España

Sánchez Adalid vuelve al Califato de Córdoba de la mano de una gran mujer

Mérida, 2 dic (EFE).- El sacerdote y escritor Jesús Sánchez Adalid, uno de los autores españoles más leídos de novela histórica, vuelve al Califato de Córdoba en su último libro, "Los Paños del Pozo Azul", y lo hace de la mano de una mujer bella y culta, Subb Walad, que se rebela contra su destino hasta jugar un papel relevante en la familia Omeya.

Se trata del personaje femenino más potente que ha creado Sánchez Adalid (Villanueva de la Serena -Badajoz-, 1962) en sus diecinueve novelas, según asegura en una entrevista con Efe.

Por encima incluso de Teresa de Jesús, ya que aclara que la novela en la que aparecía la santa abulense el protagonismo recaía en realidad en la Inquisición.

Walad, una esclava originaria de los reinos cristianos del norte que acabó en un harén, ya aparecía en "El Mozárabe" (2001), el gran éxito de Sánchez Adalid, con más de un millón de ejemplares vendidos.

Al escritor le llamó la atención "que en una sociedad islámica, del año mil, una mujer llegara a tener poder real, como así lo tuvo" esta favorita del califa Alhaquén y madre del califa Hixem, que encumbró al guerrero Almanzor.

Resalta que el protagonismo que da a este personaje no es "impostado", como ocurre mucho en el cine, que "le da a la mujer un rol masculino".

"Que la conviertan en un guerrero, que la pongan al frente de un ejército o que la hagan pirata; eso puede gustar a los niños, a los adolescentes, pero el lector es más culto, más reflexivo", advierte.

Sánchez Adalid regresa al Califato de Córdoba, una de las grandes metrópolis de la época, porque es una etapa histórica y cultural apasionante, porque así se lo han pedido muchos lectores y porque "había como una especie de deuda de gratitud hacia Walad, Almanzor, Alhaquén, Hixem...", y lo hace con una visión más madura como escritor.

Pero había sus "inconvenientes". "¿Cómo se te ocurre escribir sobre el Islam?", le comentaban.

"A nadie se le ocurre tocarlo porque el Islam está malhadado, si se me permite la expresión, porque ha habido unos acontecimientos terribles", señala en alusión al terrorismo.

A su juicio, "todo esto viene de la dichosa confusión entre Islam e islamismo". Por ello considera que "una mirada sobre la historia ayuda a liberarnos de muchos tópicos".

Los españoles, por ejemplo, comenta sobre la actualidad nacional, son fruto de "la gran complejidad" de su historia y de una "amalgama de influencias", lo que hace que les cueste mucho trabajo entenderse.

El novelista ya prepara otro libro sobre Córdoba, en unos años posteriores a los narrados en "Los Paños del Pozo Azul" (Harper Collins), en el que aparecerá la perspectiva de los reinos cristianos del norte o los condados catalanes.

Sánchez Adalid, que ejerció dos años de juez antes estudiar Teología, no para. Compagina la escritura con su labor pastoral y docente, aunque ha dejado de ser escritor de novela por año.

"Ya me he ido a los dos años", bromea Sánchez Adalid, que se marca un horario para escribir, ya que "sin disciplina" es imposible.

Antes de ponerse a ello hay mucho trabajo de investigación, de ir a las fuentes, de consultar mapas, de visitar museos o ver "por dónde sale el sol".

A su juicio, algunos autores no resultan creíbles porque no han estado en el sitio del que hablan.

Aficionado a los libros de Delibes o de autores rusos como Gorki o Chéjov, le gustaría escribir una novela sobre el periodo posterior a la Guerra de la Independencia, en el que hay unos "bandazos tremendos".

"La historia de España no es lineal", insiste Sánchez Adalid, que considera que la novela histórica ayuda a comprender.

Carlos González de Rivera

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