Fútbol

Así 'ganó' Lucas Vázquez la Champions para el Real Madrid

Lucas Vázquez celebra el gol que marcó desde los once metros en San Siro. Imagen: Reuters

Lucas Vázquez fue uno de los 14 jugadores del Real Madrid que el sábado pasado, en San Siro, disputó la final de la Champions League. Poco saben, sin embargo, que fue una de las piezas clave para ganar el trofeo gracias no tanto a sus regates, su velocidad o su acierto con la meta rival, sino a su mentalidad descarada y cabeza amueblada (o más bien blindada).

La historia la revela Manuel Jabois, periodista de El País quien, a través de un artículo en el rotativo, ha desvelado algunos de los secretos de cómo fue la tanda de penaltis.

Uno de los más destacados fue cómo Gabi, capitán del Atlético, condenó a su propio equipo al elegir tirar en segundo lugar la tanda por pura superstición. Simeone quería repetir lo que sucedió ante el PSV Eindhoven cuando, en octavos de final, el Atlético también tiró después de su rival y acabó llevándose la eliminatoria. Erró. El 60% de los conjuntos que inician una tanda de penaltis acaban ganándola.

La otra intrahistoria relevante de estos 10 lanzamientos (en verdad fueron 9 porque Torres no ejecutó el suyo), la protagoniza él, Lucas Vázquez.

El "cabrón" del Globetrotter

Finalizada la prórroga, tocó escoger los lanzamientos de los penaltis. Zidane y Bettoni, su segundo, se pusieron a dialogar con los jugadores, a hablar con ellos uno por uno. Entonces una voz se alzó por encima del resto. "Yo quiero lanzar el primero, quiero hacer algo importante", dijo delante de sus compañeros, algunos sorprendidos por la valentía del muchacho. "¡Que los tire todos él!", bromeó alguno con la sonrisa nerviosa de quien está asustadísimo.

Zidane, viendo el brillo del muchacho, le dio una palmada en la espalda y confirmó que sí, que lanzaría ese primer penalti.

Algún jugador y miembro del cuerpo técnico le miró con extrañeza y le preguntó que por qué no lanzaban primero los mejores. "¿Y quienes son los mejores? Si me los dices tú, yo los pongo", afirma Jabois que respondió el francés entre carcajadas, como si aquello fuera un entrenamiento y no la final de la Champions.

Sus motivos tenía. En 2012, ante el Bayern de Múnich, en semifinales, Mourinho escogió a todo su arsenal para lanzar los primeros penaltis. Cristiano Ronaldo, Kaká y Ramos. Todos fallaron. La teoría no siempre se cumple en el terreno de juego.

Llegado el momento de lanzar los penaltis, Lucas Vázquez recogió la pelota y se fue al punto de penalti haciendo malabarismos con la pelota. La giraba sobre su dedo índice mientras miraba a los videomarcadores sus propia imagen desenfadada, como si fuera un jugador de baloncesto. Un globetrotter. "Algunos no podíamos ni mirar y el cabrón iba a tirar el penalti como un niño en un amistoso", decían desde el interior del vestuario blanco. Lucas Vázquez lanzó el penalti con tranquilidad y lo marcó.

Esa confianza, ese gesto de despreocupación, es manera relajada de lanzar el penalti relanzó la moral de su equipo en la tanda, una suerte en el que la psicología es clave. "Los puso como motos", confesó a Jabois algún directivo blanco. El resto de los lanzamientos ya se sabe cómo acabaron. Los blancos no fallaron ninguno. El Atlético sí.

Una eficacia que, insisten por Concha Espina, se vio reforzada por Lucas y su frescura ante los once metros. Quien sabe si gracias a esos gestos, a esa confianza, hoy el Real Madrid luce once Copas de Europa en su museo. Quien sabe si esa noche Lucas Vázquez ganó, sin saberlo, la Champions para el Real Madrid.

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