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El 'San Juanito', de Miguel Ángel, viajará hasta Japón para formar parte de una exposición sobre el ideal humano

El San Juan Bautista Niño, de Miguel Ángel, también conocido como 'San Juanito', viajará el próximo mes de junio hasta Japón para formar parte de una exposición sobre ideal humano de belleza.

JAÉN, 20 (EUROPA PRESS)

Así lo ha indicado a Europa Press, Juan Manuel Albendea, director general de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, propietaria de esta obra, la única escultura del autor que se conserva en España y que procede de la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda (Jaén), donde está previsto que un futuro regrese.

En concreto, esta obra de juventud del genio italiano será "una de las piezas centrales" de la muestra 'Michelangelo and the ideal body' que podrá verse en el Museo Nacional de Arte Occidental de Tokio entre el 19 de junio y el 24 de septiembre.

Albendea ha comentado que la exposición abordará "los ideales de belleza masculina de la antigua Grecia a Miguel Ángel", de modo que sobre la base de la obra del templo ubetense y el David Apolo del Museo Nacional del Bargello de Florencia y a través de unas 70 piezas se explorará el ideal humano en estos periodos.

"Es una buena noticia para la Fundación y es para estar satisfechos", ha destacado sobre la presencia del San Juan Bautista Niño en esta muestra en la capital nipona, desde donde volverá a España en octubre. No será, en todo caso, a la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda, ya que la entidad sigue trabajando para contar con la mejor ubicación.

Al respecto, ha afirmado que "no hay ningún escollo burocrático importante": "Simplemente es un procedimiento largo, estamos barajando distintas posibilidades dentro de la Capilla y son proyectos que son complicados de hacer y aprobar", ha explicado el director general.

De este modo, el 'San Juanito' volverá a exponerse al público tras ser restaurado, ya que en 2013 pudo admirarse en Florencia, donde se llevó a cabo su recuperación, y dos años más tarde llegó al madrileño Museo del Prado dentro del programa 'La obra invitada'.

La escultura, de 130 centímetros, fue prácticamente destruida a comienzos de la Guerra Civil y estuvo reducida a fragmentos hasta la citada restauración en el Opificio delle Pietre Dure.

Obra de juventud de Miguel Ángel, anterior a la Piedad del Vaticano y a los frescos de la Capilla Sixtina, fue donada por el duque de Florencia, Cosmé I de Medici, a Francisco de los Cobos. Éste la envió a España, a su villa de Sabiote, y posteriormente pasó a enriquecer, tras su muerte, la capilla sepulcral del Salvador de Úbeda que mandó construir en su ciudad natal.

COMPLEJA RESTAURACIÓN

Estuvo expuesta hasta 1936 en un nicho cerca del retablo mayor de madera dorada realizado por Alonso de Berruguete, también gravemente dañado a comienzos de la Guerra Civil, cuando sufrió desperfectos que destruyeron gran parte de la misma: quedó reducida a fragmentos y la cabeza fue quemada. De hecho, sólo se pudieron recoger 14 fragmentos, equivalente al 40 por ciento de su volumen original.

La Fundación Casa Ducal de Medinaceli encargó su restauración al Opificio delle Pietre Dure Florencia, un proceso que comenzó en 1994. Para su intervención, se utilizaron métodos novedosos, como el láser para limpiar la superficie negra y abrasada de la cabeza o la reconstrucción virtual en 3-D de la escultura completa basándose en fotografías tomadas poco antes de su destrucción.

Una vez montada la estatua con los fragmentos originales de mármol, se integraron las partes perdidas, realizadas con fibra de vidrio y luego estucadas, entonadas con témpera y selladas con cera y barniz; también se usaron imanes para juntar los diversos trozos. La escultura recuperada fue presentada al público florentino en 2013.

EJEMPLO DE ESCULTURA HELENÍSTICA GRIEGA

Al volver de Bolonia a Florencia, en 1495, el primer encargo de Miguel Ángel fue una estatua en mármol de un San Giovannino hecha para Lorenzo di Pierfrancesco de Médicis (primo de Lorenzo el Magnífico). Sin embargo, en lugar de seguir el modelo del San Juan Bautista de Donatello como hacían los demás escultores florentinos, representó a un santo más joven, como un niño de unos seis o siete años.

La escultura sigue el ejemplo de la escultura helenística griega y apoya la pierna izquierda sobre una roca, que dobla ligeramente, con los brazos doblados, la cabeza ligeramente inclinada y el cuerpo desnudo cubierto por un vellocino.

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