España

El estudio de Cogersa recomienda la incineradora de Serín por sus bajos efectos contaminantes y como alternativa viable

Los expertos encargados aseguran que el nivel de toxicidad que genera la planta es 100 veces inferior al del umbral permitido por la UE Prevén que en 2015 el 60% de los residuos sólidos generados en Asturias sean no reciclables ni recuperables

OVIEDO, 31 (EUROPA PRESS)

El estudio encargado a siete expertos por el Consorcio para la Gestión de Residuos Sólidos de Asturias (Cogersa) sobre tratamiento de la fracción resto (aquellos residuos que no se pueden reciclar ni reutilizar) recomienda definitivamente la instalación de la planta incineradora de Serín por su viabilidad frente a otras alternativas "más costosas y menos contrastadas" y por sus bajos efectos contaminantes, que según el documento, son la centésima parte del umbral establecido por la Unión Europea en niveles de toxicidad atmosférica.

Los datos del mismo y sus conclusiones fueron presentados hoy en un acto organizado por la consejera de Medio Ambiente y presidenta de Cogersa, Belén Fernández. La exposición corrió a cargo del coordinador del equipo que ha realizado el análisis, José Coca Prados, catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Oviedo. Junto con él comparecieron otros seis responsables del estudio (profesores de medicina e ingeniería química de las universidades de Oviedo, Valladolid, Santiago y Leuven -Bélgica-). Al acto acudieron también representantes de de la Federación Socialista Asturiana, Comisiones Obreras y UGT, entre otras organizaciones.

El estudio pretende dejar claro que la planta incineradora es la opción "más contrastada" para la gestión de la denominada fracción resto. Según los datos que maneja, Asturias produce unas 700.000 toneladas anuales de residuos sólidos. "Hacia 2015 (año previsto para el cierre del vertedero de Cogersa) entre un 55% y 60% de los mismos (entre 400.000 y 500.000 toneladas) corresponderán a la fracción resto, que hay que eliminar de alguna manera", explicó Coca. Señaló además que "el reciclaje no se puede hacer al 100% y que las tres 'R' (reciclaje, reutilización y recuperación) no son suficientes".

Coca respondió afirmativamente a la pregunta de si recomendaría la instalación de la planta en Asturias. Ante las críticas a su supuesto carácter contaminante por parte de varias organizaciones ecologistas, políticas y sociales, además del grupo parlamentario de Izquierda Unida en la Junta del Principado, el profesor se mostró franco: en Alemania (país que cuenta con un gran número de instalaciones de este tipo) sólo el 1% de las dioxinas que se expulsan a la atmósfera provienen de incineradoras.

Otro responsable de estudio, Manuel Bao, del departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Santiago, explicó que la toxicidad que produce la planta es "cien veces inferior a los umbrales establecidos por la legislación europea". Descartó que sea necesario necesario establecer perímetros de seguridad en torno a a planta más amplios que los del propio vallado que establece un lugar de gestión de residuos. "El entorno de la fábrica tiene la misma afección que cualquier distancia de alejamiento", afirmó.

Esta supuesta baja toxicidad se debería, según el trabajo, a los sistemas de limpieza de gases que incorporaría la instalación.

Señaló además que existen "bioindicadores" que permiten "identificar cualquier episodio de contaminación, además de su integración en el tiempo". Entre ellos, mencionó el color de los pelos de los animales y de determinados musgos.

Explicó además que el método garantiza la eliminación de la contaminación microbiana, pues la quema de residuos se garantiza a una temperatura mínima de 850 grados. "Los organismos que sobreviven a más de 500 grados no son patógenos para el ser humano", matizó.

RESIDUOS PRODUCIDOS POR LA INCINERACIÓN.

Según el documento, la incineración generaría otros residuos sólidos y líquidos. Entre los primeros, estarían las escorias, en un 20% o 30% del peso del producto incinerado, y las cenizas, en un 5% o 10%, además de yeso, en un 0,2%. De estas tres materias, según la versión del trabajo, sólo la segundas resultarían peligrosas, y sería necesario una gestión que incluirá depósitos de seguridad, procesos de estabilización o valorización a través de la mezcla con asfalto en Holanda.

Los efluentes líquidos ocuparían entre uno y cinco litros por residuos incinerados y corresponderían a aguas del lavado de las chimeneas o restos de las escorias y cenizas. Para los mismos, el estudio señala diversos tratamientos químicos, además de la evaporación de la corriente, "previo tratamiento".

Coca recordó además que la producción de energía eléctrica de la incineradora sería "análoga" a la de una central térmica. Este aspecto es el más valorada por el estudio, dado que la UE prima el aprovechamiento energético de los residuos sólidos correspondientes a la fracción resto.

LA ALTERNATIVA "MÁS CONTRASTADA".

El estudio prioriza esta opción como la más "contrastada", frente a otras técnicas alternativas de valoración energética. Las más destacadas son la gasificación convencional, la gasificación por plasma y la pirolisis, las cuales el estudio explica muy brevemente.

De las tres señala que tienen "muy poco desarrollo a gran escala, tienen unos levados costes", con experiencias que han conllevado "la quiebra de empresas" y su capacidad reducida. Según el estudio, las plantas de estas tecnologías presentes en Europa eliminan entre 30.000 y 75.000 toneladas anuales, cantidad que consideró "insuficiente", con respecto al volumen generado en Asturias.

La otra opción sería la de los vertederos controlados, una opción "económica" pero que Coca descarta por la acumulación progresiva de fracción resto en Asturias. El estudio destaca además que conllevaría la obligación de instalar sistemas de tratamiento de lixiviados (líquidos tóxicos que se producen al entrar en contacto los residuos con el agua de la lluvia u otro origen) y que conllevan "pérdida de gas metano", además de repercutir en el calentamiento global.

EFECTOS SOBRE LA SALUD PÚBLICA.

El estudio no concreta los posibles efectos sobre salud pública y contaminación atmosférica que podría tener el método analizado. Únicamente se limita a recordar la influencia que "las distintas actividades humanas" tienen sobre la atmósfera.

A continuación concluye que dicha contaminación genera algunas enfermedades, entre las cuales destaca la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar, la bronquiectasia pulmonar y los procesos asmáticos.

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