fuera de las normas mínimas de la democracia, como por ejemplo con sus planes para expulsar a gente. Lo mismo sucede con AfD. No soy superoptimista. El Brexit sucedió, tenemos a Trump. Pero creo que tenemos que controlar nuestras emociones y recordar que los ciudadanos europeos tienen más lealtad hacia sus instituciones de lo que suponemos.

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