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El PSOE en llamas o cómo apagar incendios con gasolina

  • "No ataques al poder si no tienes la seguridad de destruirlo"
Pedro Sánchez y Susana Díaz o la pugna por el poder interno. Imagen: Reuters

"El poder es como un explosivo. O se maneja con cuidado, o estalla". Puede que citar a Enrique Tierno Galván en días como hoy, al inicio de lo que pretende ser una crónica de las últimas 24 incendiarias horas en el seno del socialismo español, provoque o bien una mirada pensativa entornada al infinito, o bien que te propinen una tremenda bofetada en el medio de la cara. Riesgos aparte, el caso es que el totémico alcalde de Madrid, fallecido hace tres décadas, dejó dicha una frase que a más de un político o militante socialista le dibujaría este jueves incierto una mueca de resignación en el rostro. Definitivamente, la bomba de relojería ha reventado Ferraz, y no por esperada la explosión se ha hecho menos destructiva. EN DIRECTO | Los críticos del PSOE dimiten de la Ejecutiva para forzar el cese de Sánchez.

Hace ya bastante tiempo que la palabra 'poder' en el PSOE suena a problema con difícil solución. El poder que se pierde, ese que se escurre entre los dedos elección tras elección y el poder que se mantiene, el que a duras penas resiste en los territorios franquicia a base de frágiles pactos con socios incómodos.

Pero sobre todo, lo que más preocupa a los dirigentes socialistas es el poder que está por venir dentro de los límites de su propia jurisdicción. El futuro no hace prisioneros, y cada profeta del puño y la rosa parece ungido por el altísimo en la búsqueda de la verdad etérea que sacará al socialismo del atolladero. Como si todos estuviesen respaldados por una mayoría absoluta cosechada en la circunscripción de sus egos.

La historia ya es de sobra conocida, más que nada porque el aire lleva meses llevando al globo hasta la frontera del reventón. El problema es que nadie controlaba el cuándo. Y ese cuando fue este miércoles, con alevosía, a mitad de semana y de día, después de que el aún secretario general Pedro Sánchez se jugará un órdago a la grande que ha sido respondido por sus críticos poniendo sobre la mesa todas las fichas que quedaban en la partida.

En su huida hacia adelante, Sánchez se aferra al cargo sin temerle a nada ni a nadie. Ni a Susana Díaz, ni a Felipe González, ni a los editoriales. A nadie. Sentado en su trono de cristal, el líder socialista teje un relato de mártir del poder establecido que amenaza con triunfar si el séptimo de caballería de la militancia llega presto al rescate.

Este es un intento de balance en mitad del desastre. Una aproximación desde las entrañas de un fuego controlado por pirómanos con complejo de bombero. Un incendio que se pretende apagar con bidones llenos de gasolina.

El foco

Y al primer día, hizo Dios el globo sonda. La semana pasada, el sanchismo filtraba quirúrgicamente a los medios la intención del secretario general de proponer en el Comité Federal de este sábado la celebración del 39 Congreso del partido a principios de diciembre. Esto significaba, simple y llanamente, primarias para elegir mandatario a finales de octubre.

Tras el fiasco en las autonómicas gallegas y vascas, este lunes Sánchez hizo oficial su anuncio. Y los barones críticos bramaron, disfrazando de falta de tiempo y forma y de ausencia de palabra el hecho de que la elección del nuevo (o el mismo) secretario general antes de concluir el plazo para formar gobierno en España les pilla prácticamente en ropa interior.

Ese mismo día, para mayor cabreo del personal díscolo, Podemos rompía su pacto en Castilla-La Mancha con el presidente Emiliano García-Page, contrario a Pedro Sánchez, en una maniobra que algunos dirigentes incluso conectan con la relación del propio Sánchez y el partido de Pablo Iglesias.

En vez de dimitir, dejar paso a una gestora y ponerle las cosas fáciles al sector encabezado por Susana Díaz para evitar el marrón de la abstención y presentarse en diciembre como salvadores del socialismo, al osado Sánchez y sus acólitos se les ha ocurrido proponer que vuelva a hablar la militancia cuanto antes. Un acto ?populista?, según el último editorial de El País.

Por eso, y antes de que la fama de justiciero de un Pedro Sánchez agarrado al 'no' al PP cundiera demasiado en las huestes socialistas de base, Felipe González entró en acción. Su entrevista en la Cadena Ser es de todo menos casual, porque habría que cambiar el orden la s y la u. Revelar que Sánchez le dijo que se abstendría en la segunda votación de la investidura de Mariano Rajoy y que se siente "engañado" es ya un golpe bajo nivel leyenda. Una llamada a la rebelión.

El incendio

Con estos mimbres, lo lógico es que se montara la gozadera. En la tarde del miércoles, 17 miembros de la Ejecutiva Federal, el órgano de gobierno socialista que encabeza Sánchez, presentaban su dimisión. La intención, forzar ya la salida del actual secretario general y provocar la formación de una gestora que condujera al partido a su Congreso ordinario y a la elección de su nueva dirección cuando mejor le viniera a los críticos.

Por supuesto, no en octubre. Y claro está, iniciar el movimiento sin esperar a la reunión del Comité Federal de este sábado, el máximo órgano del partido y un espacio natural en el que discutir que hubiese traído menos ruido y muchas menos nueces a los levantiscos, puesto que Sánchez habría impuesto la mayoría que ellos saben que tiene en votación pura y el Congreso y su posible reelección hubieran quedado fijados ya.

