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Crece el miedo 75 años después de la orden ejecutiva que creó campos concentración

EFE
18/02/2017 - 8:04

Los Ángeles (EE.UU.), 17 feb (EFE).- Setenta y cinco años después de que un presidente de Estados Unidos firmase una orden ejecutiva para recluir en campos de concentración a miles de ciudadanos de origen japonés, muchos de ellos latinoamericanos, los sobrevivientes de aquella injusticia temen que pueda repetirse.

"Estamos preocupados acerca de lo que está pasando ahora en Washington. ¿Qué clase de orden ejecutiva va a expedir el presidente Trump, una orden para poner a los musulmanes en campos de concentración?", dijo a Efe Kanji Sahara, de 82 años y sobreviviente de uno de esos campos de concentración.

Actualmente, tanto sobrevivientes como defensores de los derechos humanos temen que vuelva a darse de una forma equivocada una de las mayores demostraciones de poder del ejecutivo estadounidense en la historia.

La orden ejecutiva 9066, firmada el 19 de febrero de 1942 por el presidente Franklin D. Roosevelt, recluyó en campos de concentración a más de 120.000 japoneses estadounidenses inocentes con el argumento de que podrían representar un peligro para el país, que en ese momento se enfrentaba a Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Sahara vivió en carne propia los estragos de esta orden ya que a sus 10 años fue detenido junto a sus padres y sus tres hermanas en Los Ángeles y llevado a uno de los campos de detención a pocas millas del que era su hogar.

El japonés, oriundo de Hiroshima, recuerda que todos sus vecinos fueron arrestados, sin importar su edad.

Incluso los niños nacidos en Los Ángeles, de origen japonés, fueron llevados a esos campos de concentración como es el caso de Bill Shishima, quien fue detenido a sus 11 años y el actor George Takei arrestado junto a sus padres cuando solo tenía 5 años de edad.

La mayoría de las detenciones se concentraron en la zona oeste del país y los prisioneros eran presionados para abandonar el país y regresar a Japón.

La orden ejecutiva también permitió la persecución y el arresto de más de 2.200 japoneses que vivían en 13 países latinoamericanos, la mayoría en Perú, que fueron trasladados a Estados Unidos con el propósito de ser intercambiados por prisioneros de guerra.

Robin Toma, abogado que lideró una de las demandas contra el Gobierno estadounidense, explicó que se secuestraba primero a los jefes de familias para obligar a sus miembros a abandonar todo e ir detrás de sus seres queridos.

"Era un plan para asegurar que los japoneses latinoamericanos se volvieran sin estado, sin defensa contra el uso de ellos como intercambio", indicó Toma.

Tony Kaz Naganuma, nacido en Callao (Perú), recuerda como siendo niño fue detenido en su país junto a sus padres y enviado en barco hasta Catedral City en Texas en 1944.

Tres años después recuperaron la libertad, sin un centavo en el bolsillo y en un país extraño.

Tras años de silencio, en 1988, el Gobierno de Estados Unidos pidió perdón y aprobó una compensación económica de 20.000 dólares a casi 60.000 sobrevivientes.

"No hay pago que pueda reponer esos días", dijo en su momento el presidente Ronald Reagan.

No obstante, los japoneses latinoamericanos que habían sido traídos a Estados Unidos no fueron incluidos ni en la compensación, ni en las disculpas por no ser ciudadanos estadounidenses en el momento de su llegada.

Diez años después, Toma junto a otros abogados logró que la administración Clinton pidiera disculpas a los japoneses latinoamericanos afectados y aceptó pagarles 5.000 dólares a cada uno.

Ahora, 75 años después, cuando ya se pensaba que la lección estaba aprendida sobre los estragos que puede originar una orden ejecutiva como la 9066, varias organizaciones como Nikkei for Civil Right Redress (NCRR) están alarmadas por las medidas que ha tomado la Administración Trump.

Kathy Masaoka, portavoz de NCRR que trabaja con la comunidad latina, advirtió sobre el miedo, la histeria y la ignorancia sobre este tema que está desatando una ola de discriminación en todo el país, sin importar el origen de las personas.

"Es muy importante enseñar a la gente acerca de la solidaridad, de apoyarse unos a otros", aseveró.

Es por esta razón, con el fin de concienciar al pueblo, que el Museo Nacional Japonés Americano en Los Ángeles organiza la exhibición Instructions to All Persons: Reflections on Executive Orde 9066 (Instrucciones para todas las personas: Reflexiones sobre la orden ejecutiva 9066), donde desplegarán el original de la orden firmada por el presidente Roosevelt.

"Estas órdenes ejecutivas del presidente Trump son una amenaza a todos nosotros, estos capítulos de la historia del pasado pueden ser capítulos en el futuro", apuntó hoy el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, durante la inauguración de la exhibición.

El mensaje de los sobrevivientes y de los activistas se resume en la necesidad de unirse y vigilar las medidas ejecutivas que puedan afectar a todas las minorías.

"No es una cuestión de que no me afecte a mí, entonces está bien hacerlo con los musulmanes. Próximamente será otro grupo: los inmigrantes de México que ya estamos viendo", concluyó Toma.











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