Europa

Benoît Hamon, el líder que aspira a revolucionar la izquierda francesa

  • El candidato al Elíseo marcha, por el momento, quinto en las encuestas
Benoît Hamon. Imagen: Reuters

Hace solo unos meses, a principios del otoño de 2016, Benoît Hamon estimaba inevitable una fragmentación del Partido Socialista francés (PS): "Atravesaremos una fase de separación", declaró. Investido candidato para las presidenciales desde el domingo, tiene la pesada tarea de conjurar su profecía y mantener en el Elíseo a los parlamentarios molestos por su pasado.

Benoît Hamon cuenta con 30 años de experiencia en política, aunque los electores lo han descubierto en los debates televisivos de las primarias. Solo las informaciones más atentas apuntaban al que fue portavoz del PS entre 2008 y 2012, y el único ministro de Educación nacional que fue desalojado del Gobierno antes de su primera vuelta al cole.

Antiguo presidente del Movimiento de las Juventudes Socialistas (MJS), de 1993 a 1995, se ocupó de organizar las actividades para jalear a los miembros destacados de una fuerza que funcionaba de apoyo para los congresos del partido. "Todo el mundo ha intentado darme un papá o una mamá en política, pero es un error. Estoy bastante contento con mis padres. Por otra parte, la política no me ayuda a solucionar problemas", señalaba molesto en 2015. Había tomado la senda de los elefantes del PS, pero no quería mentor.

Original de Brest, hijo de un obrero ascendido hasta ocupar el puesto de ingeniero, se incorporó por casualidad a la corriente Rocard que dice: "En Brest, se es obrero y partidario de Rocard". Pero a mediados de los años 90, se encontró de repente sin dirección política.

Salvo algunas excepciones, el equipo del candidato está formado por sus compañeros, antiguos responsables del MJS o de la UNEF, con los que compartió todo. "Hamon es el único de su generación que ha conservado sus bases en el partido", señala un responsable del PS. Es su mascarón de proa, dotado de una sólida intuición y una verdadera capacidad de entrenamiento, dicen quienes le conocen.

Quince años a la izquierda del PS

"Benoît no dirige a un colectivo y no sabe hacerlo, hace jugadas con los compañeros, jugadas construidas desde la complicidad", relataba antes de las primarias el diputado Pouria Amirshahi. Además, alejarse de París es salir del punto de mira y es lo que hizo Hamon en 2012 cuando fue diputado por Yvelines hasta 2012. Sea como fuere, el candidato cuenta a su favor con una cierta constancia en sus ideas: se mantiene desde hace 15 años en el ala izquierda del PS.

Motivo por el que se genera la duda en torno a la persona que ayudó a Manuel Valls a acceder a Matignon en abril de 2014, antes de abandonar cuatro meses después el Gobierno. Dudas que ha planteado el propio presidente de la República, François Hollande: "Es ministro de Educación, el mejor puesto para un socialista que desea transformar la sociedad... ¡y prefiere salir del Gobierno!", señaló.

El presidente le propuso un trato: marcharse o aceptar sin protestas la política del Ejecutivo. Permanecer suponía separarse de sus tropas, el ministro prefiere que le echen. El problema es que sus amigos no le esperaban con los brazos abiertos a su vuelta. Organizaron sin él la campaña contra Manuel Valls y se plantean la misma pregunta que François Hollande. La amistad perdura, pero la confianza se ha debilitado. Benoît Hamon se explica, pero no se disculpa: "Sí, me gustaría desempeñar un papel en el Gobierno. Nunca en toda mi vida fui candidato a ser el líder de la minoría".

Pero Hamon sí que fue el primer socialista en anunciar que votaría contra la ley Macron -de desplazamiento temporal de trabajadores- en 2015, precipitando así el uso del artículo 49.3 para su aprobación.

Entonces también creó las class actions -litigaciones grupales- en Francia y liberalizó la venta de gafas, aunque poca gente se dio cuenta. En el plano educativo, "Royal, Valls y Montebourg aportaron nuevas ideas, pero no él", criticó entonces Christophe Clergeau, un viejo partidario de Rocard. Mientras tanto, Hamon lamentaba que "la izquierda del PS no dice nada sobre la educación, el medio ambiente, la convivencia, la laicidad. Mi preocupación no es resumir mi visión del mundo en la política económica y presupuestaria". Está convencido de que la izquierda debe librar una batalla "cultural" en Francia.

Será una nueva etapa para la reducción del horario laboral hasta 32 horas y la renta mínima universal. Unas ideas populares en Silicon Valley, pero que no son aplicables desde 2017, ya que no cuentan con financiación. Pero poco le importa a un Hamon que no se dirige aún a Francia, sino a esta parte de la izquierda que pretende "cambiar la relación con el trabajo".

Ecologista convencido

"Benoît no prepara las presidenciales sino el congreso para después de la derrota", han espetado sus adversarios. Puede ser, pero la novedad es que aprovechará la tendencia del electorado para articular un programa de medidas concretas como la prohibición de los disruptores endocrinos contaminantes y de planes masivos de inversión para la transición energética en Europa.

Emmanuel Maurel, una figura del ala izquierda del PS, afirma que "Benoît es el voto del placer". Obsesionado por su duelo contra Hollande, Hamon confiaba, mucho antes de la renuncia del presidente: "Como adversario preferiría a Valls antes que a Hollande". No en vano, Valls le acusó de "ambiguo", advirtiendo de "los riesgos de acomodamiento" hacia el islam radical.

La laicidad, a debate

El debate está servido, ya que Manuel Valls y Benoît Hamon abogan por dos concepciones de la laicidad y dos actitudes diferentes frente al comunitarismo que divide a la izquierda. El primero defiende la garantía de la libertad religiosa y, el segundo, un vehículo para los valores republicanos. El candidato electo quiere vigilar lo que podría "estigmatizar a los musulmanes", insistiendo en la problemática social, y el segundo cree que existe una batalla cultural que debe librarse contra la expansión del islam radical.

Ahora, el candidato del PS tendrá que reparar los platos rotos e intentar salir de la quinta posición que le auguran los sondeos de intención de voto. Se presenta así "a la escucha", antisistema y antiaparato del partido, reprochando a sus competidores socialistas haber hecho "vieja política".

comentariosicon-menu2WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
arrow-comments

Comentarios 2

En esta noticia no se pueden realizar más comentarios

jope
A Favor
En Contra

la izquierda francesa ya es totalmente irrelevante. y es que con una ideoligia inutil no puede ser de otra forma.

nazional socialistas-comunistas= mafia inutil genocida

Puntuación 1
#1
KLO
A Favor
En Contra

Otro especialista en destruir riqueza, aumentar el gasto y las subvenciones que hacen que Francia se convierta en el paraíso de la vagancia y la consiguiente debacle social y económica de un país que goza de condiciones excepcionales para prosperar y generar riqueza.

Puntuación 1
#2