España

Vacuna de gripe H1N1, bajo vigilancia ante efectos secundarios imprevistos

Las vacunas contra la gripe H1N1 que llegarán progresivamente al mercado serán productos nuevos, con el consiguiente riesgo de efectos secundarios imprevistos, por lo que las autoridades sanitarias recomiendan que se estreche la vigilancia una vez administradas.

No se pueden "conocer exactamente sus efectos secundarios", afirma la red de expertos Infovac, creada para los pediatras.

Infovac recuerda que las vacunas similares producidas contra la gripe aviar "con los mismos coadyudantes (sustancias que favorecen la inducción de inmunidad)" provocan "con más frecuencia reacciones inflamatorias agudas que las vacunas tradicionales contra la gripe estacional".

Esta red estima que "aún no se puede excluir un riesgo raro (1 a 10 por millón) de efectos indeseables infrecuentes o graves".

Si toda la población de Francia se vacunara, como quiere el ministerio de Sanidad francés, esto supondría entre 60 a 600 casos de efectos indeseables graves.

Para Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los ensayos clínicos en curso deberían dar indicios sobre los posibles efectos secundarios de estas vacunas. Pero debido "al número limitado de personas sometidas a test, los efectos secundarios extremadamente raros no aparecen siempre en las pruebas, explicó.

Recuerda que el síndrome de Guillain-Barré, enfermedad neurológica que puede ser grave, "surge con una frecuencia de un caso por un millón de personas vacunadas". "Corremos el riesgo por lo tanto de tenerlos", dice.

La OMS recomendó que se extreme la vigilancia sanitaria tras la inoculación de la vacuna.

Un sindicato de enfermeros teme "una vacuna desarrollada demasiado rápido", con pruebas insuficientes, y un coadyudante "susceptible de activar enfermedades autoinmunes". "El remedio puede ser peor que el mal", afirma el Sindicato Nacional de Profesionales Enfermeros ((SNPI) francés. Reclama que los pacientes firmen un documento de consentimiento como se hace en el caso de los medicamentos experimentales.

Más de la mitad del personal sanitario de Hong Kong, según un estudio, se muestra reticente a vacunarse. Lo mismo ocurre con las enfermeras británicas, un 30% de las cuales habría rechazado la vacuna, según un sondeo publicado por una revista profesional.

Algunos médicos recuerdan el precedente estadounidense de 1976, cuando por miedo a una epidemia de gripe porcina se lanzó una campaña de vacunación masiva que tuvo que suspenderse ante la aparición de síndromes de Guillain-Barré.

Pero Vincent Enouf, responsable adjunto del Centro nacional de gripe del Instituto Pasteur, sostiene que nada ha permitido establecer que los casos de Guillain-Barré surgidos en 1976 estuvieran "vinculados con la vacunación".

La bióloga Michèle Rivasi también estima que parece "que se han ignorado" los "riesgos" de la vacunación a pesar de que la "experimentación fue muy limitada".

Señala con el dedo acusador a los coadyudantes, gracias a los cuales se estimula la inmunidad.

El profesor Daniel Floret, presidente del Comité técnico de vacunaciones, considera que el riesgo de enfermedades autoinmunes provocado por estos coadyudantes es "teórico y en absoluto demostrado", aunque cree "legítimo" tomarlo en consideración.

El doctor Enouf juzga "más pertinente utilizar vacunas sin coadyudantes", en particular para las embarazadas.

"El control de la calidad para la producción de las vacunas antigripales ha mejorado sustancialmente desde los años 1970", afirma la OMS, que recuerda, sin embargo,en su página web que "la vigilancia estrecha y la investigación de todas las manifestaciones indeseables graves debidas a la administración de la vacuna serán indispensables".

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