Fútbol

El Atlético despacha al Galatasaray al son de Griezmann

Griezmann celebra uno de sus goles al Galatasaray. Imagen: EFE.

Con suficiencia y contundencia. Así se impuso el Atlético al Galatasaray en su debut en la Champions 2015/2016, con un doblete de Antoine Griezmann que da a los de Simeone los tres primeros puntos y borra los pocos fantasmas que hubiesen aparecido tras la derrota en Liga contra el Barcelona. A diferencia del curso pasado, el Atleti comienza con la autoridad que se le presupone y es colíder del grupo C junto al Benfica.

Y lo hizo gracias a un gran Antoine Griezmann, un jugador que hace un año luchaba por tener minutos y que a día de hoy es el líder (sí se puede hablar de un líder más allá de Simeone) de un equipo que todavía busca su mejor versión. Por el momento, en Estambul, el Atlético mostró dos caras muy diferentes, quizá haciendo su particular homenaje a una ciudad bipolar.

La de la primera mitad fue la más cercana a la que se pretende instalar de nuevo por el Manzanares, con la presión alta y salidas fulminantes tras robos de balón. El Galatasaray perdió un número ingente de posesiones cuando aún no había atravesado la divisoria y se encontró de pronto con varias balas azules en dirección a Muslera. Vietto, en un 4-4-2 con Jackson de acompañante y Koke y Griezmann en las bandas, se sintió muy cómodo y activo. Suyos fueron los dos primeros disparos, pero el gol fue propiedad del galo.

En el 17', una apertura (claro está, tras el enésimo robo de balón) a Juanfran propició un pase al área. Jackson arrastró a los defensas y cerca del punto de penalti apareció el '7' para rematar fuerte con la izquierda al palo corto. No tardó demasiado en hacer el segundo, esta vez con la ayuda de Muslera, un amigo. El uruguayo debió de reconocer a Godín, viejo conocido de la selección charrúa, y se tragó el centro a balón parado rojiblanco. El '2' prolongó y Griezmann, a puerta vacía, recogía el regalo y anotaba para sentenciar el partido.

El resto del encuentro fue parte de un guión escrito tantas veces por Simeone que ya se lo imaginan: un paso atrás, dosificación de esfuerzos. Fue apenas perceptible en el final de la primera parte (un par de cabezazos de Bulut y otro de Denayer) y mucho más descarado en la reanudación.

Tras ser pitados por su público, los de Hamzaoglu despertaron en la segunda mitad. A su manera, eso sí. Ante la imposibilidad de trenzar jugadas (solo Sneijder ponía algo de criterio en el centro del campo), los turcos aprovecharon la siesta del Atlético para dedicarse a lanzar balones a la olla y tirar desde fuera del área. El resultado fue un despliegue más ruidoso que efectivo.

Bajo su apariencia de hombre dedicado a pachangas de solteros contra casados, Bulut tuvo un par de nuevos testarazos y fue de lejos el mayor incordio de una defensa a la que se le paró el corazón cuando Godín se fue al suelo echándose las manos a la rodilla. Fue un susto, y los ataques del Galatasaray no pasaron tampoco de pertenecer a esta categoría.

Jackson, todavía en fase de rodaje, desaprovechó una contra para acabar con el poco suspense que había, pero su instinto de delantero le hizo pensar en el disparo (flojito, a las manos del portero) en vez de asistir a Griezmann, solo para hacer el 0-3 y el 'hat-trick'.

Con la salida de Torres, Gabi y Óliver, Simeone quiso controlar el balón y potenciar posibles contras con la velocidad del '9'. Consiguió lo primero mucho mejor, y sobretodo a raíz de la entrada del chaval, que desde que pisó el Türk Telekom durmió el encuentro y acabó con las dudas. Griezmann tuvo de nuevo el gol en sus botas, pero esta vez Muslera decidió no crear más amistades. Ahí se acabó todo.

Sin rasguños, con bastante gasolina en el depósito y una importantísima carga de moral, el Atlético deja Estambul con una sonrisa en la boca. Hay mucho margen de mejora, y motivos para pensar en que los del Cholo van a seguir dando guerra.

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