Fútbol

Velázquez, la paradoja de un gol salvador

Getafe (Madrid), 6 mar (EFE).- A Emiliano Velázquez tal vez no le está saliendo una campaña tan redonda como esperaba. Después brillar en la defensa del Getafe el pasado curso, este año acumula sólo nueve partidos en el once titular. Fran Escribá no acaba de darle la llave de la titularidad, pero, sin embargo, el central uruguayo se encargó de alargar el proyecto del técnico azulón.

El Getafe afrontó la vigésimo octava jornada de la Liga BBVA con una serie de resultados inédita desde que llegó a Primera División. Cuando el visita se presentó en el Coliseum Alfonso Pérez, el club que preside Ángel Torres encadenaba siete derrotas consecutivas.

Ese dato demoledor nunca lo había vivido el Getafe. Sólo cuando militó en categorías inferiores llegó a las siete derrotas seguidas: en la temporada 1996/97, en Segunda División B, y en la 1999/2000, en Segunda. La octava derrota podría caer perfectamente ante un equipo como el Sevilla y detrás podía ir el entrenador.

Perder contra el Sevilla podría haber significado el adiós de Escribá, a quien tal vez le habrían dado otra oportunidad en el Camp Nou la siguiente jornada. Allí, ante el Barcelona, se habría jugado su puesto frente a un equipo al que necesitará un milagro para ganarle.

Así comenzó el duelo ante el cuadro andaluz, con mucha ansiedad acumulada en un grupo de jugadores que necesitaban ganar o, como mínimo puntuar dando una buena imagen. Y, hasta que apareció Éver Banega para marcar el 0-1 al final del duelo, habían conseguido el mínimo exigible para salir airosos: estaban jugando bien y faltaba la puntilla para el equipo de Unai Emery.

Sin embargo, el tanto del centrocampista argentino encendió todas las alarmas. Apenas quedaban diez minutos para enmendar una situación crítica. Y, en medio de todas las alarmas apareció de la nada Emiliano Velázquez.

El central charrúa, cedido por el Atlético de Madrid, se revolvió dentro del área del Sevilla tras un córner sacado por Pablo Sarabia. Ahí se encontró la pelota y, con su pierna derecha, remató a la red de la portería defendida por Sergio Rico un gol que dio el empate definitivo al Getafe.

Ese tanto alargará el proyecto de su entrenador, que ahora tiene más crédito para seguir al frente del Getafe. Y, curiosamente, fue un jugador al que sólo le ha dado 810 minutos repartidos en 9 partidos, quien le dio oxígeno.

Velázquez, por motivos técnicos, no fue convocado por Escribá en 2 ocasiones. Se perdió otro par de duelos por lesión y un tercero por sanción. Los otros 14 partidos, los vio desde el banquillo. Tenía por delante a nombres como Santiago Vergini, Juan Cala o Alexis Ruano, este último ahora en el Besiktas turco desde el mes de diciembre.

Pero todo eso a Velázquez no le importó cuando remató el balón dentro de la portería del Sevilla. Pintó un cuadro que dio más vida al proyecto de Escribá, a quien después defendió en rueda de prensa:

"Yo creo que no (salvarle con su gol). Es un entrenador con su nombre, tiene su prestigio y hace lo mejor para el equipo. Después nos centramos en nosotros. Si jugamos mal, a él le va a ir mal. Creo que todos juntos somos los que tenemos que sacar esto adelante y tenemos que confiar en el utillero, el masajista y en todos", dijo.

Su gol, como aseguró Velázquez, es la obra del "esfuerzo" de todo un equipo, que también lidiaba con un récord preocupante: nunca antes había estado tantos minutos sin marcar. En total, 644 hasta que apareció el defensa uruguayo, que trata de ganarse la confianza de su entrenador. Su tanto fue la paradoja del gol salvador de un central que rompió una racha sin aciertos de los delanteros.

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