España

El Castillo de Luna de Alburquerque (Badajoz) reabre sus puertas tras seis años cerrado al público

El Castillo de Luna, ubicado en la localidad pacense de Alburquerque, ha abierto sus puertas al público este pasado martes tras permanecer seis años cerrado con motivo de las obras de construcción de una hostería de cuatro estrellas en su interior, que finalmente no se ha efectuado.

ALBURQUERQUE (BADAJOZ), 24 (EUROPA PRESS)

Su reapertura ofrece visitas guiadas tanto por las zonas exteriores como interiores del Castillo, según explica su guía a Europa Press Televisión, José María Bozas, quien indica que las visitas consisten en una pequeña introducción acerca de la historia de la ciudad y un recorrido por las distintas dependencias.

Numerosas asociaciones y colegios, además de particulares, se han puesto en contacto con la Oficina de Turismo de la localidad desde que se anunciara su reapertura para concertar una cita para visitar el Castillo, una demanda que permitirá la revitalización del turismo y la hostelería en la zona, indica Bozas.

EL CASTILLO

En cuanto al Castillo de Luna, Bozas explica que fue Alonso Sánchez, hijo ilegítimo del rey Dondini I de Portugal, quien, con motivo de los enfrentamientos y continuas luchas con los árabes, ordenó su reedificación y el levantamiento del recinto amurallado, una obra que tuvo una duración de treinta años.

A partir del siglo XIV se fueron acometiendo diferentes edificaciones, como la construcción de la Torre del Homenaje, mandada a construir por Álvaro de Luna.

La Torre del Homenaje, explica el guía, cuenta con cinco habitaciones, una primera con bóveda de rosca situada en el piso inferior; otra situada en el piso superior, en la cual se encontraba la cocina, que tenía, además, la doble función de ser el lugar que se empleaba para cocinar y servía como caldera para calentar el resto de habitaciones.

Las otras dependencias que se ubican en la Torre del Homenaje son el salón comedor, una sala de estar con un aljibe y la habitación real, todas situadas en la parte alta de la Torre.

No fue hasta el año 1465 cuando se efectuó la siguiente edificación, en este caso bajo mandato de Beltrán de la Cueva, quien construye varias dependencias de tipo palaciego, algunos recursos defensivos externos y una curiosa pasarela que se utilizaba como puente elevadizo, "de manera que si querían conquistar la torre del Homenaje levantaban el puente y se quedaban completamente asilados", comenta Bozas.

Asimismo, cuenta el guía del Castillo, en esta época también se ordenó construir una segunda torre, con forma pentagonal y con función defensiva, la cual tiene una habitación destinada a las audiencias reales y que tiene una peculiaridad, ya que "si una persona se sitúa en una esquina de la sala su murmullo se escucha en la otra esquina, por lo que también se la conoce como sala de los susurros, del chismorreo o del espionaje".

En la zona exterior, situada al pie de las torres, se ubica el Patio de Armas o Plaza Alta, donde se ubica la casa del gobernador de la villa y la zona de las mazmorras.

HISTORIA DE LA CIUDAD

En cuanto a la historia de Alburquerque, Bozas explica que aún se desconoce su origen, puesto que algunos historiadores remontan su nacimiento a la época prehistórica, basándose en las tumbas encontradas por el historiador y escultor alburquerqueño Aurelio Cabrera en Santa María del Mercado.

Otros señalan el origen de la ciudad en la época romana, debido a los vestigios encontrados en el Recinto de los Portugueses, mientras que una tercera versión apunta a que se trata de una construcción árabe, matiza. En este sentido, Bozas cuenta que existe una leyenda en la que apunta a Abu Moruba como fundador de Alburquerque.

Según sus explicaciones, Moruba huyó del reino musulmán asentado en Badajoz y se refugió en la zona donde ahora está emplazado el municipio, donde fundó un alcázar y una mezquita.

Este musulmán --continúa narrando-- se dedicaba al pillaje, al vandalismo y a robar, y obligaba a pagar un peaje a todo aquel que pasase por Alburquerque.

Bozas avanza que, según cuenta la leyenda, secuestró a la hija de un rico banquero de Al Andalus para cobrar un rescate, aunque finalmente se enamoró y casó con ella en lugar de cobrar ese rescate, con lo que ella se convirtió en la reina de Alburquerque.

Ella se rodeó de gente de prestigio e intelectuales de la época y consiguió que Alburquerque pasara de ser una villa dedicada al pillaje y al vandalismo a ser una bella ciudad dotada de industria, apunta.

Lo que sí se conoce más ciertamente, comenta Bozas, es que en 1086, en la batalla de Zalaca, en las proximidades del castillo de Azagala, se cree que ya existía Alburquerque en su emplazamiento habitual.

No obstante, Bozas aclara que los datos exactos no apuntan hasta el año 1116, fecha en la que el monarca Fernando de León conquistó la ciudad, la cual volvió a pasar de nuevo por manos árabes, para terminar finalmente como propiedad de Alfonso IX, quien la conquistó en 1184.

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