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El Madrid vence al Sevilla y encarrila la Liga

Agencias
30/03/2008 - 22:56
Raúl celebra el tercer gol del Real Madrid junto a Higuaín.

El Real Madrid ha derrotado al Sevilla, y ha sumado tres puntos decisivos para afrontar la recta final de la Liga. Un gol de Raúl, tras empatar el Sevilla, fue decisivo en la reacción de los blancos, que tienen seis puntos de ventaja sobre el Villarreal, y siete sobre el Barcelona.

El Real Madrid obtuvo un triunfo clave. Tan vital como el golpe en la mesa que dio en el Camp Nou en la primera vuelta. En una Liga que parecía no querer nadie, salvo un Villarreal repleto de ilusión, el equipo de Bernd Schuster dio un paso en firme hacia el título.

Necesitaba Schuster un triunfo con urgencia. Las seis derrotas de los ocho últimos partidos preocupaban a la directiva pero no levantaban dudas sobre el futuro del alemán. Sin embargo, en el vestuario se había comenzado a mirar con lupa sus decisiones y planteamientos, especialmente tras su plan de La Coruña.

Las preocupaciones de Schuster, que han ido creciendo con el desgaste físico de su plantilla, se agravaban en la delantera. La sorpresiva operación de Van Nistelrooy ha dejado un hueco que sirve de 'casting' en el momento menos propicio. Baptista y Soldado desaprovecharon su oportunidad. Ante el Sevilla llegó el turno de Higuaín, tan voluntarioso como falto de puntería, y Saviola ansía su momento.

La tensión del partido se respiró desde el pitido inicial

El Sevilla, la 'bestia negra' del Real Madrid, visitaba el Bernabéu con necesidad. De su exhibición veraniega, en la Supercopa, al presente ha sufrido situaciones que han perjudicado su trayectoria y a las puertas de Europa, Manolo Jimenez sentó a Jesús Navas en una decisión que pagó cara de inicio.

Entradas al límite y dos equipos peleando al máximo sin dejar de lado el buen fútbol que marcó el duelo. Comenzó el Real Madrid imponiendo su ley. El espíritu guerrero de Cannavaro y Heinze en el centro de la zaga se contagió al resto y la clave del dominio blanco se fraguó en el centro del campo. Gago, Guti y Sneijder fueron los dueños.

La irregularidad de este Real Madrid se individualiza en jugadores como Sneijder. Pasó de hacer su peor partido, ante el Valencia, a brillar como nunca. De sus botas nació el tanto que abría el marcador. Una falta, botada a la perfección desde el costado izquierdo, la cabeceó Heinze a la red.

No se habían cumplido diez minutos y el Sevilla se amparaba en el toque y las triangulaciones ante el vendaval blanco. Pero la velocidad de más la metió el Real Madrid, con Robben titular en la izquierda ganando la partida a Robinho. La calidad en los contraataques dejaron a Guti y Heinze ante Palop. Perdonaron.

Problemas defensivos para el Sevilla

Los problemas defensivos del Sevilla, con bajas importantes, eran patentes y Jiménez reaccionó. Retiró a Crespo, devolvió a Alves a su sitio natural, el lateral derecho, y dio entrada a Jesús Navas, que siempre encaró a Marcelo. La cara del equipo cambió.

Cuando los minutos mejoraban el aspecto del Sevilla llegó el empate. Un nuevo despiste defensivo del Real Madrid a balón parado acabó con el gol de Kanouté, que fusiló a Iker Casillas tras varios rechaces en el balón dividido dentro del área que ganó Keita.

Castigo duro para un Real Madrid decidido en lanzarse por el título. No dio tiempo a que aparecieran los fantasmas por Chamartín. El capitán, Raúl, se encargó de evitarlos. Mató un balón largo de espaldas al arco. Rodeado de dos rivales. Con una maniobra se marchó y colocó su disparo en la escuadra. Un gol en un momento clave. Un gol que bien vale un título y que la grada lo celebró pidiendo su regreso a la selección española.

Comenzó sin ritmo la segunda mitad. El Real Madrid quería matar el encuentro, mostrar que aprende de los errores después del tirón de orejas de Schuster a sus jugadores por dejar escapar la ventaja ante el Valencia.

Pero el Sevilla comenzó a inquietar. Capel empezó a medir a su amigo Sergio Ramos. Kanouté y Luis Fabiano, los dos respiran gol a cada paso que dan, empezaron a poner en aprietos a Cannavaro y Heinze. Todo lo contrario que Higuaín, al que se le hace de noche cada vez que pisa área y el Bernabéu se comienza a cansar.

En un minuto, el 58, tuvo tres claras ante Palop. Todas disparó al muñeco. Los silbidos de la grada contrastaron con los cariños del capitán y los aplausos del cuerpo técnico, que trabaja a diario el cambio de mentalidad para que pierda su miedo en la definición.

Cuando no tuvo tiempo para pensar no falló. En su siguiente ocasión se juntaron la visión de Sneijder y la precisión del mejor asistente de la Liga, Guti, para dejar en bandeja el tanto a Higuaín y desatar una celebración en equipo que olía a título.

El partido había muerto. Schuster ató el resultado dando entrada a Diarra y el Sevilla acabó voluntarioso sin inquietar a Casillas. En el día clave, el Real Madrid no falló. Su distancia de seis puntos al Villarreal y siete al Barcelona, lo deja todo en sus manos. El Bernabéu comenzó a saborear una nueva Liga.

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