España

Abuso de antioxidantes podría acortar la vida, mientras la flora intestinal puede alargarla, según científico salmantino

El uso excesivo de antioxidantes podría acortar la vida, mientras que la flora intestinal puede alargarla, según se desprende de una investigación realizada con gusanos 'C. elegans' por el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca que cuenta con el científico salmantino Adolfo Sánchez-Blanco como autor principal del mismo.

SALAMANCA, 7 (EUROPA PRESS)

El estudio, publicado el pasado 31 de julio en la revista internacional especializada en envejecimiento 'Aging', revela que este gusano vive un 50 por ciento menos cuando su flora intestinal produce antioxidantes.

En concreto, el trabajo muestra que la microbiota o flora intestinal puede afectar sensiblemente a la duración de la vida de sus hospedadores. Según ha explicado Sánchez-Blanco en declaraciones a Europa Press, desde hace años "es sabido que la microbiota intestinal juega un papel sumamente importante en la salud humana" y numerosos trabajos "han relacionado alteraciones en las comunidades de bacterias intestinales típicas con sensibilidad a problemas immunológicos, obesidad o cáncer.

A partir de aquí, el grupo al que pertenece Sánchez-Blanco ha utilizado el gusano nematodo 'C. elegans' para investigar el efecto que la microbiota intestinal ejerce en el proceso de envejecimiento. Este gusano, de apenas un milímetro de longitud, vive de manera natural en el suelo, donde se alimenta de bacterias, las cuales colonizan su intestino y establecen comunidades microbianas.

Una limitación fundamental a la hora de estudiar la importancia de la microbiota intestinal en distintos aspectos de la salud, según ha aclarado el investigador salmantino, es la complejidad derivada de las miles de especies de bacterias y microorganismos que viven en el cuerpo humano. Para simplificar este problema, el grupo ha optado por el gusano 'C. elegans' y ha estudiado hasta qué punto dos bacterias distintas, 'E. coli' y 'B. subtilis', pueden influenciar en su envejecimiento.

COENZIMA Q

Así, los resultados obtenidos muestran que los gusanos mantenidos con 'B. subtilis' "viven un 50 por ciento más que los mantenidos con 'E. coli'". "Cuando analizamos la causa de esta diferencia en la longevidad, observamos que el contenido celular de los gusanos mantenidos con E. coli está anormalmente menos oxidado que el contenido celular de los gusanos mantenidos con 'B. subtilis'", ha apuntado tras descubrir que 'E. coli' produce de manera natural el potente antioxidante coenzima Q, mientras que 'B. subtilis' no lo genera.

Los resultados del estudio indican, por tanto, que la microbiota intestinal puede afectar al proceso de envejecimiento del animal hospedador y detalla que, en el caso estudiado, el nematodo 'C. elegans' vive "considerablemente menos" en presencia de una flora compuesta por 'E. coli' que de una flora compuesta por 'B. subtilis' debido al "excesivo efecto antioxidante" que la coenzima Q.

"Nuestro trabajo no sólo demuestra que la microbiota intestinal puede afectar el proceso de envejecimiento y la duración de la vida del hospedador, sino que sugiere que el uso excesivo de antioxidantes podría causar el acortamiento de la vida, es decir, un efecto exactamente contrario al comúnmente pensado", ha sentenciado Sánchez-Blanco, quien ha advertido que, de hecho, la coenzima Q es un suplemento dietético habitualmente empleado por sus efectos antioxidantes.

Aunque el salmantino Adolfo Sánchez-Blanco, el autor principal del trabajo, trabaja actualmente como profesor de Biología en la Universidad de Hartford (Connecticut, EEUU), la investigación se realizó mayoritariamente en el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, en donde desarrolló su actividad entre 2011 y 2014 con un contrato JAE-Doc del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el grupo del doctor Faustino Mollinedo, quien también es uno de los autores del estudio.

En él también participaron Alberto Rodríguez-Matellán, actualmente en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa; Ana González-Paramás y Susana González-Manzano, pertenecientes a la Unidad de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca, y Stuart K. Kim, profesor de genética de la Universidad de Stanford (Estados Unidos).

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