Europa

Escocia afronta un histórico referéndum sin resolver las dudas sobre su independencia

Salmond y Cameron firman un acuerdo de referendum. Imagen: REUTERS

Los escoces afrontan el próximo día 18 de manera diferente a hace tan sólo un mes. Escocia sabe ahora que esa jornada comenzará a deshojar la margarita de un referéndum que resolverá otro día 18, el de septiembre de 2014. El primer ministro de Escocia, Alex Salmond, ha calificado el proceso como una "ocasión única para toda una generación". El referéndum sobre la independencia de Escocia se celebrará el 18 de septiembre de 2014

La realidad en el país discurre entre la curiosidad disimulada y cierta ambivalencia. Un contraste con la maquinaria electoral que rueda ya para ambos bandos en una cita que desafía las convenciones de un electorado en el que las ansias de separación nunca han superado el 35 por ciento. El Partido Nacionalista Escocés (SNP, por sus siglas en inglés), no obstante, ha retado a la historia desde el hito mismo de la mayoría absoluta obtenida en 2011 y dice tener en la chistera motivos suficientes para convencer de que, por libre, Escocia tiene un futuro más brillante.

Desde que David Cameron anunciase en enero de 2012 su disposición a aceptar cruzar el Rubicón, una de las certezas que han quedado despejadas es que la economía, más que la sed de independencia, marcará la votación. De ahí que los dos contendientes, Yes Scotland, a favor del sí a la pregunta "Debería Escocia ser un país independiente?"; y Better Together, que aboga por la continuidad del statu quo, hayan reclutado a reputados expertos financieros para avalar sus tesis. Si en el grupo de sabios fichados por Alex Salmond figura el Nobel de Economía Paul Krugman, la campaña por el mantenimiento de la unión tiene por director al exministro de Finanzas británico Alistair Darling, quien salió relativamente airoso de la gestión de la crisis de 2008, a pesar de la sombra alargada de Gordon Brown.

La campaña formal se basará en 16 semanas, pero este 18 de abril el ambiente entre los implicados en el proceso parece plenamente activo. El Ejecutivo nacionalista ha prometido un Libro Blanco el próximo otoño con los puntos claves sobre la independencia y los que se oponen a la separación analizan con lupa cada pronunciamiento procedente de Yes Scotland, especialmente cuando éste sale de la garganta de Salmond, quien, movido por el vector motriz de su ideario político, ha levantado ya algunas cejas de incredulidad en la UE e, incluso, en la ONU. No obstante, los expertos demoscópicos aseguran que a pesar de las encuestas, que muestran un notable descenso en el apoyo a la independencia, la contienda está abierta. Una realidad que consecuentemente pone el veredicto en manos de los indecisos, quienes tendrían la llave para abrir la ruta hacia la separación de una sociedad fundada oficialmente en 1707. Ironías del destino, los historiadores aseguran que la unión con Inglaterra se produjo por la necesidad de fondos de una Escocia arruinada y la rendición por dinero de algunos de sus nobles; más de 300 años después, la consulta popular acerca de su futuro vuelve a estar vinculada a la economía.

Como consecuencia, factores como el impopular programa de recortes emprendido por la coalición británica podrían tener más peso que el que David Cameron había previsto en octubre de 2012, cuando selló con Alex Salmond el Acuerdo de Edimburgo para permitir el referéndum. Entonces el primer ministro había dado un golpe maestro al otorgar al SNP su máxima aspiración para así neutralizarlo, pero si el partido es capaz de convencer de que la reciente reforma del Ministerio de Trabajo británico es mala para los escoceses, el sí podría obtener más votos de los que Cameron hubiese imaginado. Y precisamente ahí reside la baza de Salmond, que cree que la mezcla de datos económicos refrendados por expertos, con vínculos entre independencia y éxito financiero, pueden sorprender a la historia. La crisis, en este sentido, podría jugar a su favor, aunque la parte más delicada es la exposición de números objetivos que demuestren no sólo la sostenibilidad de una Escocia por libre, sino la conveniencia de optar por esta vía. Por el momento, las ínfulas políticas dominan un debate que circula por cauces de considerable cordialidad dentro del inevitable desacuerdo político.

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Comentarios 1

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galeses a los galeones!
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vale, vale... ¡galeses! pero mucho ojito en querer ir por ahí dando leccioncillas a los demás ¡eh! (cada_palo_que_aguante_su_vela)

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