España

Flores, miel y harina, olores que conducen a los cementerios de El Salvador

San Salvador, 2 nov (EFE).- El olor a flores, a ayote en miel de panela y a hojuelas de harina alertan de la cercanía de un cementerio en la capital salvadoreña, donde se congregan hoy miles de personas para honrar a sus familiares fallecidos con motivo de la celebración del Día de Difuntos.

Guiados por el aroma de la tradición, ancianos, adultos, jóvenes y niños llegan con ramos de flores de múltiples colores a los camposantos donde reposan los restos de sus seres queridos, a quienes visitan cada 2 de noviembre para llevarles los arreglos florales como símbolo de recuerdo imborrable, a pesar del paso de los años.

En San Salvador, los cementerios de La Bermeja y el General, dos de los mas concurridos en esta fecha, se visten de fiesta para recordar con alegría a aquellos que abandonaron la vida terrenal, pero que siguen vivos en el corazón y la mente de sus allegados.

Y como en toda celebración, en el Día de los Muertos en El Salvador tampoco falta la música, que llega de la mano de grupos, fundamentalmente de mariachis, quienes entonan, a petición de los familiares de los difuntos, las canciones que aquellos que se fueron escuchaban en vida.

Con todos los ingredientes necesarios en toda fiesta que se precie, -música, colorida decoración, gastronomía tradicional y la imprescindible multitud de personas- la jornada en honor a los fallecido transcurre con éxito.

Gran parte del mérito para que la fiesta culmine sin contratiempos corresponde a los efectivos de la Policía Nacional Civil, que velan por la seguridad y tranquilidad de los salvadoreños en los cementerios.

En la capital, más de 600 agentes policiales se desplegaron para garantizar que los ciudadanos puedan acudir con seguridad a los cementerios a rendir homenaje póstumo a quienes ya no pueden abrazar y besar, pero sí rezar y venerar, o incluso hablarles para decirles todo aquello que no les expresaron cuando vivían.

Los policías, entregados a su labor sin intervenir más de lo necesario en esta contradictoria fiesta en la que se mezcla la risa con el llanto, velan por la tranquilidad de quienes se desplazan por los recintos de los camposantos y sus alrededores.

Y así, el cuerpo de seguridad pone su granito de arena en esta jornada en la capital, en la que participa la Delegación de la Policía Nacional Civil de San Salvador, con el apoyo del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) y efectivos de la Fuerza Armada, explicó el subjefe de elegación territorial, Álvaro Díaz.

Pero no solo vigilan los cementerios de La Bermeja o el General, sino también los otros cinco recintos de San Salvador donde se encuentran los restos de miles de finados.

El plan de seguridad se desarrolla, además, en Los Ilustres, Jardines del Recuerdo, Parque Memorial La Resurrección, los Cantonales de San Antonio Abad y El Carmen, en los que las escenas son similares: olores, colores, sonidos y personas de todas las edades que caminan por las parcelas de los templos buscando la tumba de su ser querido.

En el resto del país, la PNC también desplegó agentes adicionales en los camposantos para evitar que se produzcan hechos de violencia, como aquellos de los que fueron víctimas muchas de las personas que hoy son honradas por sus familiares.

Muchos salvadoreños, en su mayoría jóvenes, pierden la vida cada año a manos de las pandillas Mara Salvatrucha (MS13), Barrio 18 y otras minoritarias que asedian el país y que obligan a las autoridades a desplegar procedimientos de vigilancia especiales en cualquier festividad que se celebre para evitar sucesos lamentables.

El control policial especial, que cuenta con el apoyo de miembros de la Fuerza Armada, se mantendrá hasta las últimas horas de la jornada en los diferentes departamentos de El Salvador.

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