Europa

El laborismo tira de mensaje positivo para seguir en la Unión Europea

  • El referéndum sobre la permanencia del país en la UE se celebra el 23 de junio
Jeremy Corbyn, líder del partido Laborista. Imagen: Reuters

La batalla por mantener a Reino Unido en la Unión Europea ha iniciado un cambio de táctica para vender un mensaje en positivo sobre las beldades de formar parte del bloque comunitario, en oposición a la estrategia catastrofista de advertir de las consecuencias de romper con Bruselas para la economía británica y, en su extensión, para todos los segmentos de la vida pública al norte del Canal de la Mancha.

El giro ha sido instigado por el Laborismo, una formación tradicionalmente pro-europeísta en la que apenas hay divisiones en relación al continente. Frente a las luchas cainitas en las que se hayan sumidos los conservadores, donde el fantasma del magnicidio post-referéndum está cada vez más presente, la oposición británica presenta una relativa unidad que le permite defender cómodamente ante su granero natural de votos que el país tiene ?más que ganar? permaneciendo en los Veintiocho.

El problema es que, hasta ahora, el protagonismo laborista en el debate había sido residual. Sus voces venían siendo ensordecidas por el ruido de la guerra civil en el campo tory y por la propia reticencia de su líder a defender la UE como la apuesta preferible para Reino Unido. El papel de Jeremy Corbyn es complicado, puesto que, en sus tres décadas como uno de los diputados más díscolos del partido, Bruselas había constituido uno de los principales destinatarios de sus dardos.

Actualmente Corbyn defiende la continuidad, aunque sin pasión, y los laboristas han descubierto que muchos de sus electores ignoran que la formación apoya prácticamente sin fisuras el sí en la consulta del 23 de junio. En consecuencia, ante el existe el riesgo de que esta desafección se convierta en la palanca fundamental del 'Brexit', las principales espadas han decidido aglutinar fuerzas para presentar un mensaje en positivo.

Tras meses desaparecido de la primera plana política, el ex primer ministro Gordon Brown hizo su intervención ayer junto a otros pesos pesados para asegurar a los votantes laboristas que son quienes más se pueden beneficiar de la defensa del statu quo. No en vano, si los indecisos tienen la llave para el plebiscito, entre los simpatizantes de la oposición hasta un tercio no habría tomado aún una determinación sobre por qué opción se decantarán.

El frente a favor de seguir en la UE ha decidido ceder la voz al Laborismo, para evitar que el desgaste sufrido por Cameron y el impacto de sus desencuentros con destacados miembros de su partido, como el exalcalde de Londres y principal favorito para sucederle, Boris Johnson, acerquen a Reino Unido a la puerta de salida.

Su planteamiento, similar al que desplegó ante otro histórico referéndum, el de Escocia en 2014, y en las generales del pasado año, no parece estar teniendo en las encuestas la misma capacidad de influencia.

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