Fútbol

La enésima decepción de Asier Illarramendi en el Real Madrid

Asier Illarramendi, tras ser sustituido ante el Almería. Imagen: EFE.

Al igual que el resto del equipo, Asier Illarramendi no cuajó un buen partido ante el Almería. Desgraciadamente para él, no es ninguna novedad. En su segundo año en el Real Madrid, el centrocampista de Mutriku sigue estancado. No hay progresión, y tampoco hay señales esperanzadoras, cualquier atisbo de mejora.

Por segundo partido consecutivo tras la demostración de escasa confianza por la alineación de Ramos contra el Atlético, Illarramendi fue intrascendente en el centro del campo. Ésa es la mayor desgracia que puede sufrir un futbolista: que su paso por el terreno de juego le haga casi un ente invisible. Ante Celta y Almería, 'Illarra' casi no existió en el césped. Su equipo lo pagó con dos partidos en los que perdió el dominio en tramos bastante evidentes.

Fue mucho más perceptible en Balaídos debido al rival y el escenario, pero ocurrió justo lo contrario de lo que decía la lógica: con más efectivos y la protección del '24' sobre Kroos, el Real Madrid debía haber sufrido menos en la medular, mostrar menos fisuras, un número inferior de filtraciones.

Ayer, el Real Madrid jugó de nuevo en 4-3-3, y el la práctica intrascendencia de Illarramendi dejó demasiado expuesto al equipo. Un equipo con gusto por la pelota como este nuevo Almería de Sergi encontró vías de agua. 'Illarra' solo consiguió robar dos balones en los 53 minutos que jugó. Solo Cristiano y Chicharito, absueltos de toda tarea defensiva, hicieron menos que él. Incluso Isco, en la mitad de tiempo, le superó. El broche a una actuación discretísima fue la pitada de despedida del Bernabéu.

En Vigo también pasó lo mismo: con dos robos, solo Chicharito hizo menos. Además, fue el segundo futbolista blanco con más pérdidas de balón.

El jugador guipuzcoano es uno de los sospechosos habituales en el estadio blanco. Ya tuvo muchas papeletas de irse en el mercado de fichajes de invierno (llegó Lucas Silva y el Athletic preguntó por él), pero finalmente decidió agotar una bola extra. Ahora, todo indica que su destino a final de curso será una venta.

En casi dos años, Illarramendi no ha sido capaz de desprenderse de la imagen de jugador indolente, de escaso carácter y blando en los partidos importantes. El fantasma del partido en Dortmund sigue presente. Se podría decir que enterró su futuro, a un año vista.

Tras el duelo ante el Almería, Ancelotti salió en defensa del mediocentro: "Él jugó a un buen nivel en Vigo. Puede ser que contra el Almería su nivel no haya sido tan alto pero tiene mi total confianza". No obstante, el respetable ya se pronunció. E Illarramendi consumó la enésimo.

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