Fútbol

El Barcelona remonta al Bayer Leverkusen y se salva de un drama

Luis Suárez marca el 2-1 para el Barcelona. Imagen: Reuters.

Cuando los jugadores del Barcelona lleguen a su casa, sentirán que el suelo aún tiembla. No será ningún tipo de actividad sísmica, sino que sus piernas todavía sentirán el susto: en los últimos meses nunca necesitaron tanta épica como para ganar esta noche al Leverkusen, que estuvo buena parte del partido por delante y al que le sobraron solo los diez minutos finales.

El Leverkusen llegó al Camp Nou con un plan clarísimo: presión asfixiante y contras lo más vertiginosas posibles. Con tres balas arriba (Kampl, Çalhanoglu y Bellarabi) y un especialista en el remate como es Chicharito, tenía material de sobra para hacer daño si conseguía robar balones. Y vaya si lo hicieron.

La estrategia alemana apretó las tuercas al Barcelona desde el minuto uno, cuando Bellarabi robó en la derecha y la puso al corazón del área, donde Chicharito obligó a Ter Stegen a lucir sus reflejos. Fue el primer acercamiento de muchos. Atenazado por la lesión de Messi, el Barcelona se vio estrangulado casi en su propia área, por lo que todas las pérdidas eran ocasiones de peligro. Como ya le ocurrió al Atlético en octavos de la pasada edición, el Leverkusen fue un auténtico dolor de muelas.

Fruto de una presión sofocante, los acercamientos cayeron desde el inicio. Bellarabi y Kampl en dos ocasiones pudieron abrir la lata, y en el marco contrario, Rakitic cabeceó muy suave cuando estaba en posición para marcar. Quién se llevó el gato el agua fue Papadopoulos, aprovechándose de las dudas de Ter Stegen.

Las críticas por ser un portero demasiado atrevido han tenido una desagradable contrapartida: una versión conservadora que ni ayuda al propio meta ni al Barcelona. El resultado fue letal: se quedó bajo palos cuando tenía al defensa a tan solo un metro y no pudo hacer nada para evitar el testarazo y el 0-1. Nada más encajar el tanto, le recriminó a Luis Suárez el marcaje, pero en el área pequeña el guardameta ha de salir siempre sin dejar prisioneros.

El tanto aumentó la confusión del Barcelona, que comenzó a ver el partido como una trampa mortal. En verdad lo era: cada posesión era un riesgo, una posibilidad de pisar una mina, de caer en una ratonera. El ritmo infernal del Leverkusen seguía sometiendo a los culés y produciendo muchas contras que con otro delantero de mayor precisión con la pelota que Chicharito (todo pundonor, escaso acierto en la conducción y nulo en la definición) habrían sido aún más peligrosas. Bellarabi rompió a Piqué y se encontró con los guantes de Ter Stegen, justo antes de que Neymar tuviese la más clara de su equipo: su tiro tras el rechace que le quedó dentro del área lo salvó en la línea Papadopoulos, tan importante en una portería como en otra. Se llegaba al descanso y el Leverkusen parecía inagotable.

La reanudación borró cualquier carácter sobrehumano al equipo de Schmidt, que aunque empezó igual que acabó la primera parte, se fue desinflando después de un esfuerzo inasumible para 90 minutos. No obstante, tuvo la oportunidad de dejar el partido muy cuesta arriba para el Barcelona. Bellarabi se fue de Mathieu por velocidad y la puso al área. Como al comienzo de la primera mitad, Chicharito marró la ocasión, pero esta vez de forma más dolorosa: tirando la pelota arriba incomprensiblemente. Para dar más tintes de tragedia al asunto, Iniesta caía lesionado, dando entrada obligada a Jordi Alba, al que pronto se le añadió Sergio Roberto. Por ahí comenzó a cambiar la inercia del encuentro.

En paralelo (o quizás a causa de) al bajón del Leverkusen, el Barcelona fue creciendo, aunque a tirones. Sin un fútbol brillante, los de Luis Enrique sacaron algo que a veces se olvida que existe en Can Barça: la casta. Luis Suárez y Neymar probaron suerte sin fortuna, y Piqué también tuvo una oportunidad de cabeza. Sin embargo, fue la sorpresa de la temporada blaugrana, Sergi Roberto, quién rompió la muralla, sacando tajada de un fallo de Leno en la recepción de un centro de Jordi Alba.

Sin tiempo para pestañear, Munir se llevó la pelota después de una combinación de rechaces y la dejó atrás, justo para que Luis Suárez, con la mirilla afinada, disparase directo a la escuadra, culminando la remontada, cerrando el partido y evitando el desastre. Al celebrarlo, el charrúa dedicaba el tanto a Messi, mostrando los diez dedos de la mano. El primer partido sin el argentino ha sido un infarto, y eso es un problema: los corazones andan muy delicados en Barcelona. Tienen motivos.

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Comentarios 1

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Andrea
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Encaje" se ha convertido en la nueva palabra-tótem que los mass-media enarbolan y no es más que un eufemismo para no mencionar claramente "privilegio". Los catalanes no quieren ser igual al resto de españoles, quieren una financiación "ad hoc" y una relación bilateral con el Estado, porque ellos lo valen.

No pasan de ser como el típico niño caprichoso y malcriado al que se le consiente todo, y que cuando se le niega algo, llora, se enfada y echa la culpa a los demás.

Si en un grupo de 17 hay 1 que no quiere "encajar", lo que no van a hacer los 16 restantes es adaptarse al disconforme para que no proteste.

¡¡A la mierda los nazi-catalufos!!

Puntuación 2
#1