Europa

Willy Ronis: una poética del compromiso

El Palacio de La Monnais de París, y el Museo del Jeu de Paume están presentando una exposición del fotógrafo parisino, proveniente de una familia judía de Europa del Este, Willy Ronis, desde el 16 de abril hasta el 22 de agosto.

Willy Ronis nació en 1910, de una madre música y de un padre fotógrafo. Murió recientemente. Por lo que además de celebrar el centenario de su nacimiento, también se conmemora un año de su muerte. La exposición es más que un homenaje a uno de los más grandes fotógrafos franceses reconocido internacionalmente, tal como es presentado en múltiples catálogos, además la muestra desarrolla y desvela diversos laberintos de su trabajo, hasta ahora inéditos.

La exposición cuenta con numerosas obras, la mayoría donadas por el mismo Ronis al Estado francés, y que han sido cuidadas y conservadas exhaustivamente por las instituciones apropiadas de patrimonio, y por el Ministerio de Cultura.

La obra de Willy Ronis se concentró específicamente en el mundo obrero, en el mundo de la calle, en los niños, en las muchachas, en las trabajadoras. Desde París, pasando por los países ex comunistas, hasta llegar a Nueva York, son retratos y paisajes de la vida cotidiana impregnada de salitre, grasa, sudor, y nocturnidad, su obra es harto admirada. Constituye el trabajo de un gran artista, también pareciera el de un científico, quien se toma muy en serio la reflexión poética y la crítica social. Es un hombre antiguo y moderno a la vez, que creyó en el Partido Comunista, adhirió, y luego se marchó de la militancia, puesto que según sus propias palabras, él podía ser un militante, pero jamás un activista.

5 temas principales

La exposición se centra en los 5 temas principales de la obra de Willy Ronis: la calle, con París de fondo, como teatro predilecto y privilegiado, el mundo obrero, los viajes, los cuerpos, y la intimidad de su vida familiar y amigable.

Resulta de una gran belleza esa foto de una calle de París, con un coche de marca francesa, de un negro brilloso, el cielo negro, los bombillos parecen pequeñas hadas luminosas, y el empedrado de la calle aparenta la piel de un cocodrilo. También aquella otra, donde un niño muy pequeño marcha resuelto con una baguette debajo del brazo, y aquella, donde una muchacha se está desnudando de un pulóver de marinero, y sus senos blanquísimos y erectos, el torso, las costillas, la fina cintura, son el verdadero mapa del deseo.

Los desnudos más audaces los hizo al final de su vida, los más poéticos de su primera época en el métier, cerrando así un ciclo sumamente osado y de una extrema hermosura. Él mismo cuenta, en un filme que se puede ver durante la expo, que pasaba tiempo delante de la joven desnuda, en Nueva York, y él hacía lo indecible por tratar de conseguir la buena pose, y la foto perfecta; y que no sabía si, debido a la emoción que le provocaba la visión del cuerpo de la joven, o a causa de sus años, perdía el equilibro, no podía estabilizar la cámara en el trípode, aunque finalmente siempre consiguió la foto que él quería. La que había imaginado.

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forum Comentarios 2

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David Lago González
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Muy buen artículo y muy buenas las fotos.

Puntuación 2
#1
Frida M
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Fascinante vida y obra. Gracias por el artículo,he aprendido mucho.

Puntuación 1
#2