Fútbol

La guerra psicológica de Dani Alves contra el Barcelona

Dani Alves, en rueda de prensa. Imagen: EFE.

En una rueda de prensa esperada por muchos, Dani Alves fue contundente y enigmático a la vez. Claro a la hora de lanzar sus ataques al club, en paralelo no aseguró que su marcha es algo confirmado. La comparecencia del brasileño, argumentada por él en su deseo de responder a falsas informaciones, se trata de un nuevo golpe en la guerra psicológica que mantiene desde hace meses con la cúpula del equipo culé.

Porque, lo que parece una guerra sin cuartel entre dos bandos que tienen motivos de reproche, es en realidad el alargamiento de unas negociaciones con muchos traspiés en las que las dos partes están condenadas a entenderse. Con o sin afinidad entre ambos, directiva y jugador tienen en la permanencia del '22' la opción más positiva.

Ni a día de hoy el jugador ha negado que pueda estar la temporada que viene en el Barcelona. Su enfado con la situación y algunas de las informaciones filtradas dejaba hueco en su interior a la prudencia necesaria para no cerrarse ninguna puerta en el club. "Es una incógnita", "la decisión no está tomada", "del club tengo mis dudas", "yo quiero quedarme"...todos ellos mensajes específicamente dirigidos a la directiva, y con la intención de armar ruido, crear presión. En ningún caso anticipar su salida, cosa que podría haber anunciado, tal y como ya hizo Xavi la semana pasada.

Parece lo del brasileño una clara llamada de atención, una demostración de poder, pero nada más allá de una herramienta más en su batalla por quedarse en Barcelona. Simplemente son los efectos de una negociación que se está llevando al extremo. Un proceso que apunta a una continuidad del '22', al ser esta opción la que más beneficia a los implicados.

El primer interesado en que Dani Alves siga es el Barcelona. Si las negociaciones finalmente no prosperan, se enfrenta a varios meses sin un lateral derecho de garantías, y a la necesidad de conseguir un refuerzo que admita estar parado de agosto a diciembre. Eso o conseguir aplazar un traspaso hasta el mercado invernal son circunstancias difíciles de imaginar, así que la salida del '22' traería consigo la titularidad de un efectivo de la segunda línea: Adriano o Douglas, pues parece que Montoya se irá en verano.

Pero no solo el Barça tiene en la permanencia del jugador una buena noticia. El propio futbolista tiene en la ciudad condal la propuesta más atractiva en cuanto a minutos e importancia en la plantilla. Ahora que ha vuelto a su mejor nivel en años, el lateral es un activo de buen valor en el equipo y tendría casi garantizada la titularidad.

Fuera se le van agotando las alternativas. La propuesta más apetecible era la del PSG, que tras la renovación de Aurier (prometedor lateral de Costa de Marfil que se postula a quitar del puesto a Van der Wiel) se ha echado a perder. Alves lo ha negado, de hecho, en la rueda de prensa de hoy. El resto de equipos que le desean no ofrecen al brasileño el nivel de aspiración a todos los grandes títulos. Salir de Barcelona significaría, salvo sorpresa, salir del selecto grupo de escuadras que optan a ganar todo.

Con 32 años recién cumplidos, a Alves apura sus últimas temporadas a máximo nivel. La única posibilidad que se antoja plausible para seguir disfrutando el fútbol de élite es prolongar su vínculo con el Barcelona. A pesar de Bartomeu y de una directiva con la que tiene motivos para la fricción. El pragmatismo se impone como la opción más beneficiosa. Mientras, sigue la guerra psicológica y el tira y afloja.

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