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La crisis en la política de refugiados divide al Gobierno de Angela Merkel

Angela Merkel. Imagen: EFE

Las divergencias en el seno de CDU, el partido de Angela Merkel, se intensifican. La semana pasada 44 de sus parlamentarios escribieron una carta a la canciller en la que le rogaban que cambiase su política de acogida de refugiados.

Esta misiva ya ha sido apoyada por unos cien diputados de sus filas, un tercio de los asientos con los que Merkel cuenta en la cámara alta. Su socio de gobierno, el partido socialdemócrata, también ha expresado su disconformidad.

Las declaraciones de su principal líder, Sigmar Gabriel, actual vicepresidente alemán, dejan claro que "hay que acabar con la política de acogida masiva para que se pueda producir una verdadera integración", expresó.

El primer ministro Joachim Gauck, se desmarcó del discurso de aceptación ilimitada y declaró en el Foro económico Mundial de Davos que "la migración es una fuente de progreso y motor económico para los estados, pero no es inmoral pensar en establecer una limitación para que se produzca una verdadera acogida y aceptación por parte de la sociedad".

Entre tanto el ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble, manifestó que el tiempo se agota y que se deberán tomar decisiones para evitar el desborde, ya que las opciones de que remonte la propuesta de acogida por cuotas que Angela Merkel hizo pública a finales del verano pasado, son muy escasas.

Algunos países como Suiza ya han empezado a confiscar bienes personales a los refugiados como nueva medida. Así, las pertenencias que superen los 1.000 francos suizos (950 euros), deberán ser entregadas. Otros, como Hungría, practican una política de fronteras muy restrictiva.

Uno de los mayores críticos a la política migratoria de Angela Merkel es el líder de su partido hermano bávaro, la CSU. Hors Seehofer dio orden de cerrar provisionalmente la frontera de Baviera para contener la llegada de refugiados. El endurecimiento de la ley de asilo político que practica Alemania desde octubre no parece haber sido suficiente para Seehofer.

Por su parte, el ministro de interior bávaro, el conservador Joachim Herrmann, ha declarado al diario Bild que "se ha autorizado a la policía estatal a requisar los bienes que superen los 750 euros", aunque no especificó si se trata de una práctica habitual o circunstancial. En Baden-Württenberg, estado federal del sur de Alemania, donde gobierna una coalición de los Verdes y el partido Socialdemócrata, también se está empezando a aplicar esta medida, pero con una restricción de 350 euros, cumpliendo una ley nacional. En esta ley se especifica que los demandantes de la ayuda social (Hartz IV) deben consumir anteriormente sus propios bienes para que se les dé la prestación.

La canciller pierde prestigio

Mientras los estados federales van tomando sus propias medidas ante la llegada de refugiados, que en diciembre ya alcanzaban el millón de personas, la popularidad de Merkel se resiente. Con tres elecciones regionales previstas para 2016, la canciller alemana se enfrenta a la debilitación de la gran coalición y el ascenso en las encuestas de Alternativa para Alemania, partido de extrema derecha que ha mostrado una postura totalmente contraria a la acogida de refugiados.

Atrás quedan aquellos meses de finales de 2015 en los que Merkel se barajaba como posible Premio Nobel de la Paz. El hecho de que no haya una política de asilo común en la UE también se traduce en que cada estado actúe de manera diferente ante el mismo asunto. La posición de Turquía geopolíticamente es estratégica y puede suponer cambios trascendentales.

En Berlín, el Gobierno federal quiere construir un centro de acogida en el parque del antiguo aeropuerto que está contando con la disconformidad de los vecinos y ciertos partidos políticos.

Allí ya hay un antiguo edificio que acoge a 4.000 personas que, según denuncian las asociaciones de ayuda a refugiados, se hacinan en condiciones insalubres. La construcción de un nuevo edificio en la misma zona supondría la creación de un gueto que impediría aún más la integración a los refugiados.


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