Europa

El autor de la matanza de Utoya y Oslo estaba cuerdo cuando la perpetró

Foto: Reuters

El noruego Anders Behring Breivik, autor confeso del asesinato de 77 personas el pasado verano en Oslo y en la isla de Utoya, estaba cuerdo cuando perpetró la matanza, según una nueva evaluación psiquiátrica dada a conocer este martes y que contradice un informe anterior según el cual padecía una psicosis.

"La conclusión principal de los expertos en salud mental es que no consideran que el acusado, Anders Behring Breivik, sufriese una psicosis cuando llevó a cabo las acciones del 22 de julio de 2011", ha informado el Tribunal del Distrito de Oslo en un comunicado.

Breivik, que explicó que mató a esas personas porque eran "traidores" que estaban a favor de la inmigración, insiste en su estabilidad mental y ha pedido que sus ataques, los más violentos llevados a cabo en Noruega desde la Segunda Guerra Mundial, sean considerados como un acto político, no como la obra de una persona con una mente trastornada.

Un informe del pasado noviembre dice que el asesino confeso es una persona psicótica que además sufrió una esquizofrenia paranoide mientras llevaba a cabo la matanza y después.

La conclusión definitiva sobre el estado mental de Breivik, acusado de delitos de terrorismo y asesinato, la anunciará un panel de cinco jueces poco antes de que finalice el juicio, que comenzará la semana que viene y durará diez semanas, previsiblemente.

Reconoce el atentado

Breivik, de 33 años de edad, ha admitido que fue él quien detonó la bomba que causó la muerte de ocho personas en unas oficinas gubernamentales en Oslo y quien luego mató a tiros a 69 personas en un campamento de verano del Partido Laborista. La mayoría de esas 69 víctimas eran adolescentes.

21 años de cárcel

Durante una vista judicial, Breivik negó su responsabilidad penal y sugirió que sus acciones formaban parte de una guerra para salvar la cultura europea. Si lo declaran culpable y los jueces se atienen a la última evaluación psiquiátrica, podrían sentenciarlo a 21 años de cárcel con la posibilidad de ampliar la condena indefinidamente para evitar que vuelva a matar.

Si se determina que sufrió una psicosis, probablemente se ordenará su ingreso en un centro psiquiátrico para un periodo de tiempo indefinido. Sus abogados han dicho que su objetivo prioritario en el juicio será demostrar la cordura de su cliente.

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