Fútbol

El desajuste en los despachos no acabó con el peor Getafe de la historia

Madrid, 24 may (EFE).- El peor Getafe de la historia, el que mostró un fútbol ramplón, simple y aburrido, se mantuvo a flote con un grupo de jugadores comprometidos que salvaron la categoría pese a todos los obstáculos que tuvieron que sortear en una temporada para olvidar en el club madrileño.

El mal juego del conjunto azulón se puede entender perfectamente si se analiza un curso repleto de noticias desagradables que mancharon el nombre del Getafe y que tuvo que llevar como pudo una plantilla que acabó acostumbrándose a vivir entre problemas.

El presidente Ángel Torres, antaño un gestor que sacaba petróleo de cualquier sitio inimaginable, está sufriendo en sus carnes los años pasado de la "bon vivant", en los que el derroche y la opulencia excesiva para un club menor campaban a sus anchas por la ciudad del sur de la comunidad de Madrid.

Aquellos tiempos en los que corría el dinero con fichajes como el del portero argentino Óscar Ustari, cercano a los ocho millones de euros, o con las nóminas de jugadores que se acercaban e incluso superaban el millón, ya son casi historia en un club que ahora tiene que ajustar sus cuentas al milímetro para poder sobrevivir.

Por eso, hace mucho tiempo que no hay desembolsos grandilocuentes en el Getafe y, el pasado verano, comenzó la pretemporada vendiendo jugadores y adquiriendo otros por medio de cesiones o buceando en el mercado para fichar a jugadores que acababan contrato con sus equipos.

De este modo, llegaron hombres como el uruguayo Emiliano Velázquez, el brasileño Naldo Gomes, el francés Karim Yoda, el colombiano Freddy Hinestroza, los portero Jonathan López "Jona" y Vicente Guaita, el senegalés Babá Diawara o el delantero Álvaro Vázquez, que regresó de una cesión.

El técnico Cosmin Contra tuvo que ensamblar un equipo nuevo que perdió a Miguel Ángel Moyá, Jaime Gavilán, Pedro Mosquera, Ciprian Marica, Borja Fernández, Adrián Colunga, Rafael López, Lisandro López y Miguel Marcos "Míchel".

El inicio de temporada del rumano comenzó como acabó, con problemas. Un jugador que le gustaba mucho, Yoda, no pudo debutar hasta varias jornadas después del inicio de la competición. Su club de origen, el Astra Giurgiu, afirmó que su ex jugador aún tenía contrato en vigor cuando el Getafe firmó su fichaje argumentando que estaba libre.

Su ficha tardó en tramitarse hasta que se aclaró toda su situación y ahí comenzó la casa de los líos. Después, se sucedieron un caso tras otro que casi acabó "matando" al club, que finalmente se salvó en la penúltima jornada tras empatar 1-1 con el Eibar en el Coliseum Alfonso Pérez.

Después del caso Yoda, se inició el ya conocido "caso Pedro León". El Getafe sobrepasó el limite salarial impuesto por la Liga de Fútbol Profesional (LFP) y Ángel Torres dejó fuera a su mejor jugador, que se quedó sin ficha. El presidente del equipo madrileño tenía que cuadrar sus cuentas y con el mercado ya cerrado, el elegido, Pedro León, se quedó sin jugar.

El murciano denunció su situación y finalmente, después de un juicio, consiguió medidas cautelares para que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) tramitase su ficha profesional. Cuando por fin volvió a un campo, era ya la jornada trece y el Getafe perdió un tiempo precioso con su jugador.

Al de Pedro León le siguieron otras noticias desagradables que no fueron tan sonadas. Las deudas con Hacienda, los impagos de nóminas a varios jugadores de la plantilla, las graves lesiones de Ángel Lafita, Karim Yoda, Álvaro Vázquez y Juan Valera o la marcha por dinero de Cosmin Contra y Míchel Herrero, coparon la atención mientras el equipo sufría en la Liga.

La llegada de Quique Sánchez Flores para sustituir a Contra trajo algo de tranquilidad. Los resultados deportivos comenzaron a ser evidentes gracias al trabajo de su nuevo entrenador, pero todo se fue al traste con la venta, de nuevo para recaudar fondos, del croata Jorge Sammir.

Sánchez Flores, enfadado por esa salida, dejó el cargo y las riendas del equipo las cogió el entrenador del filial, Pablo Franco, que aguantó como pudo durante las últimas catorce jornadas. Con poca plantilla y con muchos jugadores del filial que emergieron para ayudar (Carlos Vigaray, Alex Felip, Ivi, Emi, Pedro Astray y Pere Milla) ganó cuatro encuentros, perdió ocho y empató dos.

Sus números no fueron muy buenos pero sí suficientes para salvar a un equipo que aguantó el tirón como pudo. Tal vez los deméritos de otros clubes mantuvieron al Getafe, que fue el peor en mucho tiempo por culpa del mal trabajo que se hizo desde los despachos. Juan José Lahuerta

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