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Merkel aglutina el mensaje de unidad ante los retos de una futura UE a 27

Renzi, Merkel y Hollande. Imagen: Reuters

Con gesto templado pero serio comparecieron este lunes en Berlín los líderes de Alemania, Italia y Francia. La canciller Angela Merkel resaltó la importancia de activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa que activa la salida, antes de abordar negociaciones informales. El presidente galo, François Hollande, expresó la importancia de "no perder el tiempo" para que la salida se produzca en los mejores términos y la UE pueda seguir trabajando por la unidad, la creación de empleo, el refuerzo de la seguridad y la lucha contra el terrorismo. Más optimista se mostró Matteo Renzi, quien habló de una "gran oportunidad" para reconstruir la Unión.

Merkel recordó que tres países no pueden elegir por los Veintisiete y que el encuentro se centró en la búsqueda de estrategias de actuación que serán discutidas con el resto de miembros para establecer unas líneas de actuación comunes. Lo cierto es que la ruptura que va a dejar una larga resaca y un periodo de recuperación aún más prolongado e inestable. Los líderes empiezan a lidiar hoy con las consecuencias en una cumbre, en Bruselas, en la que se espera que el premier británico, David Cameron, ofrezca más detalles sobre el calendario de desconexión. Sin embargo, él no quiere activar el artículo 50 que abra el proceso de ruptura, sino que quiere dejar esta papeleta al nuevo primer ministro cuando él se retire en octubre.

Londres quiere usar estos meses previos para ir preparando el terreno para atar una nueva relación con la UE acorde a sus intereses, aunque las instituciones comunitarias y los 27 socios restantes han dejado claro que no habrá negociación mientras no se active este artículo 50.

Por lo tanto, los europeos tendrán que esperar hasta finales de año para empezar las negociaciones con el Reino Unido. El proceso se podría alargar hasta dos años, aunque los países pueden incluso extenderlas más si lo deciden por unanimidad.

De esta manera, el Brexit ocupará un lugar predominante durante el resto de una legislatura europea ya cargada de crisis y asuntos prioritarios. El referéndum ya ha provocado un parón político y legislativo en otros asuntos urgentes durante el último mes y medio, y según algunas voces podría eclipsar el resto del mandato hasta 2019.

Según fuentes europeas, algunos diplomáticos han sugerido en conversaciones informales cancelar el derecho de voto de los británicos (el temido artículo 7) para forzar a Cameron a que notifique ya el artículo 50 y empezar la ruptura.

Los europeos aún están intentando sintonizar la actitud con la que acudirán a las negociaciones que se espera que pilote el Consejo Europeo y no la Comisión Europea.

Incluso los más conciliadores opinan que los Estados no pueden ser "comprensivos" y dar un nuevo status acorde a los deseos y necesidades de Londres. Así, los europeos no quieren que Reino Unido tenga acceso al Mercado Común si, a cambio, Londres no acepta el Tribunal de Luxemburgo, la libertad de movimiento de los europeos o las decisiones de la Comisión sobre Competencia. Este lunes, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, deseó en Bruselas que los miembros de la UE "no pierdan la cabeza y sean vengativos" con Reino Unido.

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