Empresas y finanzas

Picaresca china pone en peligro crecimiento mercado aceite oliva

Paula Rosas

Pekín, 20 sep (EFECOM).- El mercado del aceite de oliva en China, que crece de manera exponencial cada año de la mano del nuevo consumidor de lujo, podría verse en peligro por una vieja conocida: la picaresca china, que se agudiza a la par que avanza la economía.

El diario "Beijing Youth Daily" fue el primero en tocar la campana, con una investigación que destapó el fraude millonario que se está llevando a cabo en los supermercados chinos, donde se venden grandes cantidades de aceite de orujo etiquetado como aceite puro de oliva.

El daño que esta estafa ha asestado al frágil mercado se ha empezado ya a notar en las cuentas de los importadores, algunos de los cuales han visto descender sus ventas hasta en un 30 por ciento en el último mes.

Sin perder tiempo, las asociaciones de consumidores chinas ya han reclamado nuevas regulaciones para las importaciones, en un intento de "proteger los derechos de los clientes".

Sin embargo, algunos expertos ven en este paso atisbos de proteccionismo de la embrionaria producción china de aceite de oliva, que de ninguna manera puede competir con los grandes productores internacionales.

Aunque aún son pequeñas, las importaciones de aceite de oliva se han duplicado año tras año en el último lustro, formando un mercado valorado en unos 10,5 millones de euros (13,5 millones de dólares) en 2005, según cifras de las aduanas chinas, y con unas expectativas de futuro muy halagüeñas.

La mayor parte de este aceite procede de España, cuyas exportaciones copan el 46,85 por ciento del mercado en China, proporción que es aún mayor si se toma la cantidad de aceite virgen español, que supone el 53,18 por ciento del mercado.

Otros exportadores importantes, aunque en una proporción bastante menor, son Italia y Grecia, origen, precisamente, de las muestras de la discordia recogidas por el diario pequinés, que han despertado la desconfianza de los consumidores.

La trampa, sin embargo, no está en el origen sino en el destino, donde algunos importadores sin escrúpulos se aprovechan de la falta de conocimiento del consumidor, que sabe que el aceite de oliva es bueno para la salud, pero que puede distinguir aún entre un aceite virgen y uno de orujo.

Según explicó a Efe Laura Ma, directora de la empresa importadora Goodwell China, la regulación del país sólo obliga a poner una pequeña etiqueta en la parte de atrás del producto importado, señalando el origen y la fecha de caducidad, y no hace falta traducir los ingredientes.

Esto ha provocado un vacío legal, por el que es frecuente encontrar etiquetas engañosas o contradictorias, que explican en español que se trata de "aceite de orujo de oliva", y en el reverso, traducido al chino, "aceite puro de oliva".

"Si el consumidor no habla español, ¿Cómo va a saberlo?", critica Ma.

Con una subida del precio de hasta el 45 por ciento, originado por la sequía que ha mermado las cosechas de los principales países productores este año, muchos importadores se han decantado por ofrecer aceite de orujo, mucho más barato, para no perder a los clientes.

Por supuesto, la composición del aceite "puro" no se menciona.

Paradójicamente, la diferencia de precio entre una botella de aceite virgen y una de orujo es bastante menor en China que en los países mediterráneos, donde el aceite de oliva es el producto estrella de la dieta, lo que conduce a muchos consumidores al error.

"El consumidor chino es de lujo, pero muy sensible al precio, por lo que si ve un aceite de oliva 20 yuanes (2 euros, 2,5 euros) más barato, no se lo piensa", explica Javier Serra, consejero de la Oficina Económica y Comercial de España en Pekín.

Según el "China Youth Daily", en los dos primeros meses del año China importó 1.225 toneladas de aceite de oliva, 515 de las cuales eran de orujo, que "sospechosamente" desaparecieron poco después en el mercado, donde sólo se encuentra "aceite puro de oliva".

Una botella de este aceite cuesta entre 7 y 10 euros en China, un precio sólo apto para los bolsillos más desahogados, ya que la renta per cápita de las ciudades chinas está bastante por debajo de los 1.000 euros anuales (la del campo ronda los 250 euros al año).

Desde que el entonces primer ministro Zhou Enlai visitara Albania en los años 60 y quedara impresionado por las virtudes del "oro mediterráneo", China se ha esforzado por cultivar olivos, aunque con pobres resultados debido al clima y la composición del suelo.

Recientemente, la región norteña de Gansu ha comenzado a producir aceite de oliva en cantidades comercializables, aunque aún ínfimas, por lo que el gigante asiático dependerá aún por mucho tiempo de las importaciones para abastecer a su población.

Si la picaresca no lo arruina antes, claro está. EFECOM

prs/pa/jj

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