España

El CAF acoge la exposición 'Obsesión doméstica', de Magdalena Bors y un recorrido por la obra de Vanesa Winship

El Centro Andaluz de la Fotografía (CAF) acoge desde este miércoles las muestras 'Obsesión doméstica', de Magdalena Bors, fotógrafa belga residente en Australia que muestra dos de sus series más emblemáticas: 'Tierra natal' y 'El séptimo día'; y la obra de la británica Vanesa Winship, quien ofrece un recorrido desde las primeras dedicadas a los Balcanes hasta su reciente trabajo desarrollado el pasado año en Almería.

ALMERÍA, 29 (EUROPA PRESS)

Winship ha vivido y trabajado en la región de los Balcanes, en Turquía y en el Cáucaso durante más de diez años. Su trabajo se centra en el punto de cruce entre la crónica y la ficción, explora ideas relacionadas con conceptos como frontera, territorio, memoria, deseo, identidad e historia. El discurso se centra en el relato de la historia como las nociones de límite y periferia.

La exposición de Winship se articula en torno a un recorrido cronológico por cada una de las series que componen su obra a través de una selección de 188 fotografías. Entre 1999 y 2003, coincidiendo en el tiempo con el conflicto bélico de la ex-Yugoslavia, la fotógrafa recorre las regiones de Albania, Serbia, Kosovo y Atenas, y crea su serie Imagined States and Desires.

Esta obra supone un paso fundamental en la formación de su mirada fotográfica y en su decisión de escapar del horizonte del reportaje de actualidad o del mero documental fotográfico. El conjunto de imágenes que conforman la serie se centra en gran parte en la tragedia del éxodo de refugiados albanokosovares desde Serbia hacia países vecinos.

En 2002 Vanessa Winship se traslada a la zona del Mar Negro y recorre durante los próximos ocho años Turquía, Georgia, Rusia, Ucrania, Rumanía y Bulgaria. Su trabajo en esta zona da lugar a una de sus series más conocidas, Black Sea: Between Chronicle and Fiction. En este devenir por los territorios de la Europa oriental, la serie Sweet Nothings: Schoolgirls of Eastern Anatolia (2007) resulta clave en la producción de Vanessa Winship.

En enero 2014, con motivo de esta exposición e inspirada por la lectura de Campos de Níjar de Juan Goytisolo, Winship se desplaza a Almería, lugar de carácter fronterizo, extraordinaria variedad geológica, marcado por el desarraigo y por una historia accidentada y desigual. La serie se centra en las formas geológicas de las costas del Cabo de Gata, en la desolación paisajística provocada por la propagación de la producción agrícola intensiva basada en el invernadero, en las impactantes formas de las canteras de Macael o en las ramblas y desiertos de Tabernas.

IMÁGENES "MÁS ALLÁ DE LA RUTINA DE LA VIDA COTIDIANA"

Por su parte, la exposición de Magdalena Bors se compone de once fotografías de mediano y gran formato, todas en color, acompañadas de textos muy breves explicativos de cada una de ellas. Sus imágentes evocan un ilusionismo doméstico fruto de un deseo obsesivo y el anhelo de encontrar la magia más allá de la rutina de la vida cotidiana.

Estéticamente la obra de Magdalena Bors permite al Centro Andaluz de la Fotografía dar conocer al espectador, una vez más, una tendencia que comenzó a consolidarse entre los artistas contemporáneos durante la segunda mitad del siglo XX, que va más allá de la recreación previa mediante las antecesoras técnicas del collage o el fotomontaje, como es la composición o creación de escenas complejas y laboriosas para ser fotografiadas.

Sustituir a la fotografía como observadora o testigo de una realidad no manipulada por la creación de una escenografía "inventada". Esta forma de trabajar traslada a la fotografía características propias del teatro, el cine o la publicidad, permitiendo narrar sucesos o evocar situaciones.

Este proyecto se enmarca de lleno dentro de esta tendencia, pero con unas características que le son propias: explorar la idea de lo sublime en lo cotidiano, mediante la construcción y el fotografiado de paisajes fantásticos en los espacios domésticos.

La conexión con el mundo natural es la fuerza impulsora que hay detrás del trabajo de Magdalena, fascinada por la fuerza y la fragilidad simultánea de esa conexión y de cómo vivimos nuestras vidas, pasando la mayor parte de nuestro tiempo en los confines de unos pequeños compartimentos que llamamos hogar.

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