España

Trib. Fiscalía de Valladolid mantiene su petición de 8 años para el frutero acusado de abusar de un niño de 9 años

El menor ha ratificado que el investigado le tocó los genitales y le introdujo un dedo en el ano en la trastienda del local

VALLADOLID, 21 (EUROPA PRESS)

La Audiencia de Valladolid ha dejado visto para sentencia este jueves el juicio contra un frutero de origen asiático para quien el Ministerio Fiscal ha solicitado una condena de ocho años de prisión por delito de abusos sexuales sobre un menor, al que, supuestamente, le tocó los genitales y le introdujo un dedo en el ano.

Durante el juicio, que se ha desarrollado a puerta cerrada en la Sección Segunda de lo Penal, el menor ha mantenido su relato según el cual, el día de autos, sobre las 13.30 horas del 16 de junio de 2016, el procesado, propietario de un comercio de fruta y chucherías sito frente a su colegio, le sometió a abusos sexuales en la trastienda del local, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Sin embargo, el investigado ha negado los hechos y ha atribuido la denuncia a una deuda de 100 euros que mantenía con el padre del denunciante, de origen sudamericano, por distintos portes que había efectuado para él.

En contra de su alegato exculpatorio figura una prueba pericial psicológica que da verosimilitud a lo denunciado por el menor, si bien el informe forense no apreció signos en el pequeño que confirmaran que hubiera sido forzado.

Frente a la postura de la acusación pública, que ha mantenido invariable su petición de condena al considerar que hubo penetración y en cualquier caso tocamientos, la defensa del procesado ha fundamentado su solicitud de absolución en las contradicciones existentes entre las versiones dadas por el menor y sus padres y en el hecho de que la supuesta víctima no mantuviera el mismo discurso desde el principio sino que lo fue engordando con el paso del tiempo.

La defensora se refería así a que en un principio la denuncia aludía a tocamientos y que sólo cuando el menor fue llamado al juzgado de instrucción contó entonces que el acusado le había introducido un dedo en el ano, algo que no contó ni al médico de urgencias que le atendió ni posteriormente al forense que le examinó.

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