Fútbol

La noche que Ter Stegen se disfrazó de mejor portero del mundo y superó a Neuer

Ter Stegen celebra un gol del Barça. Imagen: Reuters

Andre Ter Stegen se convirtió anoche en el mejor portero del mundo. Al menos durante los 90 minutos que duró el duelo frente al Bayern de Múnich en el Allianz Arena, un partido que escondía también su enfrentamiento contra Manuel Neuer por ver cuál de los dos arqueros pedía con más fuerza el cetro de titular en la actual campeona del Mundo. Alemania puede respirar tranquila. Hay relevo y quizá lo haya antes de lo esperado.

Hasta hace no mucho, en tierras germanas se veía a Ter Stegen como el futuro. Ayer dejó claro que es el presente. Lo hizo a golpe de paradas épicas que salvaron a los culés de sufrir más de lo normal antes del descanso. Dos fueron las más llamativas. Una, cuando el marcador señalaba empate a uno.

Un testarazo de Müller dentro del área en el minuto 18 (cuatro después del primer gol de Neymar) iba encaminado a la portería. En ese instante, Ter Stegen voló hasta la escuadra y sacó una mano espectacular, justo al lado de la cruceta, para evitar un tanto que quizá habría alentado a los germanos para conseguir la remontada.

Su otra gran parada épica llegó al borde del descanso, cuando Lewandowski se quedó solo delante de la meta rival. El polaco se sacó un remate a bocajarro que Ter Stegen repelió en primera instancia. El disparo fue tan potente, que la pelota, aunque desviada, se marchó rumbo a gol. El arquero blaugrana reaccionó con presteza para lanzarse sobre la línea y sacar la bola antes de que la superase para dibujar el empate a dos en el marcador.

Entre ambas intervenciones maestras, Ter Stegen demostró en dos ocasiones su habilidad a remates, de nuevo de Müller o de Schweinsteiger.

Cierto es que en la segunda parte apenas realizó paradas de mérito porque el asedio bávaro fue menor. En los tantos que marcó el Bayern poco pudo hacer. Con todo y con eso, estas cuatro acciones, las de la primera mitad, mantuvieron tranquilo al Barça. Enfrente, Neuer no pudo frenar las contras culés. El guardameta del Bayern ejerció de salvador en la ida, pero que anoche observó como el joven guardameta le arrebataba, por una noche, el título de mejor portero del mundo.

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