España

Fiscal mantiene penas a los acusados por el robo del Códice pero dice que "cree" la versión de mujer e hijo

El fiscal del proceso por el robo del Códice Calixtino, Antonio Roma, ha decidido elevar a definitivas las conclusiones provisionales sobre las penas que pide para José Manuel Fernández Castiñeiras, su mujer y su hijo, aunque ha admitido que "cree" la versión de estos últimos de que pudieron no tener conocimiento de las actividades ilícitas del principal acusado.

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 5 (EUROPA PRESS)

En su discurso de conclusiones, el fiscal ha considerado probado que Fernández Castiñeiras cometió los delitos de robo con fuerza por la sustracción del Códice Calixtino y de otros objetos y dinero de la Catedral, otro contra la intimidad y otro de blanqueo de capitales. Por ello, pide para él una pena de 15 años de prisión.

Para su mujer e hijo, por su parte, mantiene las penas por blanqueo de capitales y receptación, aunque afirma que "cree" su versión y apunta que su grado de participación "lo deberá determinar la sala" en base a los indicios existentes.

"La participación de la mujer y del hijo es lo menos importante de lo que tenemos encima de la mesa", ha explicado el fiscal, quien ha considerado coherente los discursos de ambos acusados, alegando que tenían "miedo" de Castiñeiras y que desconocían sus actividades ilícitas. No obstante, Antonio Roma incide en que ambos conocían la "situación profesional" del principal acusado y que no había "ingresos aparentes" al tiempo que participan en la compra en metálico de una vivienda.

"DISFRUTA CONTANDO DINERO"

Frente a esta actitud más benevolente con la mujer y el hijo, el fiscal ha sido especialmente duro con Fernández Castiñeiras, a quien ha descrito como un "hombre que disfruta en la intimidad contando dinero", mientras le "importa un bledo tener a su mujer trabajando" para aportar dinero a la unidad familiar y su hijo tiene "miedo" de pedirle fondos.

Antonio Roma ha criticado la "sensación de impunidad" que muestra Fernández Castiñeiras en sus supuestas sustracciones en la Catedral y ha acercado su conducta a la "premeditación". "No pierde la razón, lo que ha perdido es cualquier estímulo ético que, desde mi punto de vista, merezca compasión", ha concluido.

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