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Luis Suárez, su rebeldía y la última lección de autoridad de Luis Enrique a Ancelotti

19/05/2015 - 13:54
Luis Suárez celebra de paisano el título del Barça. Imagen: EFE

La ley de los vasos comunicantes entre Real Madrid y Barça también se traslada a los banquillos. La alegría de uno es la tristeza de otro y viceversa. Que se lo pregunten a Ancelotti y Luis Enrique. El primero camina en el alambre. Nadie en el Bernabéu pone la mano en el fuego por su continuidad. El último, mientras, respira pletórico y más que reforzado tras lograr la Liga y amenazar con un histórico triplete. Una gesta que se ha conseguido a golpe, en algunas fases de la temporada, de autoridad y mano firme en la gestión de sus rotaciones, al contrario que un Ancelotti puesto en duda precisamente por su incapacidad para manejar la suplencia de sus estrellas.

El último ejemplo de esta capacidad de 'Lucho' para manejar con solvencia el vestuario se produjo el pasado fin de semana. El Barça viajaba a Madrid para medirse al Atlético y tratar de conseguir una victoria que garantizaría el título para los culés. La única duda del técnico tenía nombre uruguayo.

Luis Suárez y unas leves molestias generadas en la vuelta de semifinales de la Champions provocaron que pasara la semana entre algodones.

Llegado el momento de hacer el once, Luis Enrique no lo dudo: el charrúa se quedó fuera de la lista. Ni siquiera se sentó en el banquillo pese a que él, Luis Suárez, entendía que sí, que podía jugar, que era un día de fiesta que no se quería perder.

De hecho, según revela la prensa deportiva de Barcelona, el jugador se pilló un buen enfado que le hizo realizar el desplazamiento hasta la capital en silencio y cara de pocos amigos.

Nada cambió el plan de 'Lucho'. Finalmente, el plan salió a la perfección. El Barça ganó y Luis Suárez cambió su enfado por la euforia del título conseguido. Mientras, su entrenador sonreía satisfecho sabedor de que había salvado de una posible lesión a un jugador clave para los próximos dos partidos culés en Copa (la final ante el Athletic) y Champions (la final ante la Juventus).

En el lado contraria la constante apuesta de Ancelotti por la delantera Bale, Benzema, Cristiano Ronaldo (la famosa BBC) sin que apenas tengan descanso y poniendo, en ocasiones, en riesgo su integridad física. Hay que recordar que Benzema jugó tocado ante la Juve y el Espanyol después de haberlo jugado casi todo.

En este último partido acabó fuera del terreno de juego por molestias. Algo parecido le sucedió con Ramos, tocado en abril, recuperado a toda prisa ante el Atlético y lesionado de nuevo ante la Juve.

Pese a pruebas como ésta, Ancelotti ha mantenido la presencia de sus estrellas en casi todos los partidos regateando rotaciones o cambios que habrían enfadado a estos jugadores. Su política de gestión de grupo siempre ha sido favorable a no tener problemas con los suyos en situaciones de este tipo. Paradójicamente, ahora es él quien tiene problemas. Y no con sus futbolistas, sino con su club.

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