Fútbol

El peor pecado de Luis Enrique lastra al Barça en Manchester

  • En la segunda mitad no se atrevió a meter un cuarto centrocampista
  • Neymar acabó desdibujado, pero el brasileño jugó los 90 minutos
  • 'Lucho' sólo hizo dos cambios, ninguno que afectara a la MSN
Luis Enrique da órdenes a Neymar durante el partido frente al Manchester City. Imagen: Reuters

El Barça cayó ayer por primera vez en la temporada en la Champions League. Luis Enrique perdió la partida ante Guardiola en el Etihad con un 3-1 que esconde lo excelso de la primera parte blaugrana, pero que desnuda una de las principales carencias del entrenador asturiano: la inviolabilidad con la que blinda a la MSN.

Durante los primeros 38 minutos (hasta que llegó el 1-1 de Gündogan) la medular culé supo controlar el partido sin problemas frente a la presión de un City que trató de cortocircuitar la salida del balón blaugrana. No pudo.

El Barça aplicó la receta de sacar la bola jugada a toda costa apoyándose, como es costumbre, en Ter Stegen. También ayudó en el comienzo del partido un Neymar que oxigenó la banda izquierda arrancando desde posiciones más atrasadas que de costumbre. Con Suárez aguantando la bola en punta y Messi pululando por todo el campo, la superioridad en la medular era toda culé.

Llegada la reanudación, la batuta cambió de color y se tiñó de azul celeste. El City empezó asediando sin piedad al Barça. El equipo español se partió en dos contagiado por las dudas que produjo el error del 1-1. También fallaron los pulmones del centro del campo y donde antes Neymar era una ayuda constante se convirtió en una ausencia inservible.

Messi y Suárez seguían dando soluciones. El brasileño, no. El partido pedía a gritos la entrada de un nuevo centrocampista para contrarrestar la presión contraria, aumentar las ayudas y favorecer el control del partido. Y ese centrocampista entró... pero por otro centrocampista.

Arda saltó al césped en lugar de Rakitic y el partido, ahí sí, se deshilachó por completo para el Barça. El turco estuvo perdido y no defendió como sí lo hacía el croata pese a notársele algo agotado. La banda derecha se convirtió en un coladero sin solución. Rafinha sustituyó a André Gomes con 3-1 y apenas pudo aportar nada para solventar el desastre.

Por cierto: Luis Enrique sólo agotó dos cambios. No hubo más. Neymar, Messi y Suárez se mantuvieron durante todo el partido. A día de hoy, son intocables, aunque sus actuaciones, en ocasiones, invite a sentarlos en el banquillo. Luis Enrique, por ahora, parece no atreverse a dar semejante paso, pese a que, en días como ayer, pareciera claro que era lo más conveniente para su equipo.

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