Europa

El resistente griego de Syriza que será el 'abuelo' del Parlamento Europeo

El resistente griego Manolis Glezos. Reuters

Una vida después de conocer la ocupación nazi, una guerra civil, una dictadura militar y, en los últimos años, una crisis financiera en su país, el resistente griego Manolis Glezos afronta a sus 91 años una nueva vida como eurodiputado con el único inconveniente de cómo viajar a Estrasburgo. El líder de Syriza pedirá el presidente de Grecia el anticipo electoral tras su victoria

"Iré a Venecia en barco y después en tren hasta Estrasburgo, donde me instalaré durante un año antes de dejar mi mandato y regresar", explica Glezos, quien soluciona así su viaje a las instituciones europeas.

Para que esta expedición tomase forma, los electores griegos escogieron a este hombre de media melena y tupido bigote de entre los 42 candidatos a las europeas por el partido de izquierda radical Syriza, que arrebató el primer puesto con los conservadores en Grecia, según los sondeos.

Sin embargo, quienes piensen que su fobia al avión se debe a su avanzada edad -92 años en septiembre-, Glezos precisa rápidamente: "Esto viene de lejos, de las torturas de los soldados alemanes durante la guerra".

La Europa de este resistente griego fue en sus inicios sobre todo un continente a sangre y fuego, una ocupación nazi y combatientes que resisten.

Esta resistencia ya quedó patente en la noche del 30 de mayo de 1941, cuando con 18 años descolgó junto a su amigo Apostolos Santas la bandera nazi que ondeaba desde hacía días en la Acrópolis.

Bajo la ocupación nazi, Glezos fue detenido tres veces y escapó a un pelotón de ejecución. Durante la guerra civil griega, contó con varias condenas a muerte y una estancia en prisión por su militancia comunista, que le valdrá otra detención en los años 1950 bajo la dictadura de los Coroneles (1967-1974).

La llegada de la democracia a Grecia le sorprende con 52 años, doce de ellos pasados en prisión y cuatro en el exilio. Glezos, que abandonó el partido comunista, se convierte en un héroe en su país con una única motivación: el pueblo.

"Cambiar un líder político por otro no tiene sentido. Un partido debe encarnar la consciencia del pueblo", explicó en su modesta vivienda atestada de libros en las afueras de Atenas.

Según declara este hombre en un reciente documental sobre la resistencia, su hermano pequeño Nikos hizo llegar un mensaje a su familia a través de un texto escrito en una boina antes de que los nazis lo ejecutaran en 1944. "Caigo por el Pueblo griego", escribió.

"'Pueblo' estaba escrito en mayúsculas (...) Se trataba de liberar al pueblo y de llevarlo a la independencia", explica Glezos, quien en 2010 se unió a los indignados de la plaza Sintagma de Atenas para protestar contra los planes de austeridad griegos impuestos por la troika (BCE-FMI-UE).

El resistente griego, que podría presidir la primera sesión parlamentaria de la nueva legislatura en Estrasburgo gracias a su edad, quiere llevar el "espíritu de la Europa de los pueblos" al Parlamento europeo, donde exigirá además a Alemania que pague su "deuda" con Grecia por el préstamo obligatorio al régimen nazi.

Tras su dimisión como eurodiputado en 1985 por discrepancias con los socialistas del PASOK, Glezos volvió a su localidad en la isla de Naxos para iniciar una experiencia de democracia local directa.

Si vuelve a abandonar el Parlamento europeo a causa de su edad o porque "Syriza llega al poder", este padre de dos hijos volverá a los institutos a contar su agitada vida con "un inmenso placer".

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