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Austria investiga al anarquista que asesinó a la emperatriz Sissi hace 110 años

Agencias
8:49 - 11/09/2008
La emperatriz de Austria, Sissi.

Tal día como hoy hace justo 110 años, Elisabeth de Wittelsbach, emperatriz de Austria y reina de Hungría, recibió una mortal puñalada en el pecho mientras se encontraba en Ginebra, a manos de un anarquista italiano en busca de venganza contra la aristocracia europea.

Con motivo de ese aniversario, el Museo Sissi de Viena recuerda en una exposición no sólo la vida y muerte de la emperatriz-mito, sino también la figura de su asesino: el anarquista de origen italiano Luigi Lucheni.

Odio a los ricos

La muestra recuerda la dura vida del homicida que nació en París y de madre italiana, que fue criado en un orfanato y obligado a trabajar en duros oficios desde los diez años, y permaneció sumido en la pobreza toda su existencia.

Así, sus lecturas anarquistas y su propias condiciones de vida le llevaron a desarrollar un profundo odio contra los pudientes, pero el detonante para cometer dicho atentado fue la sangrienta represión de una huelga obrera en Milán (noroeste de Italia).

El 10 de septiembre de 1898 Lucheni, de 25 años, se encontraba en la ciudad suiza para atentar contra el príncipe de Orleans, pretendiente al trono de Francia.

Sin embargo, el aristócrata abandonó Ginebra antes de tiempo y el anarquista se vio obligado a buscar una víctima sustituta.

Al descubrir por la prensa que la emperatriz austríaca estaba en Ginebra, la siguió hasta el atracadero desde el que se disponía a abandonar la ciudad y allí le agredió en el pecho con una lima de carpintero.

El asesinato de Sissi

El arma homicida es uno de los objetos que pueden contemplarse en el museo dedicado a Sissi en el Hofburg, la antigua residencia de los Habsburgo en la capital austríaca.

La mascara mortuoria de Elisabeth y diarios originales de la época anunciando el magnicidio son otros de los muchos recuerdos de aquel día que expone el museo.

Pero Sissi no murió en el acto. Tras caer al suelo, se incorporó rápidamente sin percatarse de la gravedad de la herida.

El arma alcanzó el corazón y provocó una hemorragia interna que la fue matando poco a poco. Así, la emperatriz tuvo tiempo de embarcar en un vapor con destino a Territet y sólo en el barco tuvo un desvanecimiento.

Al retirarle la ropa, sus acompañantes comprobaron la presencia de una pequeña herida en el pecho. La comitiva volvió a puerto y la emperatriz fue trasladada en camilla al hotel Beau-Rivage, donde falleció a la edad de 61 años.

Unos días antes, la emperatriz había escrito premonitoriamente: "Quisiera que mi alma se escapara al cielo por un pequeño orificio del corazón". La autopsia, de la que la exposición muestra un facsímil, habla de una herida punzante que afectó al ventrículo izquierdo del corazón.

Martir del anarquismo

Respecto al homicida, tras su detención y condena a cadena perpetua -al no existir la pena de muerte en Suiza- solicitó ser extraditado a Italia.

Allí, donde la pena máxima aún estaba vigente, Lucheni esperaba ser ejecutado para convertirse en un mártir del anarquismo.

Josefa Haselböck, responsable de mercadotecnia del museo, explicó a Efe que Lucheni nunca se arrepintió del asesinato y que se mostró "orgulloso de ello" durante el juicio. Su petición fue rechazada y 12 años después, Lucheni se ahorcó en la cárcel.

Su cabeza se conservó en formol en el Instituto Forense de la Universidad de Ginebra hasta que fue trasladado al Museo Anatómico de Viena en 1985.

El mito de Sissi

Nunca fue expuesta al público y en el año 2000 los restos del asesino de Elisabeth fueron enterrados en el cementerio central de Viena.

Haselböck recordó que fue sólo tras la muerte de Sissi cuando la emperatriz se convirtió en mito y comenzó a ser venerada por los austríacos.

"Estuvo en el lugar equivocado", explicó Haselböck, al resaltar que la emperatriz nunca se sintió a gusto en la Corte y que su independencia y modernidad no encajaron en la vida en palacio.

Su estancia en Ginebra era de hecho una de las frecuentes escapadas de Elisabeth de Austria, apasionada viajera y que contaba con un vagón de tren especial, cuya reproducción también se puede ver en el museo.


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