Gente y estilo

Tiger Woods pasó del purgatorio al infierno en el 2010

El golifista estadounidense Tiger Woods pasó del purgatorio al que le condenó su adulterio en 2009 a un infierno de dudas y fracasos en el 2010, el período más duro de su caída al perder la soberana posición de número uno del golf mundial.

Woods comenzó el año en el ojo de los medios de comunicación, que a finales de 2009 destaparon sus numerosos líos de faldas y, tras perder importantes patrocinadores y ver desbaratado su matrimonio en agosto, lo cerró en diciembre sin haber ganado un solo título por primera vez en 14 temporadas en el circuito profesional de la PGA.

El norirlandés Graeme McDowell, campeón del Abierto de Estados Unidos de este año, le acabó de quitar las rayas al 'Tigre' cuando a fines de diciembre le ganó en una ronda de 'playoff' para llevarse el título del World Challenge de golf, último torneo de la temporada, aunque de carácter no oficial.

Una medida de cuánto bajó el nivel del golf de Woods es que no pudo prevalecer en la última ronda pese a los cuatro golpes de ventaja con los que llegó a la definición, siendo ésta la primera vez que pierde un torneo después de liderar por tres impactos o más hasta esa instancia.

Woods ha estado batallando para adaptarse a su nuevo 'swing', lo que unido al escándalo que arruinó su vida personal y causó la ruptura de su matrimonio han hecho de ésta la peor temporada de su vida.

Tampoco gana un torneo desde el Masters de Australia de 2009, y este año perdió también su posición de número uno mundial.

En una entrevista de radio antes de esa competencia, organizada a fin de recaudar fondos para la organización benéfica que él encabeza, Woods aseguró que pese a todo lo que ha perdido, se siente mejor ahora y dispuesto "a darle un nuevo rumbo a su vida y carrera profesional".

"Lo mejor ha sido haber pasado eso y salir al otro lado y mirar donde estoy ahora y lo bien que me siento", aseguró Woods.

El escándalo sexual en que se vio envuelto precipitó el divorcio de Woods y su esposa, la modela sueca Elin Nordegren, y le costó además ceder al inglés Lee Westwoods el número uno mundial, posición que sostuvo desde junio de 2005, un récord de 281 semanas consecutivas.

"Fue un proceso gradual, lento, el irme separando de mis valores y mi educación. No fue un sentimiento agradable. Fue muy destructivo", subrayó.

Para colmo, se vio obligado a abandonar en medio de un torneo del Gran Slam, el Campeonato de Jugadores en mayo pasado, debido a recurrentes "dolores de cuello" que le estuvieron molestando por meses.

Eso le alejó del circuito por varias semanas para reaparecer en el torneo Memorial de Dublin (Ohio), donde quedó en un oscuro 19º puesto, y que jugó sin su entrenador de muchos años, Hank Haney, quien había renunciado a su cargó tras la deblacle del Campeonato de Jugadores.

En lo económico también acusó un descenso, pues además de perder millones de dólares por el retiro de patrocinadores como General Motors, ATT y Gatorade, su cuantiosa fortuna -que la revista Forbes estimó en 1.000 millones de dólares-, mermó considerablemente a causa de su divorcio de Nordengren, con quien tiene dos hijos.

El diario español ABC reveló que Nordengren recibió 750 millones de dólares como compensación.

Si bien el 'Tigre' ha perdido rayas en estos dos años, aún conserva sus afiladas garras, y como todo felino es más peligroso cuando está acosado. Si logra cicatrizar sus heridas, no es de extrañar que el 2011 sea el año de un nuevo gran salto de Tiger a la cima del golf mundial.

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