Fútbol

Luis Enrique imita al Real Madrid de Queiroz y apunta a una temporada catastrófrica

Carlos Queiroz en una foto de 2003 y Luis Enrique, el domingo, ante el Valencia. Imagen: Reuters-EFE

El Barça se encuentra en una situación inimaginable a principios del mes de abril, cuando se disponían a recibir al Real Madrid con la intención de ganar a los blancos, asestar un golpe definitivo a la Liga y prepararse para el histórico asalto de su tercer triplete. Hoy, sin embargo, aquellos sueños se han esfumado a un ritmo vertiginoso. Eliminados de la Champions, los culés han dinamitado una jugosa ventaja de 10 puntos con el propio Real Madrid y de 9 con el segundo clasificado, el Atlético de Madrid. Y todo en apenas cuatro jornadas en las que han conseguido sólo un punto de doce posibles. Descalabro en toda regla que hace temer una tragedia en el Camp Nou y que imita a otra que sufrió hace poco más de una década el eterno enemigo de la mano de Carlos Queiroz.

Entonces, en la temporada 2003-2004, el Real Madrid llegó al tramo final de temporada con opciones de lograr, al igual que este Barça, un triplete histórico. Sin embargo, no sólo no sumó ningún título a sus vitrinas, sino que acabó humillado.

Fue un 'galacticidio' en toda regla en el momento culmen de la política de fichajes mediáticos de Florentino Pérez. Aquel mismo curso el presidente blanco sumó a galácticos como Zidane Figo o Ronaldo el nombre de David Beckham. Nombres ilustres que no evitaron el desastre. Todo comenzó con la final de la Copa del Rey.

El Real Madrid la disputó contra el Zaragoza, en el Estadio Olímpico de Montjuic, en Barcelona y allí, en casa de eterno enemigo, los merengues cayeron contra todo pronóstico por un doloroso 3-2 que, para colmo, llegó en la prórroga.

Tiempo después, los blancos protagonizaron una segunda debacle inimaginable cuando, en cuartos de final de la Champions League, también 'perecieron' a manos del 'humilde' Monaco de Fernando Morientes, entonces cedido por el propio Real Madrid.

Los monegascos perdieron 4-2 en el Bernabéu y acabaron venciendo 3-1 en la vuelta disputada en el Louis II. Fueron dos duros fiascos que propiciaron el descarrilamiento definitivo en la Liga.

Tras aquella eliminación europea, el Real Madrid disputó siete partidos: perdió seis y sólo ganó uno, al Atlético, en el Vicente Calderón. Ni que decir tiene que la Liga tampoco se quedó en el Bernabéu.

El Real Madrid dinamitó la ventaja que tenía con el Valencia (llegó a ser de seis puntos a falta de once jornadas) y acabó a cuatro de los ché y en una deshonrosa cuarta posición que forzó a los merengues a disputar la previa de la Liga de Campeones.

Paralelismos culés

La situación de aquel Real Madrid se parece mucho a la del actual Barcelona con la diferencia de que, de seguir el mismo camino, sería peor si cabe que aquel descalabro toda vez que la ventaja era mayor si cabe con respecto a sus rivales y que este Barça viene de ganar un triplete histórico, es decir, que cuenta con mejor equipo que el Real Madrid de Queiroz.

En aquella temporada, como sucede con este Barça, la carencia de rotaciones ha dejado tocado físicamente a un equipo sin capacidad de reacción desde el banquillo y en el que una eliminación europea, en este caso a manos del Atlético de Madrid, también ha supuesto un punto de inflexión negativo para lo que resta de temporada.

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