España

Alergología del Quirónsalud Infanta Luisa avisa de una primavera "moderada-intensa" para alérgicos al polen

La doctora María Ortega Camarero, del servicio de Alergología del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla, ha advertido en la Semana Mundial de la Alergia de que se presenta una primavera "moderada-intensa" para los alérgicos al polen en el suroeste peninsular, siendo los meses de abril, mayo y junio los de "mayor polinización" en Andalucía esta temporada.

SEVILLA, 27 (EUROPA PRESS)

Asimismo, la doctora Ortega señala que el porcentaje de alérgicos a los pólenes más alergénicos --gramíneas, olivo, ciprés, salsola, plátano de sombra y parietaria-- se ha duplicado en los últimos diez años, ante lo que recomienda la inmunoterapia o vacunación antialérgica como una herramienta terapéutica de primer orden en el manejo de los pacientes.

Y es que, según apunta la alergóloga en un comunicado, por efecto de la contaminación y el cambio climático se produce una mayor cantidad de polen, aumenta su agresividad y se incrementa el tiempo de exposición al mismo.

Un total de ocho millones de personas son alérgicas al polen en España y en el suroeste peninsular los pólenes más frecuentes son los del olivo y gramíneas, según detallan desde el Hospital Quirónsalud.

"Este año, los ocho millones de alérgicos al polen se enfrentan a una primavera moderada-intensa en el suroeste peninsular", asegura Ortega, quien indica que las bajas temperaturas de este invierno, con una media nacional en febrero de 6,9 grados centígrados --una media de 8,5 grados-- han favorecido el enraizamiento de las gramíneas salvajes y cereales.

El otoño fue seco, si bien el invierno ha sido muy húmedo con precipitaciones intensas originadas por las borrascas 'Emma', 'Félix' y 'Gisele', así como en el último mes las lluvias se han multiplicado por cinco para lo habitual en esta época.

En este sentido, la doctora explica que "existe una relación directa entre las precipitaciones del otoño e invierno y los recuentos de pólenes de gramíneas durante la primavera".

EL EFECTO PROPULSOR DE LA CONTAMINACIÓN

La emisión de partículas contaminantes procedentes de las calefacciones y de los motores diesel altera la estructura del polen haciendo que éste genere proteínas de estrés como mecanismo de defensa y aumentando su capacidad de inducir una respuesta alérgica en personas susceptibles.

"Estas proteínas de estrés incrementan la agresividad del polen en las ciudades y en poblaciones que viven cerca de autopistas en comparación con los pólenes de zonas rurales sin contaminación", afirma Ortega.

Además, desde el Quirónsalud avisan de que el cambio climático está alterando los ciclos de polinización de las plantas. Adelantan el inicio y retrasan el final de su periodo de floración, con lo que se amplía la duración del periodo de polinización, y, por lo tanto, hay una "mayor exposición" de la población a los pólenes.

En este punto, la especialista apuesta por la inmunoterapia, que, según argumenta, "proporciona una disminución significativa de los costes totales en salud inducidos por la enfermedad alérgica respiratoria, reduciendo tanto los gastos indirectos --pérdida de productividad laboral y calidad de vida del paciente-- como los gastos directos"; en concreto, costes por actos médicos y gasto en fármacos para el control de síntomas.

Los datos más relevantes son los referidos a estos costes directos, puesto que la inmunoterapia disminuye un 40 por ciento los gastos en servicios médicos y un 30 por ciento el referido a uso de fármacos de alivio sintomático.

"Es el único tratamiento que puede modificar la evolución natural de la patología alérgica, por lo que, a la hora de abordar el tratamiento integral del paciente alérgico, hay que valorar todos los costes asociados", añade la especialista.

OTRAS MEDIDAS DE CONTROL

En esta misma línea, existen otras medidas que "mejoran la calidad de vida de los pacientes alérgicos", como 'Polen Control', que es una aplicación que permite realizar el seguimiento de la evolución sintomática en pacientes, con la finalidad de que el profesional médico pueda cruzar y relacionar dichos datos con los niveles polínicos existentes.

Los purificadores de aire logran filtrar la mayoría de las partículas ambientales de pequeño tamaño, por lo que pueden proporcionar "un control ambiental adecuado para las personas alérgicas en espacios cerrados y reducen los síntomas".

Las mascarillas que cubren la nariz y la boca son "una buena solución para los alérgicos que viven en zonas de elevada intensidad de polen".

El tamaño del polen es especialmente pequeño, por lo que "solo son eficaces las mascarillas homologadas, que suelen tener una válvula de exhalación por donde sale el aire exhalado, reduciendo el calor y humedad en el interior".

Por último, la web 'www.polenes.com', del Comité de Aerobiología, proporciona información sobre los pólenes más alergénicos en España y ofrece datos numéricos y gráficos por regiones "muy útiles para los pacientes". "Con el objetivo de hacerla más intuitiva y comprensible para las más de 5.000 personas que la consultan a diario, se actualizó completamente en 2017", ha aclarado la doctora Ortega.

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