Europa

Noruega sostiene que Breivik es un "preso VIP" en el juicio de apelación por su régimen carcelario

  • Fue condenado a 21 años prorrogables por asesinar a 78 personas
  • El fiscal general le considera "una especie de Hitler en los años 30"
  • Breivik tiene tres celdas, televisión, prensa y una consola para jugar
Breivik realizó este gesto ante el tribunal que valora si han violado sus derechos. Imagen: Reuters.

La Fiscalía noruega ha defendido este martes en el juicio de apelación por el régimen carcelario de Anders Behring Breivik, autor de la masacre de 2011 en este país nórdico, que éste ha recibido un trato humano y profesional, que no ha estado aislado y que las medidas de control se justifican por su peligrosidad.

"Breivik es por desgracia un preso VIP en muchas cosas y se han destinado grandes recursos para planear su condena", sostuvo el fiscal general, Fredrik Sejersted, quien recordó que dispone de tres celdas de 10,5 metros cuadrados para él solo, televisión, prensa y una consola para jugar.

Los representantes del Estado negaron que el ultraderechista sea tratado de forma inhumana y denigrante, lo que violaría el artículo 3 de la Convención Europea de Derechos Humanos, como sentenció en abril un juzgado de Oslo.

Para que exista violación de ese precepto debe haber un maltrato intencionado y duradero, más allá del grado de "sufrimiento y humillación" que pueda implicar la condena en sí, defendió en su exposición final el fiscal Marius Emberland, en una vista transmitida en su web por la radiotelevisión pública noruega (NRK).

Según manifestó, restricciones como los cacheos, el uso de esposas u obligar a que el contacto se realice a través de un cristal de seguridad -señaladas como ejemplos de violaciones de sus derechos- se enmarcan dentro de las reglas del régimen de máxima seguridad noruego, y además han sido aliviadas de forma progresiva.

Emberland criticó el peso dado en la sentencia al aislamiento de Breivik, al que solo se permite tener contacto con profesionales, y resaltó que lo importante es que se relaciona con otras personas.

El caso de Breivik es único, porque nunca antes se ha cuestionado el régimen noruego de máxima seguridad y por el reo, por la gravedad de los atentados y por su "falta de empatía" hacia otras personas.

El ultraderechista noruego, de 37 años, no muestra tampoco síntomas de daños mentales por el régimen de condena, aseguró el fiscal general Sejersted, quien resaltó además que es un "mentiroso" que manipula al tribunal, como mostró la semana pasada al asegurar que las condiciones en prisión lo han radicalizado.

Sejerstad calificó al reo de "un hombre con una misión", que se ve a sí mismo "como una especie de joven Hitler en los años 30 que cuenta con salir de la cárcel algún día y convertirse en caudillo", montando una red ultraderechista, de ahí que se justifique el control estricto de las comunicaciones con el exterior.

Breivik fue condenado a 21 años prorrogables de forma indefinida por hacer estallar, en el complejo gubernamental de Oslo el 22 de julio de 2011 una furgoneta bomba que mató a ocho personas.

Luego, se trasladó en coche a la isla de Utøya, al oeste de la capital, donde perpetró una matanza en el campamento de las Juventudes Laboristas en la que murieron otras 69 personas.

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