España

Salamanca, una ciudad protegida por su historia

Salamanca es patrimonio por sus cuatro costados, una ciudad monumental que recibe cada día la llegada de miles de turistas que no quedan impasibles ante su Plaza Mayor, su fachada plateresca de la Universidad, sus dos catedrales, su Casa de las Conchas o su sinfin de iglesias.

SALAMANCA, 26 (EUROPA PRESS)

Su imagen de piedra dorada, un color característico de las próximas canteras de Villamayor que sirvieron para abastecer sus construcciones, podría haber sido todavía más impactante si la Guerra de la Independencia no hubiese devastado no pocos parajes arquitectónicos de primer nivel, especialmente en la zona del Botánico.

No obstante, Salamanca ha querido resguardarse de esos ataques y de otros a lo largo de la historia, por eso fue protegida desde tiempos inmemoriales con una muralla que, en parte, sigue estando presente en distintos puntos de la ciudad.

Ya, en la primera Edad de Hierro, en el siglo VII a. C., Salamanca contó con la cerca defensiva del Cerro de San Vicente, en la zona donde se establecieron los primeros asentamientos. Fue en lo alto de la colina, junto al río Tormes, donde sus primeros pobladores decidieron quedarse.

Después, en la segunda Edad de Hierro, en el siglo IV a. C.,se levantó la muralla castreña. Precisamente, es parte de ella en la que va a actuar el Ayuntamiento de Salamanca con el propósito de ponerla en valor.

Una parte de su lienzo estaba oculta en la Cuesta de Carvajal y unas obras de edificación permitieron el hallazgo. Ahora, después de varios años a la espera de un proyecto, este espacio servirá para ver sus características y comparar con el resto de espacios amurallados, pues en este lugar se levantará un centro de interpretación para conocer la Salamanca fortificada.

En cuanto al resto de valuartes defensivos, el siguiente llegó en tiempos de los rumanos. Este pueblo no solo levantó el puente que cruza el Tormes, sino que también, entre otras aportaciones, dejó para la historia la fortificación presente en el actual Paseo Rector Esperabé.

A continuación, está la cerca vieja, de origen tardorromano, apreciable en la Torre del Marqués de Villena o en la Vaguada de la Palma; y la última es la cerca nueva, del siglo XIII, que discurre por el Pozo de la Nieve, Paseo de San Vicente, Trasera del Arzobispo Fonseca, y un tramo perpendicular a la muralla romana en la Puerta de San Pablo.

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