Buscar

El auge de la extrema derecha eclipsa el Gobierno de la Gran Coalición en Alemania

Angela Merkel, en una Cumbre de la UE. Imagen: EFE

A sólo un mes de que comiencen las elecciones regionales previstas para este año, las estadísticas electorales dicen que el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) podría obtener un 13% de los votos en estos comicios.

Las regiones de Renania-Palatinado, Baden-Württemberg y Sajonia-Anhalt se someterán el próximo 13 de marzo a un sufragio que podría suponer un nuevo parlamento en el que este partido extremista esté presente como tercera fuerza, por detrás de CDU (el partido de Merkel) y de SPD (su socio, el partido socialdemócrata).

La campaña electoral de Alternativa para Alemania se está centrando principalmente en criticar la política de migratoria de Angela Merkel, una situación que tensa aún más el ambiente y que supone que la canciller alemana vaya perdiendo poco a poco apoyos entre su cada vez menos fiel electorado. De confirmarse estas estadísticas el parlamento resultante de estas elecciones contaría con un partido que defiende la salida del euro, la expulsión de inmigrantes y la no concesión de ayudas por hijo o prestaciones sociales para los extranjeros.

A pesar de que en su página web defienden la obligación social y moral de acoger a los refugiados de guerra, su líder, Frauke Petry, defendió el fin de semana pasado que se pudiese disparar a los refugiados en la frontera para contener el flujo migratorio. Unas declaraciones con las que la Gran Coalición no está en absoluto de acuerdo, según dijo su vicepresidente Sigmar Gabriel, quien afirmó que "Alternativa para Alemania debería estar siendo investigado y no en televisión haciendo tales declaraciones".

La posibilidad del uso de armas que Petry quería ha suscitado tal polémica mediática que otros representantes de su partido han tenido que decir públicamente que ha sido un "error comunicativo" y que no piensan realmente en ello. Electoralmente no les conviene ser tan explícitos, pero esa delgada línea entre la xenofobia y la ilegalidad, que bien recuerda a la que muestra en ocasiones Marine Le Pen en Francia, hacen que AfD esté creciendo de manera categórica.

Política migratoria

Mientras tanto, a Merkel le llueven las discrepancias por parte de sus propios socios de gobierno y de su partido hermano, el bávaro CSU. Es por ello que se han empezado a endurecer aún más los requisitos para que los refugiados puedan establecerse en Alemania. En 2015 se esperaba que llegarían unas 800.000 personas y finalmente se ha llegado a 1,1 millones, cifra que parece no gustar al presidente de CSU, Horst Seehofer, quien pedía a Merkel a través de una misiva firmada por más de 44 parlamentarios de su propio grupo que cambiase su política migratoria y estableciese una cuota máxima.

Es la propia Baviera la que ya requisa bienes a refugiados si éstos superan los 750 euros. El partido socialdemócrata, que gobierna junto con los Verdes en Baden- Württemberg (una de las regiones con cita electoral), lo hace a partir de 350 euros. Además de estas sustracciones también se han añadido a la lista de países seguros Marruecos y Algeria, lo que aceleraría las deportaciones. Según la agencia EFE ya se habría producido una conversación entre Merkel y Mohamed VI (rey de Marruecos), para acordar estas expatriaciones que previsiblemente habría aceptado como contraprestación por ser ayudado económicamente por Alemania, según declaraciones del propio vicepresidente alemán.

Otra de las medidas del nuevo paquete incluye la prohibición durante dos años de la reunificación familiar para aquellos refugiados que provengan de lugares en los que no son amenazados directamente de muerte, aproximadamente un 20% de ellos. Como medida disuasoria también se fletarán vuelos propios llenos de refugiados, evitando los vuelos comerciales, como ocurría hasta ahora. Con estas medidas Merkel pretende saciar el hambre de sus compañeros de política y no fracturar la gran coalición, que en ocasiones parece desgastarse pero que tiene una visión bastante parecida de la política migratoria que quiere aplicar.

Según la revista Focus, un 40% de los alemanes quieren que Merkel dimita por su política de refugiados. Lo que no está muy claro es si la mayoría lo hace debido a ese exceso que promulga Alternativa para Alemania, o por las deportaciones y acogida hostil, postura que defienden otras opciones que también aumentan escaños, como el partido izquierdista Die Linke.

Comentarios 0