Y ahora vamos con los números. Los estatutos del PSOE, esos conjuntos de palabras que cada uno interpreta en favor de sus intereses, dicen que el secretario general queda relevado de sus funciones si dimite la mitad más uno de sus miembros. Bien. Hasta ahí todos de acuerdo. El problema surge cuando, a pesar de la espantada, hay un 18-17 a favor de Sánchez.

Esto es así porque tres de los 38 miembros iniciales de la citada ejecutiva ya no están en ella desde hace algún tiempo. Pedro Zerolo falleció, y José Ramón García Besteiro y Javier Abreu se fueron por razones que no tienen que ver con Sánchez.

Por lo tanto, sobre 35 hay 17 dimisiones. Sin embargo, para los críticos esto es hacerse trampas al solitario, puesto que no se especifican cuáles tienen que ser las razones para el abandono. Así las cosas, y estrictamente, Sánchez tiene 'en contra' a 20 miembros de 38.

Finalmente las matemáticas no han sido razón suficiente para la marcha del líder socialista. El número dos de Sánchez, el secretario de Organización César Luena, al que algunos dirigentes rebeldes ya han comenzado a llamar 'compañero Luena', sacó el as de la manga en la tarde de ayer insistiendo en que Pedro Sánchez no está obligado a dimitir porque la Ejecutiva Federal tiene primacía sobre cualquier otro órgano del partido.

"Tal como dicta el artículo 36.O de la estructura reguladora, el único órgano con competencias para disolver otro órgano es la Ejecutiva Federal. La dimisión de la mitad más uno sólo prevé que el Comité Federal deberá convocar un Congreso extraordinario para elegir otra Ejecutiva". El mensaje es claro. El plan continúa.

La gasolina

Pedro Sánchez ha tocado fondo dos veces. El primer secretario general del PSOE elegido por la militancia, como a él tanto le gusta repetir, bate records negativos a golpe de comicios electorales. Si en diciembre de 2015 fueron 85 diputados, el 26 de julio, en la repetición de elecciones, fueron 80. Ya se venía del peor resultado de la historia del partido desde la vuelta de la democracia, con los 110 diputados de Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011. Suma y sigue.

Los recientes batacazos en Euskadi (cuarta fuerza empatada a escaños con el PP) y Galicia (tercera fuerza) y los sorpassos de Elkarrekin-Podemos y En Marea no han hecho más que debilitar la posición interna de Sánchez, además de alimentar la idea de que la socialdemocracia tradicional ha entrado en caída libre lastrada por el auge de la nueva izquierda.

Sin embargo, el mantenimiento del 'no' a Rajoy a pesar de la agobiante presión mediática, la idea de formar un gobierno alternativo y la construcción de una identidad política a contracorriente, de un luchador que aguanta la presión de los poderes fácticos dentro y fuera de su partido, parece estar recuperando la popularidad de Pedro Sánchez. Una dicotomía entre 'abstención sí'/ 'abstención no' y 'militancia sí'/ 'militancia no' que no se ajusta del todo a la realidad pero que simplifica el mensaje y lo convierte en una posición.

Los puñales que van a volar estos días no van a hacer otra cosa que enturbiar las posibilidades de recuperación que le quedaban al socialismo de cara a unas probables terceras elecciones y manchar el relato de resistencia y alternativa que pretendía poner la pelota del bloqueo institucional en el tejado de Podemos y Ciudadanos.

Básicamente el plan que dejaba entrever Pedro Sánchez. Ahora, con el pelotazo de este miércoles, solo queda esperar y observar si el actual secretario general sale vivo, no ya del Comité federal del sábado, sino de los dos días que aún faltan para que se celebre. Pero, como también dejo dicho Maquiavelo, que ni era tierno, ni era Galván, y ni siquiera era socialista: "No ataques al poder si no tienes la seguridad de destruirlo".

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Comentarios 9

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la sinrazón
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El sector encabezado por Díaz obviando a las bases tendrá que enfrentarse a ellas tarde que temprano ,les ha podido la avaricia y el miedo.

Puntuación 17
#1
Vacilón
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El resurgir de 'la casta'.

Puntuación 15
#2
-
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Sánchez dice no, Sánchez pirómano, Sánchez malo, Sánc... al infierno, S....es Satanás.

Puntuación 4
#3
El PASOK
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Para rematar la jugada que resuciten a ZP

Puntuación 12
#4
Zenizo Sanchez
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ZP comenzó la obra de derribo y Sanchezstein la está.terminando. Buen trabajo.

Puntuación 16
#5
FSM
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Con Sánchez muere un PSOE Radical en manos de políticos profesionales que no han echo otra cosa en su vida que vivir de la política

Puntuación 15
#6
joserrapb
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La de la casta de fontaneros nunca ha sido de fiar, pero sus seguidores, con Verónica Pérez a la cabeza, apoyados por toda la "caspa" sobrante de ex. y por los vividores de turno, están haciendo algo que la militancia les recordará y pasará factura.

Sánchez no ha sabido ver el "intrígulis interno del partido" y su decisión sobre " Tomás Gómez", fué otra provocación para los "rancios" de toda su vida en el partido. Bien por su NO mantenido a Rajoy, MAL por no haber sabido manejar a las "hienas de la abstención bolsillera".

Mal se le pone el ojo a la gata...

Puntuación 4
#7
apola
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que asco de zampabollos, rastrera y falsa.........vete al peo y mueve el piso en tu tierra llena de vagos........SANCHEZ NO AFLOJESSSSSSSS

Puntuación -1
#8
psoe
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estos dimitidos dan miedo tomás gómez, susi.... virgen santo , la cachón , ximo lo mejor de cada casa q hagan su propio psoe a ver cuántos españoles le votan, sin la corrupción en persona , q demócratas son peor q franco.

Puntuación 1
#9