España

Telma Ortiz tendría que aguantar "el acoso insoportable" de los medios

Ni la legislación, ni la jurisprudencia de los Tribunales Supremo y Constitucional parecen dar la razón a Telma Ortiz, hermana de la Princesa de Asturias, y a su marido, Enrique Martín Llop, en su reclamación ante la justicia de su derecho a la privacidad.

Este lunes, en el Juzgado de primera instancia número 3 de Toledo, que preside la juez María Lourdes Pérez Padilla, el abogado de la pareja, Fernando Garrido, explicaba que las medidas cautelares solicitadas por sus representados contra más de 50 medios de comunicación y editoras del país, son "idóneas, necesarias y equilibradas" debido al "acoso insoportable y permanente que sufren las 24 horas del día. No se puede consentir ni esto ni que el posparto lo tenga que vivir a escondidas, en un infierno como el que están viviendo para no ser fotografiados", añadió.

En la demanda interpuesta por la pareja, de 300 folios, contra la cincuentena de medios de comunicación, reclaman que "se abstengan de captar, publicar, distribuir, difundir, emitir o reproducir imágenes o instantáneas suyas o de su pareja". Excepto, se añade, cuando participen en actos oficiales como familia de los Príncipes de Asturias.

La doctrina jurídica de Constitucional y Supremo define como personas públicas a aquéllas de "relevancia social e interés informativo". Incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos mantiene este criterio, "que sobre los hechos que tienen interés público prima el derecho de la información sobre el del honor y que son personajes que tienen que soportar un plus de intromisión en su vida privada."

Acceso voluntario a la escena

El propio fiscal del Juzgado toledano, Antonio Huélamo, citó una sentencia del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, en la que se afirma que "quien entra voluntariamente en la escena pública no puede pretender ser una persona con derecho al anonimato". El abogado Marcos García Montes destaca por su importancia jurisprudencial la sentencia de 23 de abril de 1992 y de 29 de febrero de 2000 de este Tribunal comunitario.

El Constitucional viene declarando el valor preponderante de las libertades de expresión e información cuando colisionan con asuntos de interés general o de relevancia pública. La sentencia 134/1999, de 15 de julio, dice que "estos personajes con notoriedad pública asumen unos riesgos frente a aquellas informaciones, críticas u opiniones que pueden ser molestas o hirientes, no por ser en puridad personajes públicos, categoría que ha de reservarse únicamente para todo aquel que tenga atribuida la administración de poderes públicos […] sino porque su notoriedad pública se alcanza por ser ellos mismos quienes exponen al conocimiento de terceros su actividad profesional o su vida particular".

La exigencia del interés general es uno de los presupuestos para la prevalencia de la libertad de información respecto del derecho al honor, pero en este caso, la cuestión fundamental se centra en definir si Ortiz y Martín deben ser considerados personajes públicos o no. Para García Montes no existe duda alguna de que estas personas tienen carácter público, porque "Telma Ortiz no interesa como ciudadana a los medios de comunicación y a la sociedad, pero sí tiene interés como hermana de la futura reina de España. En este aspecto tiene relevancia pública".

La Ley Orgánica 1/82, de 5 de mayo, de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen, establece en su artículo 7.3, que tienen la consideración de intromisiones ilegítimas en el ámbito de protección al honor: "la divulgación de hechos relativos a la vida privada de una persona o familia que afecten a su reputación y buen nombre, así como la revelación o publicación del contenido de cartas, memorias u otros escritos personales de carácter íntimo".

Nunca en lugares cerrados

Los medios de comunicación y los programas audiovisuales dedicados al periodismo del corazón son conscientes de esta limitación y es por ello que nunca actúan en lugares cerrados, como por ejemplo restaurantes o gimnasios, y sí lo hace en lugares públicos, parques, calles y aeropuertos, etc.

Entre los magistrados consultados existe unanimidad de que al tratarse de la hermana de la princesa de Asturias, Telma Ortiz, es una personalidad pública. La Constitución no les da, ni a ella ni a su pareja, rango legal como miembros de la Familia Real, sin embargo, sí que lo hace el protocolo en las actividades a las que son convocados.

Javier Alberti, abogado del bufete Tebas y Coiduras, estima que "el hecho de haber aceptado de forma tácita, y en diversas ocasiones de forma expresa, esa colaboración con cierto tipo de prensa, la denominada 'prensa rosa', puede colocar a Telma Ortiz en una situación de personaje con proyección pública, situación que limita en cierto modo su control sobre su imagen, lo que no conlleva, en ningún caso, que ésta pueda ser objeto de actos ilícitos como pudieran ser injurias, calumnias o actos que menoscaben su integridad".

Donde sí que podrían hacer valer su derecho, sin embargo, es en la publicidad de 'autobombo' de los programas televisivos. El artículo 7.6 de la Ley 1/82 restringe el uso de la imagen con fines publicitarios, extremo muy habitual en cierto tipo de programas de televisión, los cuales suelen centrar su autopublicidad no en el contenido en sí mismo sino en la entrevista o el reportaje realizados a una persona en concreto, lo que quizá sí podría considerarse una vulneración de la imagen de ésta.

Los representantes legales de televisiones nacionales y autonómicas, agencias de noticias, revistas del corazón nacionales y varias empresas editoras citados en los juzgados de Toledo con motivo de la vista defendieron el derecho a la información y la libertad de expresión y mostraron su oposición a la adopción de estas medidas.

El fiscal Huélamo mantuvo una postura prudente al señalar que el derecho a la imagen tiene una doble vertiente, personal o patrimonial, aunque detalló que una cosa es que una información sobre un personaje público sea de interés para el público general y otra "es que haya que satisfacer la curiosidad de un determinado ámbito de personas" sobre la vida de otras que tienen ese carácter público o notorio, confrontación que se soluciona "ateniéndose a las circunstancias del caso concreto".

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